El Juzgado de Garantía de Los Lagos decretó un receso en la audiencia de formalización contra tres hijos y un exyerno de Julia Chuñil Catricura, comunera mapuche desaparecida en noviembre de 2024. Tras una extensa jornada de réplicas, el tribunal programó para mañana a las 09:00 horas la resolución sobre las medidas cautelares de los imputados. La Fiscalía Regional de Los Ríos ha solicitado la prisión preventiva para los hermanos Pablo, Javier y Jannette, acusados de parricidio, mientras que para el exyerno, Belmar Bastías, se acogió el arresto domiciliario nocturno bajo el cargo de encubridor de homicidio calificado.
La investigación del Ministerio Público reveló que la muerte de la víctima habría ocurrido la noche del 8 de noviembre, tras un violento altercado familiar. Según la tesis fiscal, Javier Troncoso habría asaltado a un vecino de 90 años, provocando la intervención de su madre, quien finalmente habría muerto por estrangulamiento a manos de su propio hijo. El resto de los familiares presentes no solo omitió prestar auxilio, sino que habrían colaborado en el ocultamiento del cadáver y en la interposición de denuncias falsas para desviar la atención policial durante los últimos meses de búsqueda.
La confesión del exyerno, Belmar Bastías, resultó determinante para el vuelco de la investigación que inicialmente se trataba como una presunta desgracia. El imputado relató a las autoridades haber guardado silencio por temor a las violentas amenazas de Javier Troncoso, decidiendo testificar tras la detención masiva del grupo familiar. En paralelo, se informó que el vecino de 90 años asaltado previo al crimen se encuentra en estado grave y hospitalizado, tras ser hallado por la policía en precarias condiciones de salud durante el operativo de captura de los sospechosos.
El tribunal deberá ponderar mañana los antecedentes de robo con violencia e intimidación frustrado que se suman a los cargos de parricidio. La fiscal Tatiana Esquivel subrayó la gravedad de los hechos y la planificación posterior de los hermanos para ocultar el cuerpo en el propio domicilio familiar, engañando a las autoridades y a la comunidad por más de un año. El caso ha generado una fuerte conmoción en la zona, especialmente tras conocerse que los propios descendientes de la comunera habrían orquestado la desaparición para encubrir otros delitos violentos cometidos en el sector. (NP-Gemini-Emol)


