La mesa nacional de la Democracia Cristiana (DC) ratificó que, pese a la severa crisis interna, continuará con el cronograma de renovación de toda su estructura partidaria. El proceso se vio forzado a acelerarse tras la renuncia del senador Francisco Huenchumilla a la presidencia y de las vicepresidentas María Elena Villagrán y Ana María Hernández. Con estas salidas, se superó el umbral estatutario de cinco vacantes (de un total de nueve cargos), lo que gatilla automáticamente la obligación de renovar la directiva completa.
Actualmente, el partido se encuentra bajo la presidencia subrogante de Óscar Ramírez, quien junto a los miembros restantes de la mesa, administrará la colectividad bajo un criterio de «responsabilidad política y administrativa» hasta el 1 de abril de 2026. Este periodo de transición busca garantizar la estabilidad mínima necesaria para organizar los comicios internos tras el reciente proceso del 11 de enero, donde se eligieron directivas comunales y regionales.
CRÍTICAS POR «IMPROVISACIÓN» Y LLAMADO A LA UNIDAD
La situación ha generado desconcierto entre las figuras parlamentarias del partido. El senador por Los Ríos, Iván Flores, calificó las renuncias como «intempestivas» y lamentó que la Falange deba «improvisar» una directiva transitoria que solo funcionará por dos meses. Flores advirtió que el enredo administrativo complica la posición del partido en un momento político clave.
| Hito del Proceso | Fecha Estipulada |
| Elecciones Nacionales | Marzo de 2026 |
| Término de Mesa Transitoria | 31 de marzo de 2026 |
| Asunción Nueva Directiva | 1 de abril de 2026 |
HACIA UN NUEVO PROYECTO POLÍTICO
La declaración pública emitida por la DC subraya que existe un «amplio consenso» para iniciar un proceso de diálogo y reflexión profunda. El objetivo no es solo llenar los cargos vacantes, sino redefinir el rol institucional y político del partido frente a los desafíos de la sociedad actual. Para lograrlo, los sectores internos han hecho un llamado a deponer los intereses de los «lotes» o facciones y priorizar la unidad para evitar la irrelevancia política en el nuevo ciclo de gobierno que comienza.



