El presidente Gabriel Boric advirtió que la operación militar de Estados Unidos en Venezuela, que culminó con la captura de Nicolás Maduro, “sienta un precedente extremadamente peligroso para la estabilidad regional y global”. La frase “Hoy es Venezuela. Mañana podría ser cualquier otro” marcó su postura de rechazo a la acción unilateral de Washington.
La derecha chilena cuestionó la posición del mandatario y pidió respaldar la intervención. El senador Iván Moreira (UDI) exigió una condena categórica al régimen de Maduro, mientras Diego Schalper (RN) acusó apresuramiento en la postura oficial y recordó tratados internacionales que permiten enfrentar el crimen transnacional. Rojo Edwards y Felipe Kast también criticaron a Boric, señalando que debía celebrar la captura del líder chavista.
Desde el oficialismo, la diputada Coca Ñanco (Frente Amplio) defendió la coherencia de la política exterior basada en derechos humanos y no intervención. El senador Juan Ignacio Latorre (RD) advirtió sobre el precedente de la política agresiva de Trump. Lautaro Carmona (PC) valoró la posición de Boric, aunque otros comunistas como Nathalie Castillo pidieron mayor énfasis en la libertad de Maduro y la no injerencia de EE.UU.
El diputado Raúl Soto (PPD) consideró correcta la defensa del derecho internacional, pero señaló que faltó empatía con la alegría del pueblo venezolano. El excanciller Ignacio Walker recordó que Chile no reconoce la legitimidad del gobierno de Maduro y que la postura de Boric responde a principios de derecho internacional. (NP-Copilot-La Tercera)



