Both the United States and China—major investors in technology—have bet on the future of artificial intelligence and global control over it. China does not want to fall behind its historic rival and has opted for a different strategy: simplicity.
The U.S. prioritizes the deployment of digital agents for commercial services, relying on Amazon and Microsoft to provide the necessary cloud infrastructure.
Meanwhile, Beijing leads in low-cost models, the production of humanoid robots, and chips for less powerful computers. Unlike its adversary, its technology production costs are significantly lower.
DeepSeek—a research AI—was trained in two months for six million dollars, whereas ChatGPT-4 cost 100 million dollars and took six months to complete.
Both nations are interested in applying this technology for military purposes: the United States with an eye toward intervening in the ongoing conflict with the Iranian regime, and China driven by its interest in invading Taiwan.
Washington’s major advantage is its control over the technology supply chain. The Federal Communications Commission recently banned the import of new models of Chinese drones, routers, inverters, and robots.
CHINA RETA A EE.UU. POR EL DOMINIO DE LA IA: ¿QUIÉN ESTÁ GANANDO LA CARRERA?
Tanto Estados Unidos como China –dos grandes inversores en tecnología– han apostado por el futuro de la inteligencia artificialy su control a nivel mundial. China no quiere quedarse detrás de su histórico enemigo, y ha apostado por una estrategia diferente: la simpleza.
El país americano prioriza el despliegue de agentes digitales para servicios comerciales mientras cuenta con Amazon y Microsoft, que proporcionan la infraestructura de nube necesaria.
Por otro lado, Pekín es líder en modelos baratos, producción de robots humanoides y chips para ordenadores menos potentes. A diferencia de su adversario, sus costes en producción tecnológica son bastante menores.
Deepsek –una IA de investigación– se entrenó en dos meses por seis millones de dólares. Mientras que ChatGPT 4 costó 100 millones de dólares y tardó seis meses en finalizarse.
Ambos países tienen interés en la aplicación de esta tecnología con fines militares. Estados Unidos con la intención de intervenir en el conflicto vigente con el régimen iraní, y China por su interés en invadir Taiwán.
La gran ventaja de Washington es el control de la cadena de producción tecnológica. La Comisión Federal de Comunicaciones prohibió hace poco la importación de nuevos modelos de drones, enrutadores, inversores y robots chinos.
China quiere moldear el mercado a su favor
Cuando ChatGPT andaba en pañales, los chinos se dieron cuenta de algo, y es que la inteligencia artificial norteamericana no podía trabajar en chino. Desde entonces comenzaron a tomar cartas en el asunto por miedo a que el futuro estuviera escrito en inglés o, más bien, no lo estuviera en mandarín.
China presentó en junio un plan estratégico para transformar al país en una potencia de datos para finales de 2028.
El documento señala que los datos de «alta calidad» que Pekín debe crear para diferentes campos estratégicos se compartan a nivel mundial.
Esta directiva se reforzó el mes pasado, cuando el gran asiático se comprometió a compartir datos para ayudar a las decenas de países en desarrollo que asistieron a la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial en Shanghái para crear sus propios sistemas de IA.
Pero hay un problema. Aunque cuenten con mucha información recogida por el aparato de vigilancia masiva del gobierno y de las millones de personas que utilizan las principales plataformas tecnológicas del país, esta está fragmentada y recogida en diferentes departamentos y empresas, dificultando su uso.
Por ello, «destilan» –copian– información de los códigos de su competencia americana para acelerar y facilitar los procesos de creación.
El 10 de junio, Anthropic –compañía estadounidense– envió una carta a los senadores Tim Scott y Elizabeth Warren, acusando al gigante tecnológico chino, Alibaba, de copiar sus tecnologías de IA.
Alibaba habría accedido a las tecnologías de Anthropic mediante decenas de miles de cuentas no autorizadas, según la carta a la que tuvo acceso el New York Times.
Según le confirmó Kenton Thibaut, investigador sénior del Atlantic Council, al New York Times, el interés de China en la IA nace de la necesidad de control y «hacer el mundo un lugar más seguro» para el Partido Comunista Chino.
Estados Unidos no se quedó de brazos cruzados y en julio contraatacó con la misma arma. «Se tiene constancia de que muchas empresas estadounidenses de inteligencia artificial han «destilado» modelos chinos durante sus procesos de investigación, desarrollo y entrenamiento», anunció el Ministerio chino de Comercio en un comunicado, como informó Afp.
Cría cuervos y te comerán los ojos
Kimi –la mejor IA china hasta la fecha– fue creada por Moonshot AI. Su fundador, Yang Zhilin, un joven de 34 años, obtuvo su doctorado en una universidad de Pensilvania. No es primera vez que los investigadores estudian en instituciones estadounidenses y vuelven a su país de origen para convertirse en competición directa del país americano.
Un caso similar es el de Omar Yaghi. Un químico jordano, ganador del Premio Nobel de Química en 2025, que ha dejado la Universidad de California para incorporarse a la Universidad de Tsinghua (China) y dirigir un instituto tecnológico.
Estos casos hacen reflexionar a Estados Unidos sobre la atención que le presta al capital humano en medio de una guerra por componentes tecnológicos.
¿Quién está ganando?
A pesar del creciente interés de China en el sector, la medalla de oro es, sin duda alguna, para Estados Unidos.
En un ranking de Arena IA y de otros estudios comparativos, Anthropic y OpenAI –de origen estadounidense– lideran la tabla, mientras que la primera mención a una IA china no llega hasta el quinto puesto con Kimi AI.
Pekín es consciente de esto y por ello está usando estrategias –legales e ilegales– para ganar a su competidor.

INDIA AND JAPAN SIGN NAVAL AGREEMENT TO SHARE INFORMATION AND EXPAND EXERCISES IN THE INDO-PACIFIC
India and Japan signed a new Memorandum of Agreement on Maritime Security Cooperation. This agreement will expand information sharing between the Indian Navy and the Japan Maritime Self-Defense Force, as well as joint exercises, ship visits, and logistical support involving ports and maintenance and repair facilities. The understanding was reached during a meeting in New Delhi between Defense Minister Rajnath Singh and his counterpart; it comes as both nations seek to deepen naval coordination in the face of a deteriorating security environment in the Indo-Pacific and rising Chinese military activity in the region. The agreement was officially confirmed by India’s Ministry of Defence.
A key component will be Maritime Domain Awareness (MDA)—specifically, building a more comprehensive picture of the vessels, aircraft, and other activities taking place in maritime areas of interest. The document outlines plans to increase information sharing between the two forces and to deepen cooperation in search and rescue (SAR) operations, as well as humanitarian assistance and disaster relief (HADR).
The agreement also addresses a particularly significant operational aspect: the ability of Indian and Japanese vessels to utilize each other’s infrastructure to sustain deployments. The ministers agreed to increase naval unit visits, exercises, personnel and specialist exchanges, and logistical support—including the use of ports and facilities for vessel maintenance and repair. They also decided to move toward a specific agreement to facilitate reciprocal naval repairs.
INDIA Y JAPÓN FIRMARON UN ACUERDO NAVAL PARA COMPARTIR INFORMACIÓN Y AMPLIAR EJERCICIOS EN EL INDO-PACÍFICO
India y Japón firmaron un nuevo Memorando de Acuerdo sobre Cooperación en Seguridad Marítima que ampliará el intercambio de información entre la Armada india y la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón, los ejercicios conjuntos, las visitas de buques y el apoyo logístico mediante puertos e instalaciones de mantenimiento y reparación. El entendimiento fue alcanzado durante una reunión en Nueva Delhi entre los ministros de Defensa Rajnath Singh y Shinjiro Koizumi y se produce mientras ambos países buscan profundizar su coordinación naval frente al deterioro del entorno de seguridad del Indo-Pacífico y el aumento de la actividad militar de China en la región.
Uno de los principales componentes será la Maritime Domain Awareness (MDA), es decir, la construcción de una imagen más completa sobre los buques, aeronaves y otras actividades que se desarrollan en los espacios marítimos de interés. El documento prevé aumentar el intercambio de información entre ambas fuerzas y profundizar además la cooperación en búsqueda y rescate (SAR) y asistencia humanitaria y respuesta ante desastres (HADR).
El acuerdo avanza también sobre un aspecto operacional particularmente relevante: la capacidad de los buques de India y Japón de utilizar infraestructura del otro país para sostener sus despliegues. Los ministros acordaron incrementar las visitas de unidades navales, los ejercicios, los intercambios de personal y especialistas y el apoyo logístico, incluyendo utilización de puertos e instalaciones destinadas al mantenimiento y reparación de embarcaciones. También decidieron avanzar hacia un acuerdo específico que facilite de manera recíproca las reparaciones navales.
India y Japón buscan vigilar juntos las principales rutas marítimas del Indo-Pacífico
Nueva Delhi y Tokio colocaron explícitamente la protección de las líneas de comunicación marítima entre los objetivos del entendimiento. Se trata de las grandes rutas por las que circulan mercancías, energía y fuerzas navales entre el océano Índico, el sudeste asiático y el Pacífico occidental, incluyendo pasos estratégicos como Malaca y los accesos hacia los mares de China Meridional y Oriental.
La combinación tiene una lógica geográfica evidente. India ocupa una posición privilegiada sobre el océano Índico y sus accesos occidentales al estrecho de Malaca, mientras Japón se encuentra sobre algunos de los principales corredores que conectan las bases navales chinas con el Pacífico abierto.
China no fue mencionada directamente en el acuerdo firmado este jueves. Sin embargo, Singh y Koizumi expresaron su “fuerte oposición” a cualquier acción unilateral que afecte la libertad y seguridad de navegación y sobrevuelo y a los intentos de modificar el statu quo mediante la fuerza o la coerción. Esa fórmula coincide con la utilizada por ambos gobiernos al referirse durante los últimos años a las disputas marítimas protagonizadas por Beijing.
El ministro de Defensa de la India, Rajnath Singh, y el ministro de Defensa de Japón, Shinjiro Koizumi, llegan a su reunión bilateral en el Centro Manekshaw de Nueva Delhi el 20 de agosto de 2026. (Foto de Sajjad HUSSAIN / AFP)
El contexto quedó todavía más explícito durante la cumbre bilateral de julio. En aquella oportunidad, India y Japón manifestaron su preocupación por la situación en los mares de China Oriental y Meridional, rechazaron acciones coercitivas y advirtieron sobre la creciente militarización de espacios disputados.
Para Japón, además, la actividad naval china dejó de ser una preocupación abstracta. Escenario Mundial informó recientemente que fuerzas de China y Rusia realizaron ejercicios con fuego real en aguas de la zona económica reclamada por Tokio alrededor de Okinotori. A esto se sumaron grupos de portaaviones chinos navegando más allá de la Primera Cadena de Islas y aeronaves de inteligencia que obligaron a Japón a movilizar sus cazas.
Más ejercicios, sistemas no tripulados y cooperación para guerra de minas
La dimensión militar del acuerdo excede al intercambio de información. India y Japón decidieron aumentar la complejidad de sus maniobras bilaterales, particularmente Dharma Guardian entre fuerzas terrestres y JAIMEX entre sus componentes navales.
Los ministros acordaron además comenzar a integrar sistemas no tripulados en los ejercicios y buscar oportunidades para realizar maniobras conjuntas con poca anticipación. También quieren profundizar los intercambios entre sus Fuerzas de Operaciones Especiales.
En el ámbito naval aparece otra capacidad especialmente relevante: contramedidas de minas. Ambos gobiernos señalaron que buscarán generar sinergias para incrementar sus capacidades en este campo, decisivo para mantener abiertos puertos y corredores marítimos durante una crisis.
La cooperación también se extenderá a la industria. Tokio y Nueva Delhi estudiarán desarrollo conjunto en diseño y construcción naval, combinando tecnología japonesa con las capacidades industriales indias. Japón analiza además utilizar producción disponible en India bajo el esquema “Make in India”, mientras ambos países buscan ampliar la utilización recíproca de instalaciones para reparar sus buques.
El movimiento consolida una tendencia de varios años. India y Japón ya disponen de un acuerdo para el suministro recíproco de bienes y servicios entre sus Fuerzas Armadas, que permite proporcionar combustible, transporte y apoyo logístico durante determinadas actividades. La nueva declaración de seguridad bilateral profundiza precisamente esa arquitectura al promover más ejercicios, utilización de instalaciones y cooperación en inteligencia marítima. El marco actualizado contempla expresamente una mayor utilización de las instalaciones de ambos países para reparación y mantenimiento de plataformas militares.
Japón enviará por primera vez sus cazas a India durante Veer Guardian 26
El acercamiento tampoco queda limitado al mar. Los ministros confirmaron que durante Veer Guardian 26, previsto para este año, cazas de la Fuerza Aérea de Autodefensa de Japón viajarán por primera vez a India para participar de ejercicios conjuntos con la Fuerza Aérea india.
Ambos gobiernos también crearán un nuevo grupo de trabajo de alto nivel para coordinar cooperación en los ámbitos operacional, de inteligencia, equipamiento, tecnología e industria, buscando acelerar la implementación de los proyectos que hasta ahora avanzaban mediante mecanismos separados.
Organizaciones multilaterales
La evolución resulta relevante dentro de una arquitectura regional en la que ambos países ya operan junto con Estados Unidos y Australia mediante el Quad y ejercicios como Malabar. India continúa preservando su autonomía estratégica y no mantiene una alianza militar formal con Japón, pero la profundidad de los mecanismos bilaterales comienza a generar una capacidad concreta para que ambas fuerzas compartan información, utilicen infraestructura, mantengan buques, realicen ejercicios complejos y sostengan operaciones durante períodos más prolongados.
Ahí aparece la principal implicancia frente a China. Escenario Mundial viene siguiendo cómo Beijing amplió durante 2026 sus despliegues de portaaviones, destructores y aeronaves más allá de su entorno marítimo inmediato. El nuevo acuerdo no crea una alianza naval destinada formalmente a contenerla, pero acerca las capacidades de dos de las principales potencias marítimas ubicadas a ambos extremos del espacio por el que China necesita proyectar su poder: India en el océano Índico y Japón en el Pacífico occidental.

ARGENTINA RETAINS CHINESE SPACE STATION IN NEUQUÉN AS WASHINGTON INCREASES PRESSURE ON BEIJING’S SPACE NETWORK IN LATIN AMERICA
As Washington increases pressure on Beijing’s space network in Latin America, Argentina is maintaining the Chinese space station in Neuquén. The United States maintains that Beijing’s advanced space infrastructure in Latin America jeopardizes international security as well as U.S. interests; it asserts that strategic and military interests—operating under a dual-use framework—are concealed behind a civilian facade of space, scientific, and technological activities.
Indeed, a report by the U.S. House Select Committee on China states that Beijing possesses an extensive global network of satellite ground stations, observatories, and tracking facilities—including in Latin America—that support Beijing’s civilian and military objectives. The report reveals that China has developed an extensive network of dual-use ground stations and space telescopes in Latin America to gather strategic intelligence and bolster the warfighting capabilities of the People’s Liberation Army (PLA).
In this regard, the investigation highlights the existence of at least 11 China-linked space facilities established across Argentina, Bolivia, Brazil, Chile, and Venezuela, including ground stations, satellite laser ranging stations, and radio telescopes. However, the United States is not the only actor closely monitoring China’s space network in the region; the international community has also focused its attention on China’s space infrastructure throughout Latin America.
ARGENTINA MANTIENE LA ESTACIÓN ESPACIAL CHINA DE NEUQUÉN MIENTRAS WASHINGTON AUMENTA LA PRESIÓN SOBRE LA RED ESPACIAL DE BEIJING EN AMÉRICA LATINA
Mientras Washington aumenta la presión sobre la red espacial de Beijing en América Latina, Argentina mantiene la estación espacial china de Neuquén. Estados Unidos sostiene que la infraestructura avanzada espacial de Beijing en América Latina pone en riesgo la seguridad internacional, como así también los intereses estadounidenses, y asegura que detrás de su fachada civil –espacial, científica y tecnológica–, se esconden intereses estratégicos y militares, bajo un esquema de uso dual.
De hecho, en un informe del Comité Selecto de la Cámara de Representantes de EE.UU. sobre China, se sostiene que Beijing posee una extensa red de estaciones terrestres de satélites, observatorios e instalaciones de seguimiento en el mundo, incluyendo América Latina, las cuales respaldan objetivos civiles y militares de Pekín. El informe revela que China habría desarrollado una extensa red de estaciones terrestres y telescopios espaciales de doble uso en Latinoamérica, para recopilar inteligencia estratégica y fortalecer la capacidad bélica del Ejército Popular de Liberación (EPL).
En este sentido, la investigación destaca que existen, al menos, 11 instalaciones espaciales vinculadas a China establecidas en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y Venezuela, incluyendo estaciones terrestres, estaciones de medición láser de satélites y radiotelescopios. No obstante, Estados Unidos no es el único que mira de cerca y con atención la red espacial de China en la región. De hecho, la comunidad internacional también ha centrado su atención en la infraestructura espacial de China, a lo largo y ancho de Latinoamérica.
Sin embargo, es Washington el que, cada vez en mayor medida, bajo el gobierno de Donald Trump, aumenta la presión sobre este asunto, teniendo en consideración que los proyectos presentados por China como cooperación científica-tecnológica, destinados a la investigación, esconden intereses y objetivos estratégicos y militares. De hecho, algunos analistas reconocen que estos proyectos son gestionados, directamente, por organizaciones vinculadas al Ejército Popular de Liberación, en el marco de una estrategia de fusión civil-militar de Beijing.
La presión de Estados Unidos
Según un informe de Washington, titulado “Atraer a América Latina a la órbita de China”, el Ejército Popular de Liberación de China utiliza la infraestructura terrestre de la “Ruta de la Seda Espacial” como un arma en América Latina. Aunque el documento destaca especialmente a Argentina, Brasil, Bolivia, Chile y Venezuela.
Desde Washington sostienen que China estaría utilizando su infraestructura y red espacial en América Latina para impulsar sus capacidades espaciales y consolidar la recopilación de inteligencia estratégica. Es más, afirman que China invierte en operaciones y proyectos espaciales en la región, únicamente, para debilitar a Estados Unidos en el espacio, según fuentes oficiales.
En este sentido, desde el Comité Selecto sobre China de la Cámara de Representantes destacan que el Presidente Donald Trump busca contrarrestar la influencia de China en el hemisferio occidental y especialmente, en América Latina. Por ello, se solicita a los aliados de Washington a “actuar con prontitud conforme a las recomendaciones de este informe y detener la expansión de la infraestructura espacial china”.
El impacto en Argentina
En este escenario, el gobierno argentino, en manos de Javier Milei, estaría limitando la expansión de la red espacial china en el territorio nacional. En este sentido, en San Juan, recientemente las autoridades detuvieron un proyecto que buscaba instalar el Radiotelescopio China-Argentina (CART), que sería financiado por China en la Estación Astronómica Carlos U. Cesco (CESCO).
Sin embargo y pese a ello, aún, a día de hoy, la Argentina mantiene la estación espacial china en Neuquén, que tanta controversia y polémica ha generado en los últimos años. Actualmente China opera dicha estación espacial en la provincia de Neuquén y participa también en la red de infraestructura satelital en Río Gallegos, en la provincia de Santa Cruz. De hecho, China continúa invirtiendo en infraestructura espacial, tecnológica y científica, con posibles aplicaciones de doble uso, en la región y el mundo entero.
Mientras que, los gobiernos de América Latina, incluyendo el de Argentina, comienzan a evaluar, con mayor precaución –ante las presiones de Estados Unidos–, cómo dichos proyectos e iniciativas podrían afectar directamente la soberanía tecnológica, la seguridad nacional y la toma de decisiones estratégicas, a largo plazo. Estados Unidos busca detener la expansión de la infraestructura y red espacial china en América Latina, como así también revertir y eliminar las capacidades espaciales ya adquiridas por Xi Jinping en el hemisferio occidental que amenazan los intereses de Estados Unidos.
Published twice per week by Nuevo Poder. Articles and op-eds focusing on geopolitical issues around Indo-Pacific area
Editor: LW, senior fellow of REDCAEM and CESCOS
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