A propósito de la columna de Carlos Peña el reciente domingo, me permito agregar que el uso del castellano por los periodistas radiales ha vulgarizado nuestro lenguaje, lo que rompe la tradición chilena de los medios de comunicación.

Es lamentable escuchar a un conductor radial de programas noticiosos, iniciar el diálogo con el entrevistado con la expresión “oiga”; referirse al dinero como “las lucas”; olvidar el uso de las contracciones “del” y “al” diciendo “de el” o “a el”; escuchar el uso de expresiones como “sabís”, “tengái”, “escuchái”, y una larga lista de expresiones vulgares en lugar de su forma correcta.

Y a eso añade el uso reiterado de groserías, el inicio de las frases con el infinitivo verbal, además de usar “cancelar” en vez de pagar, decir “antecedentes anteriores” y un variado tipo de expresiones que demuestran el desconocimiento del uso correcto del idioma y el desprecio —por decir lo menos— del lenguaje culto que ha caracterizado a los medios de comunicación en el país.

Yo entiendo que en la vida corriente se pueda recurrir a este tipo de manifestaciones idiomáticas, pero me parece que quienes escriben o hablan en los medios de comunicación tienen una función como transmisores de la cultura y colaboradores de la función social educativa. ¿Se podrá hacer algo?

Jaime Hales

Escritor, abogado