La economía chilena enfrenta un desafío estructural que va más allá de la tasa de desocupación: el alto número de personas que se mantienen fuera de la fuerza de trabajo. Según datos del INE al trimestre septiembre-noviembre de 2025, existen 5,3 millones de personas calificadas como “inactivos habituales”. Este grupo, que representa el 32,1% de la población en edad de trabajar, supera significativamente el 28,4% registrado antes de la crisis sanitaria en 2020. A pesar de los esfuerzos de reactivación, la proporción de quienes no buscan empleo ni están disponibles para trabajar se ha estancado en niveles superiores a la media histórica.

EL PESO DE LAS LABORES DE CUIDADO

El fenómeno tiene un marcado componente de género, según el Barómetro Laboral del CIES-UDD y la Asociación de AFP. Mientras que en los hombres la inactividad suele responder a estudios o jubilación, en las mujeres la principal barrera es el trabajo no remunerado.

Mujeres: El 34,2% declara estar dedicada exclusivamente al cuidado de familiares o quehaceres domésticos.

Hombres: Solo un 4,8% cita estas razones como motivo de su inactividad. Esta brecha evidencia que la falta de corresponsabilidad y de infraestructura de apoyo sigue siendo el mayor obstáculo para la inserción laboral femenina en el país.

DESAFÍOS LEGISLATIVOS Y PROPUESTAS

Expertos coinciden en que la recuperación del mercado laboral requiere políticas públicas enfocadas en remover estas barreras de entrada. Entre las medidas más urgentes se mencionan:

Sala Cuna Universal: La aprobación de esta ley es considerada “estratégica” para liberar tiempo de cuidado y permitir el retorno de miles de mujeres al mundo del trabajo formal.

Subsidios focalizados: Implementar incentivos económicos directos para la contratación de mujeres en sectores con baja participación femenina.

Flexibilidad Laboral: Fomentar jornadas que permitan compatibilizar la vida familiar con el empleo, evitando que la rigidez horaria expulse a los cuidadores del sistema.

PERSPECTIVAS PARA EL CIERRE DE 2026

A cinco años de la pandemia, el mercado del trabajo en Chile muestra señales de fatiga. Aunque el empleo formal ha tenido leves repuntes, la persistencia de una alta tasa de inactividad amenaza la productividad a largo plazo. La discusión sobre el FES (Fondo para la Educación Superior) y el reajuste al sector público también ha tocado estas fibras, pues la disponibilidad de capital humano capacitado depende directamente de la capacidad del Estado para reintegrar a estos 5,3 millones de chilenos al circuito productivo. (NP-Gemini-Emol)