China has just published its 15th Five-Year Plan, the roadmap that sets the country’s economic, industrial, and technological priorities for the next five years.

The plan for 2026-2030 begins with a clear diagnosis: geopolitical conflicts are intensifying, the global governance deficit is widening, and security issues are gaining importance. Furthermore, in a clear reference to the United States, it identifies the rise of protectionism, hegemony, and power politics as threats.

In this context, China starts from a position of strength: it competes in, and even leads in, key sectors and technologies, and has been a global manufacturing hub for years. This progress has raised the standard of living of its citizens and driven the transition to higher value-added industries.

However, these strengths coexist with internal imbalances. The real estate sector, formerly an engine of growth, continues to deteriorate, and domestic consumption is weak. China accounts for 32% of global investment and produces a third of global manufacturing, but consumes only 13% of global output.

This mismatch creates a structural imbalance: production capacity exceeds domestic demand. As a result, the country relies on exports to absorb this surplus, which fuels trade tensions with the rest of the world.

2026-2030: CINCO AÑOS EN LOS QUE CHINA BUSCA CONSOLIDAR SU PODER GLOBAL MEDIANTE LA TECNOLOGÍA, AUTOSUFICIENCIA Y PROYECCIÓN EXTERIOR

China acaba de publicar su XV Plan Quinquenal, la hoja de ruta con la que fija las prioridades económicas, industriales y tecnológicas del país para los próximos cinco años.

El correspondiente a 2026-2030 arranca con un diagnóstico claro: los conflictos geopolíticos se intensifican, el déficit de gobernanza global aumenta y las cuestiones de seguridad ganan peso. Además, en clara referencia a EE. UU., identifica como amenazas el auge del proteccionismo, el hegemonismo y la política de poder.

En este contexto, China parte de una posición de fortaleza: compite, e incluso lidera, sectores y tecnologías clave, y es, desde hace años, un centro manufacturero global. Este avance ha elevado el nivel de vida de sus ciudadanos y ha impulsado la transición hacia industrias de mayor valor añadido.

Sin embargo, estas fortalezas conviven con desequilibrios internos. El sector inmobiliario, antiguo motor de crecimiento, continúa deteriorándose y el consumo interno es reducido. China representa el 32 % de la inversión mundial y genera un tercio de las manufacturas, pero apenas consume el 13 % global.

Este desajuste genera un desequilibrio estructural: la capacidad productiva supera la demanda doméstica. Como resultado, el país depende de las exportaciones para absorber ese exceso, lo que alimenta tensiones comerciales con el resto del mundo.

China buscar dar un salto tecnológico

Pekín busca consolidarse como superpotencia tecnológica y dejar atrás su papel como fábrica de bienes de bajo valor añadido. Durante décadas, el país creció como plataforma manufacturera global, con salarios bajos, mano de obra abundante y una inversión masiva en capacidad productiva.

Este modelo le permitió industrializarse y reducir la pobreza, pero también generó límites a su crecimiento y desarrollo. De ahí que haya ido desplazando su modelo económico hacia sectores más especializados, en los que el crecimiento depende menos del volumen de producción.

El nuevo plan quinquenal acelera esta transición mediante el impulso de las “nuevas fuerzas productivas de calidad”: innovar y ser eficientes en sectores punteros (IA, robótica, nuevos materiales, biomedicina, industria aeroespacial), a la vez que desarrolla tecnologías emergentes como la computación cuántica, el hidrógeno o las comunicaciones 6G.

Además, el plan busca hacer de la IA una herramienta transversal para mejorar la eficiencia y la productividad empresarial, automatizando procesos, ajustando el consumo energético en tiempo real, detectando fallos en el control de calidad y reduciendo los tiempos de diseño.

La autosuficiencia como respuesta a EE. UU.

Este avance se enfrenta a un límite externo: los cuellos de botella estratégicos. La guerra tecnológica con Estados Unidos ha restringido el acceso de China a materiales y procesos claves para el desarrollo de la IA.

Ante estas restricciones, China busca, más que aumentar la capacidad, optimizarla. Para ello, desarrolla sistemas propios de hardware y software (un stack tecnológico soberano) que le hagan autosuficiente.

Por ejemplo, mediante la creación de una red nacional integrada que redistribuya la carga de trabajo digital. Esto implica enviar datos a los centros donde haya capacidad libre, aunque estén a miles de kilómetros, para evitar cuellos de botella y exprimir al máximo la infraestructura existente.

La transición energética como eje del nuevo modelo

El XV Plan Quinquenal integra por primera vez clima y energía en un mismo capítulo estratégico. Para 2030, el gobierno fija objetivos vinculantes: reducir las emisiones por unidad de PIB en un 17 % y elevar la cuota de energías no fósiles al 25 % del consumo total.

El núcleo de esta transformación es una electrificación masiva que abarca transporte, industria y consumo doméstico. Esto genera un ciclo de retroalimentación: la transición energética impulsa la demanda de equipos donde China ya tiene ventajas: baterías, paneles solares o vehículos eléctricos, que en 2024 ya representaban el 10 % del PIB.

El nuevo sistema energético chino se basa en generar energía a gran escala a partir de fuentes renovables y nucleares. El plan impulsa bases solares, eólicas e hidráulicas en el norte y oeste del país, donde hay más recursos naturales disponibles.

Sin embargo, los principales centros de consumo están en el este, donde se concentra la industria. Por eso, está construyendo al menos 15 nuevas líneas de ultra alta tensión que permitan transportar grandes volúmenes de electricidad a largas distancias.

En paralelo, para evitar cortes de suministro, busca impulsar sistemas de almacenamiento –como centrales hidroeléctricas reversibles y baterías– que permiten guardar energía cuando sobra y usarla cuando falta.

Con todo, China mantiene su industria del carbón. El Gobierno lo define como una “piedra de lastre” necesaria para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico. Esta decisión responde al temor a la inestabilidad social. Tras las crisis energéticas de 2021 y 2022, las autoridades priorizan asegurar el suministro y proteger el empleo en las regiones mineras.

Esta diversificación refuerza la seguridad nacional al reducir la dependencia de importaciones energéticas y la exposición a shocks externos.

Impulso al consumo interno

El plan identifica una debilidad estructural: la demanda interna sigue siendo insuficiente. El origen está en un modelo basado en la inversión industrial, lo que ha generado un exceso de producción que impide que el consumo interno actúe como motor principal del crecimiento económico.

Como resultado, se produce lo que el Gobierno chino llama “involución”, una competencia empresarial destructiva en un mercado saturado. Intentando ganar cuota de mercado, las empresas aumentan la producción y reducen precios, incluso por debajo del coste. El objetivo no es tanto obtener beneficios como sobrevivir frente a sus competidores. El resultado es una espiral a la baja: caen los márgenes empresariales, se presionan los salarios y disminuye la rentabilidad de las inversiones.

Para corregirlo, el plan propone “ordenar la competencia”: regular la capacidad productiva, intervenir precios y fomentar fusiones para reducir la fragmentación del mercado. Incluso contempla fondos para cerrar instalaciones obsoletas en sectores con exceso de capacidad.

Al mismo tiempo, en el lado de la demanda, busca impulsar el consumo aumentando los ingresos (con subidas del salario mínimo) y ampliando la protección social (mejorando la cobertura sanitaria, las pensiones o el acceso a servicios públicos) para reducir la necesidad de ahorrar.

Hacia la construcción de un nuevo orden

El plan quinquenal cambia la estrategia internacional china: ya no se trata de integrarse en el sistema global sino de configurar uno nuevo. En un contexto que el documento describe como “inestable y dominado por el unilateralismo”, China busca ganar capacidad de acción y aumentar su influencia global.

Para llevar esta estrategia a la práctica quiere que la llamada Nueva Ruta de la Seda ya no se limite a grandes infraestructuras físicas. El plan ahora es que los países receptores adopten tecnología, financiación y sistemas de gestión chinos para crear relaciones de dependencia que refuercen el liderazgo de Pekín y amplíen su influencia económica y tecnológica.

En cuanto a gobernanza global, se presenta como defensor del Sur Global y utiliza plataformas como los BRICS (grupo de economías emergentes) o la Organización de Cooperación de Shanghái para promover un orden multipolar.

Como “gran potencia responsable”, también aspira a aumentar su influencia en asuntos públicos globales como el clima, la ciberseguridad o la reducción de la pobreza.

Además, en términos de soft power (poder blando), China pretende proyectar una imagen “creíble, amable y respetable” y expandir sus industrias culturales, como la literatura, los videojuegos, el cine o la animación.

Con todos estos mecanismos el país busca exportar, además de tecnología, su propio modelo de desarrollo.

Un plan decisivo para el futuro de China y del mundo

El nuevo plan quinquenal busca consolidar a China como una gran potencia tecnológica, autosuficiente y global. El cambio que plantea es estructural: dejar de competir por costes y hacerlo por control tecnológico. La finalidad es poder ocupar posiciones centrales en las cadenas de valor, definir estándares industriales y aumentar su influencia en la economía global.

De cara al exterior, Pekín percibe un vacío en la gobernanza global que aspira a ocupar con su propio modelo de gobernanza, que combina financiación, desarrollo de infraestructuras y exportación tecnológica con una menor exigencia política a sus socios. Sin embargo, su principal desafío es interno: impulsar el consumo exige reformas profundas –salarios, redistribución, Estado del bienestar– que China lleva décadas posponiendo.

Fuente: https://theconversation.com/2026-2030-cinco-anos-en-los-que-china-busca-consolidar-su-poder-global-mediante-la-tecnologia-la-autosuficiencia-y-la-proyeccion-exterior-278464

FOR THE FIRST TIME, ONE OF SOUTH KOREAN’S NEW KSS-III SUBSURFEES WILL EXERCISE WITH THE CANADIAN NAVY

The navies of South Korea and Canada will make history: for the first time, one of South Korea’s new KSS-III submarines will exercise with the Canadian Navy as part of a deployment that also includes participation in multinational exercises led by the U.S. The official objective is to strengthen maritime cooperation and advance industrial competition for the Canadian Navy’s future submarine program, which is currently under evaluation.

The 3,000-ton ROKS Dosan Ahn Chang-ho submarine will depart from Jinhae for Victoria, on Canada’s west coast, to participate in combined exercises scheduled for June. The South Korean Navy reported that the voyage will cover approximately 14,000 kilometers and will include stops in Guam and Hawaii for resupply, where two Canadian submariners will join the South Korean crew for the final leg to Canadian territory. Upon completion of the mission, it will be the longest distance traveled by a South Korean submarine to date.

Following the bilateral exercises, the ROKS Dosan Ahn Chang-ho will join the multinational Rim of the Pacific (RIMPAC) exercise, led by the United States, which will take place in Hawaii at the end of June. According to the South Korean Navy, the deployment aims to demonstrate operational capabilities at a time when South Korean companies are competing for a key contract that Canada considers a priority for modernizing its submarine fleet.

POR PRIMERA VEZ, UNO DE LOS NUEVOS SUBMARINOS KSS-III DE COREA DEL SUR SE EJERCITARÁ CON LA ARMADA DE CANADÁ

Las Armadas de Corea del Sur y de Canadá realizarán un hecho histórico, por primera vez, uno de los nuevos submarinos KSS-III de Corea del Sur se ejercitará con la Armada del país norteamericano, en el marco de un despliegue que también incluye su participación en ejercicios multinacionales liderados por EE.UU. El objetivo oficial es fortalecer la cooperación marítima y avanzar en la competencia industrial por el futuro programa de submarinos que la Marina canadiense tiene en evaluación.

El submarino ROKS Dosan Ahn Chang-ho, de 3.000 toneladas, partirá desde Jinhae hacia Victoria, en la costa oeste de Canadá, para participar en maniobras combinadas previstas para junio. La Armada de Corea del Sur informó que la travesía abarcará alrededor de 14.000 kilómetros e incluirá escalas en Guam y Hawái para reabastecimiento, donde dos submarinistas canadienses se incorporarán a la tripulación surcoreana para el tramo final hacia territorio canadiense. Cuando concluya la misión, será la distancia más larga recorrida por un submarino Surcoreano hasta la fecha.

Tras los ejercicios bilaterales, el ROKS Dosan Ahn Chang-ho se integrará al ejercicio multinacional Rim of the Pacific (RIMPAC), liderado por EE.UU., que se desarrollará en Hawái a finales de junio. Según la Armada de Corea del Sur, el despliegue busca demostrar capacidades operativas en un momento en que empresas surcoreanas compiten por un contrato clave que Canadá considera prioritario para renovar su flota submarina.

La partida del submarino será marcada por una ceremonia en el Comando de Fuerzas Submarinas, ubicado en la base naval de Jinhae, con la presencia de autoridades surcoreanas, incluido el vicejefe naval y el titular de la agencia estatal de adquisiciones de armamento. También asistirán representantes extranjeros como el embajador de Canadá en Corea del Sur, Philippe Lafortune, y el embajador del Reino Unido en Corea del Sur, Colin Crooks, según informó la Armada surcoreana. Las autoridades destacaron que la actividad forma parte de un proceso de cooperación más amplio.

El contexto industrial muestra que Corea del Sur busca posicionarse con su modelo KSS-III en la competencia para proveer 12 nuevos submarinos de ataque a la Real Armada de Canadá, programa destinado a reemplazar la actual clase Victoria. En mayo de 2025, empresas surcoreanas confirmaron que el proyecto cuenta con respaldo gubernamental, con el objetivo de expandir la presencia de equipos militares surcoreanos en nuevos operadores globales. En ese proceso también se evaluaron propuestas japonesas clase Taigei, españolas S-80 Plus, francesas Scorpene y modelos U212/214 ofrecidos por la empresa alemana Thyssenkrupp Marine Systems (TKMS).

Submarino Dosan Ahn Chang-ho – Armada de Corea del Sur – HHI

A comienzos de 2026, TKMS anunció que ampliará su propuesta para suministrar submarinos Tipo 212CD a Canadá, negociando acuerdos con empresas noruegas y alemanas para hacer su oferta más competitiva. El director de la compañía, Oliver Burkhard, señaló que las conversaciones incluyen no solo la construcción de los buques, sino también áreas como tierras raras e inteligencia artificial, componentes considerados relevantes por Ottawa. El proceso continúa tras la preselección en 2025 de los modelos surcoreano KSS-III y alemán Tipo 212CD, quedando fuera propuestas de Saab, Naval Group y Navantia.

Corea del Sur ha reforzado su campaña industrial durante los últimos meses, incluyendo la firma de un documento oficial a finales del año pasado entre los ministerios de Defensa, Relaciones Exteriores e Industria, junto con la Armada y las empresas Hanwha Ocean Co. y HD Hyundai Heavy Industries Co., que formaliza el apoyo estatal a la oferta. La competencia total para el contrato submarino se estima en aproximadamente 60 billones de wones (40.000 millones de dólares), cifra que ilustra la magnitud del programa para las compañías participantes.

El ejercicio conjunto entre el submarino surcoreano y la Armada de Canadá se enmarca así en un escenario donde convergen intereses operativos, diplomáticos e industriales. El despliegue del ROKS Dosan Ahn Chang-ho permitirá a Corea del Sur mostrar capacidades de largo alcance, mientras Canadá continúa avanzando en su evaluación de alternativas para modernizar su flota submarina, una decisión que tendrá impacto estratégico y económico durante las próximas décadas.

Fuente: https://www.zona-militar.com/2026/03/28/por-primera-vez-uno-de-los-nuevos-submarinos-kss-iii-de-corea-del-sur-se-ejercitara-con-la-armada-de-canada/

JAPÓN DESPLIEGA MISILES DE LARGO ALCANCE EN SU TERRITORIO Y REFUERZA SU CAPACIDAD OFENSIVA FRENTE A CHINA

Japón desplegó su primer sistema de misiles de largo alcance en una base militar del suroeste del país, en un movimiento que refuerza sus capacidades ofensivas y marca un giro respecto a su histórica política de defensa. El sistema, con un alcance de hasta 1.000 kilómetros, permite alcanzar objetivos en territorio continental chino y se enmarca en el desarrollo de capacidades de ataque a distancia (“standoff”).

Según informaron autoridades japonesas y agencias internacionales, el despliegue incluye una versión mejorada del misil Type-12 —desarrollado por Mitsubishi Heavy Industries— en el Campamento Kengun (Kumamoto), junto con un proyectil hipersónico en el Campamento Fuji (Shizuoka). Ambos sistemas fueron formalmente incorporados como parte de la nueva generación “Type 25”, en referencia al año fiscal 2025, marcando su entrada oficial en servicio dentro de las Fuerzas de Autodefensa.

El gobernador de la prefectura de Kumamoto, Takashi Kimura (izquierda), y el alcalde de la ciudad de Kumamoto, Kazufumi Onishi (segundo por la izquierda), hablan con la prensa tras una inspección de los sistemas de lanzamiento, incluidos los del misil guiado tierra-mar de largo alcance Tipo 12. Créditos: JIJI PRESS/AFP vía Getty Images.

El misil, originalmente concebido para defensa costera, fue actualizado para alcanzar blancos a mayor distancia —hasta unos 1.000 km— e incluir objetivos terrestres como bases de lanzamiento. En paralelo, el nuevo sistema hipersónico introduce una capacidad de alta velocidad y trayectorias impredecibles, dificultando su intercepción. En conjunto, estos desarrollos forman parte de una arquitectura de defensa escalonada orientada a reforzar la disuasión y la capacidad de respuesta ante amenazas regionales, en línea con la estrategia japonesa adoptada en 2022 para incorporar capacidades de contraataque.

El presidente Donald Trump participa en una reunión bilateral con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi. Créditos: The White House Gallery

El refuerzo militar se produce en un contexto de creciente tensión con China, a la que Japón identifica como su principal amenaza regional. Tokio aprobó un plan de defensa a cinco años de unos 43 billones de yenes que prioriza la producción y despliegue de estos sistemas, aunque sin detallar costos unitarios por razones estratégicas.

En paralelo, Japón ha intensificado su coordinación con Estados Unidos y su proyección regional. Días atrás avanzó en el despliegue de capacidades militares hacia Filipinas, ampliando ejercicios conjuntos y acelerando la producción de misiles e interceptores. Este proceso se da mientras China expande su actividad militar en el Pacífico y eleva la presión sobre el entorno estratégico japonés.

Fuente: https://www.escenariomundial.com/2026/03/31/japon-despliega-misiles-de-largo-alcance-en-su-territorio-y-refuerza-su-capacidad-ofensiva-frente-a-china/

Published twice per week by Nuevo Poder. Articles and op-eds focusing on geopolitical issues around Indo-Pacific area

Editor: LW, senior fellow of REDCAEM and CESCOS

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