Vidal: «Guillier pasa a segunda vuelta, pero sin unidad, gana la derecha»

Vidal: «Guillier pasa a segunda vuelta, pero sin unidad, gana la derecha»

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Su candidato era el ex presidente Ricardo Lagos. Pero hoy, el otrora ministro, historiador y militante del PPD, Francisco Vidal, tiene una convicción: Alejandro Guillier es el candidato de la centroizquierda que garantiza la profundización del proceso de transformaciones iniciado por Michelle Bachelet. “Por eso estoy con Guillier”, afirma. En su nuevo rol como miembro del equipo político estratégico del comando del senador por Antofagasta, analiza el complejo escenario que atraviesa el oficialismo y destaca la necesidad de llegar a todos los entendimientos posibles con las fuerzas del progresismo, de cara a una eventual segunda vuelta.

¿Por qué decide apoyar esta aspiración presidencial?
Tengo la convicción política de que el proceso de reformas y transformaciones sustantivas que inició Michelle Bachelet en su segundo periodo, quien lo garantiza en su profundidad es Alejandro Guillier. Por eso estoy con Guillier.

¿Cuál es el diagnóstico que hace su campaña hasta ahora?
Todo esto es mi opinión y no representa ni al candidato ni al comando. Yo creo que esta es una campaña que le costó entrar en marcha, pero hoy estamos totalmente desplegados.

¿A qué atribuye esas dificultades?
Primero a temas de contexto, recordemos que al principio lo proclamaron solo los radicales, después se fueron sumando los otros partidos. Posteriormente vino la complejidad de la decisión socialista, el tema del PPD que era el partido que estaba por Lagos, en consecuencia, costó, pero la campaña ya está a plena marcha.

En el oficialismo se ha planteado la necesidad de marcar un hito en la campaña antes de las primarias, entendiendo que Chile Vamos y el Frente Amplio han capitalizado este proceso.
Sin duda, en mi opinión, el no haber tenido primarias constituye una desventaja, por así decirlo, de agitación política y comunicacional. Cuando yo veo los ratings de la franja digo “pucha, no estamos ahí”. Pero ese es un hecho de la causa y la política consiste en enfrentar la realidad. Y creo que tanto Carolina Goic como Alejandro Guillier están en la agenda pública. Y en consecuencia, estamos en la cabeza de los ciudadanos.

¿Cuál es el plazo para que Guillier inscriba su candidatura y comience su campaña propiamente tal?
La decisión política de apurar o no el proceso de firmas, presentarlas con los mínimos legales o avanzar es una decisión que está reservada al candidato.

Usted asegura que Guillier profundizará las reformas, y si bien su programa tiene un claro tinte continuista, él también ha buscado definirse desde la gradualidad.
Obvio, porque las reformas estructurales ya se hicieron o están en camino de consolidarse. Entonces lo que debiéramos hacer es mejorar, consolidar y proyectar las reformas. Sobre todo cuando tienes un adversario como Piñera que dice públicamente, con matices dependiendo del tema, que congelará ese proceso.

Esta semana Guillier se vio nuevamente enfrascado en una polémica por sus declaraciones sobre la candidatura de Goic, y se reflotó el cuestionamiento de que no se para desde el lugar de candidato presidencial. ¿Comparte ese diagnóstico?
Mi convicción es que los candidatos que representan el progresismo en sus distintas dimensiones, Goic, Guillier, MEO, Sánchez, Mayol, todos nos vamos a necesitar en una segunda vuelta. Y eso obliga a no perder un minuto en enfrascarte en discusiones con cualquiera de ellos. Porque además hay que aprender una lección, y ahí está una vez más la historia, ¿Cuál fue el resultado de la primera vuelta del 2009?: Piñera 44%, Frei 29%, MEO 20%, Arrate 6%. Sumemos. Entre todos los candidatos sumábamos un 55%. Segunda vuelta: Piñera 51% y Frei 48%. Votó más o menos el mismo volumen de gente. ¿Y dónde estuvo la sorpresa? En que un tercio de los votos de MEO se fue a Piñera. Y lo que permitió que eso ocurriera fue el carácter de la campaña entre nosotros y ME-O en 2009. El lo ha aprendido y ha dicho públicamente que no quiere repetir ese error. Entonces, con ese antecedente sobre la mesa se entiende que hay que tener particular cuidado con tus socios naturales, la DC. Y voy más allá, también particular cuidado y respeto con el Frente Amplio.

¿Ampliar el entendimiento?
Apuesto a que vamos a pasar nosotros, con Guillier, a segunda vuelta, pero para ganarle a la derecha y evitar que vuelva a gobernar y nosotros proseguir con el proceso de transformaciones de Bachelet requerimos a Mayol, a Sánchez, a MEO y a Goic. Es así de simple. Mi convicción es que solo la unidad en segunda vuelta permite el triunfo.

¿Hay que explicitar ese compromiso recíproco a la brevedad?
Lo que sucede es que más que una foto, o una declaración firmada, se podría avanzar en acuerdos programáticos básicos, por ejemplo, entre Goic y Guillier. Se podría avanzar, cosa que está ocurriendo, en señales, síntomas, símbolos, de que la unidad estratégica que Chile necesita es entre el centro y la izquierda, incluso la izquierda en sus dos dimensiones, la nuestra y la del Frente Amplio.

Esta semana resurgió desde distintos sectores del oficialismo una voluntad de llegar a un acuerdo parlamentario y también en materia programática. Sin embargo, el programa de Guillier aún es visto como “izquierdista” en la DC.
Cuando una fuerza heterogénea, pero que comparte una mirada progresista de Chile, de justicia social, de crecimiento con igualdad, siempre en la búsqueda del objetivo superior, que es triunfar para hacer un Chile cada vez más justo, y teniendo la conciencia de que tú fuerza propia no basta, se debe ampliar el abanico. Eso fue la Concertación, eso fue la Nueva Mayoría en su minuto y ese es el desafío hoy. Es de sentido común, pero ni Sánchez, ni Mayol, ni MEO, ni Goic, ni el propio Guillier, pueden por sí mismos, más allá de los números, derrotar a la derecha.

¿Pero hasta dónde se puede moderar el programa de Guillier sin traicionarse a sí mismo?
El concepto de moderación e izquierdización son más bien de campaña. Yo creo que lo importante es que el programa de Guillier, en resumen mejora, consolida, proyecta las reformas y se hace cargo de temas nuevos. Sin embargo, la propuesta de Goic no es un retroceso, para nada. Ahora puede haber diferencias en el tono, en la gradualidad, pero una coalición política que representa a la mayoría tiene la responsabilidad de ponerse de acuerdo. Lo clave, eso sí, es que este programa tiene que ser discutido más a “concho” por los socios, para que no ocurra que, apelando al desconocimiento del programa, aparezcan frases como las de Ignacio Walker, que dijo que no leyó el programa, aunque lo firmó. Son lecciones, hay que aprender de las cosas que se han hecho mal.

¿Se terminó la Nueva Mayoría?
Más allá del nombre, lo que en Chile no se puede acabar, porque la historia nos enseñó que si se acaba solo gana la derecha, es la alianza estratégica entre el centro y la izquierda. El día que eso ocurra, gana la derecha.

Guido Girardi ha sido uno de los principales detractores de que se llegue un acuerdo con la DC en materia parlamentaria. ¿Es posible un acuerdo con dos candidaturas enfrentadas en noviembre?
Depende de dónde se ponga el objetivo estratégico, para diferenciarlo del objetivo táctico. Si el objetivo estratégico es ganar, pero no por ganar sino para mantener y consolidar el proceso transformador, el objetivo es buscar todos los instrumentos de unidad entre el centro y la izquierda.

¿Ha hablado con el ex presidente Ricardo Lagos?
No, la última vez que estuve con él fue cuando me invitó a ser parte del consejo de personalidades.

¿Por qué cree que hasta hoy no ha habido un respaldo explícito del ex mandatario al nuevo candidato presidencial de su partido?
Yo creo que el (ex)presidente Lagos tiene la convicción de que la clave es la unidad entre el centro y la izquierda y creo que él no se va a pronunciar antes de la primera vuelta. Pero en lo que no tengo dudas es que se va a pronunciar en la segunda. Porque, precisamente por su responsabilidad como líder nacional, y creyendo en la lección de la historia contemporánea de Chile, es que las fuerzas progresistas no deben dividirse nunca más, ese liderazgo no puede tomar partido antes de la primera vuelta. (La Tercera)

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