Un partido de extrema necesidad

Un partido de extrema necesidad

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No de extrema derecha, de extrema necesidad. Comprometido con un sueño: desplegar una derecha verdadera que, sin complejos, represente las convicciones del sector. El Partido Republicano tiene su génesis en un grupo de personas que, junto a su líder José Antonio Kast, decidió no presentar postulante a unas primarias cuyo objetivo era ratificar al candidato de los partidos políticos. La idea fue “abrir la cancha” para demostrar que se podían ampliar las fronteras de la derecha hacia aquellos desencantados de la acción política. Para enfrentar a la izquierda se requería un discurso, un programa y un estilo frontal que mostrara claramente las diferencias con ella.

Motejados de divisionistas, hicieron enmudecer a sus detractores para la segunda vuelta, recorriendo Chile, defendiendo los votos, mostrando al país que sus ideas son mayoritarias. Luego no buscaron cargos en el gobierno, solo pidieron al Presidente que honrara su programa. Dieron vida al Movimiento Acción Republicana. A un año de su fundación tiene casi 20 mil adherentes y cientos de voluntarios a lo largo del país formulando un llamado a defender las propias ideas. Han recorrido más de la mitad de las comunas de Chile, realizado una consulta nacional y, enarbolando principios, han movilizado a miles en las calles, físicas y virtuales. Recientemente, crearon el Instituto de Ideas Republicanas. Decenas de profesionales, expertos y académicos se han sumado para aportar con ideas, propuestas y soluciones concretas a los desafíos existentes. Aspiran a ser un aporte real a la discusión de políticas públicas y a fortalecer el eje de la libertad, la justicia social, el emprendimiento y del esfuerzo.

Pero, todo esto resultaba insuficiente. Han visto como Chile Vamos ha terminado por bajar a media asta las banderas, inclinándose gradualmente ante la izquierda. Arrinconado por su excesiva dependencia de las encuestas, el gobierno ha buscado a la DC como aliada. Por unos pocos votos ha terminado entregando sus reformas y cediendo ejes fundamentales de las mismas. Chile no puede ser mediocre y conformarse sabiendo que es posible dar mucho más. Es urgente corregir el rumbo.

En la elección de 2021 se juega mucho más que continuar en el gobierno: el objetivo ha de ser ganar el Congreso. Para ese propósito se necesita una nueva política, que intente superar las desconfianzas. Se requiere un partido firme, con identidad y cuyo objetivo no sea el poder por el poder, sino para usarlo en la defensa de convicciones. Que no esté dispuesto a transar sus principios, aun en su hora más desesperada. Cristiano (no confesional), patriótico, que diga la verdad y que defienda la libertad, la familia y la justicia social sin ambages. Que rechace la violencia y que luche incansablemente contra la delincuencia, el narcotráfico y el terrorismo. Contra la corrupción, que se resista a la burocracia innecesaria y que busque reformar el Estado y la estructura institucional, para fortalecerla, transparentarla y ponerla a disposición de los ciudadanos. Esto es lo que inspira al naciente Partido Republicano.

Álvaro Pezoa/La Tercera

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