UC entrega propuesta para reformar la ética y DD.HH. de Carabineros

UC entrega propuesta para reformar la ética y DD.HH. de Carabineros

Compartir

Hace cerca de una semana, que un documento del Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica que sugiere iniciativas para la formación en derechos humanos (DD.HH.) en la fuerza policial, llegó a las manos de los generales de Carabineros Cristián Mardones, director de Educación, Doctrina e Historia; y de Karina Soza, directora de derechos humanos de la institución.

El trabajo académico se da en medio de un fuerte cuestionamiento a la policía uniformada desde el inicio de la crisis social del 18 de octubre de 2019. “La policía tuvo serios problemas operacionales para cautelar que las personas pudieran expresarse pacíficamente y se vio involucrada en un número relevante de incidentes donde los DD.HH. de los ciudadanos se vieron vulnerados. Estos incidentes, además de atentar contra las leyes y la propia doctrina de la institución, afectaron fuertemente el vínculo de la policía con la sociedad civil y su capacidad de ejecutar con legitimidad sus labores, además de radicalizar la protesta social”, dice el informe UC.

Así, el 26 de noviembre del 2019 la Comisión de Seguridad del Senado convocó a un grupo transversal de académicos y expertos en políticas públicas de seguridad para reformar a la institución. Además, el 8 de diciembre de 2019, el Ministerio del Interior convocó a actores para conformar un Consejo para la Reforma de Carabineros.

En este contexto, el estudio llamado “Desarrollo y fortalecimiento del currículum de educación y formación continua en ética y derechos humanos de Carabineros de Chile: una propuesta integral”, es uno de los proyectos ganadores del Concurso de Políticas Públicas 2020, fondo que desde hace 16 años impulsa el Centro de Políticas Públicas UC. Los autores son los académicos David Preiss (Escuela de Psicología), Eduardo Valenzuela (Decano de la Facultad de Ciencias Sociales) y Garo Konstantinidis (investigador externo).

“A diferencia de otras propuestas actualmente disponibles, que han enfatizado aspectos administrativos y políticos, el presente trabajo se focaliza en un componente que creemos necesario, aunque no suficiente, para enfrentar los desafíos que tiene el país en esta materia: la formación policial, incluyendo aspectos pedagógicos y la transferencia de la formación al terreno”, plantea el documento.

En ese sentido, el académico David Preiss indicó que “puedes crear un Ministerio de Seguridad Policial y seguir con la misma estructura de formación y de relación con la sociedad civil y vamos a seguir teniendo estos problemas”.

Para hablar de esta propuesta, hoy a las 17.00 se realizará un seminario donde estarán de panelistas el director del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) Sergio Micco, los generales Mardones y Soza y el académico de la Universidad Diego Portales (UDP) Mauricio Duce.

De lo teórico a lo práctico

De acuerdo a los investigadores, Carabineros “no ha sido capaz de transformar un buen diseño teórico a la práctica. Desde el ámbito de la formación, el diagnóstico es compartido, y apuntan a factores relacionados con el escaso tiempo para formar a la planta, desfase temporal entre la implementación de las mejoras en estas materias y los resultados y la dificultad de implementar un cambio cultural a gran escala bajo una realidad transgeneracional y con una fuerte línea de mando”. Plantean que la formación policial en Chile tiene numerosas restricciones, tanto presupuestarias como de calidad. Por lo que indican que la reforma que busca extender a dos años la formación policial en la Escuela de Formación de Carabineros (Esfocar) es una medida adecuada.

Sin embargo, dicen que incluso con esta extensión “es improbable que carabineros egresen de la Esfocar conociendo todo el marco regulatorio asociado al cuidado y protección de los DD.HH. Atendiendo a esta limitación, nuestra propuesta es que se revise el Manual de Ética de Carabineros con el objeto de crear un marco de referencia menos escolástico y más anclado en las demandas operacionales de la policía. Con esto se busca que el Manual de Ética no sea sólo un referente doctrinario sino que sirva al trabajo operacional de la policía. Para ello, es necesario especificar un set de principios éticos que sean internalizados por los nuevos reclutas”.

Por ejemplo, señalan que los principios de proporcionalidad en el uso de la fuerza o de actuar como garantes de la ley son esenciales a la labor policial, por lo que “los nuevos carabineros deben ser entrenados a razonar y tomar decisiones sobre la base de los mismos, de modo que cuando enfrenten situaciones en el terreno sean capaces de actuar y discernir en base de ese entrenamiento”.

Detallan que estos principios deben enfatizar que la lealtad de los funcionarios no es hacia la autoridad o incluso hacia la institución sino que hacia las leyes de las cuales ellos son garantes. Para esto, dice que necesitan un marco de referencia común, lingüístico y valórico.

En ese sentido, llaman a hacer un reajuste del “modelo militar que ha sido propio de la institución a las necesidades de una policía profesional y ciudadana en el siglo XXI”. Plantean que “el modelo de formación militar está en el corazón de la cultura institucional, mas creemos que este tiene una rigidez tal que no da espacio para el desarrollo de las capacidades profesionales”.

Además, para promover el razonamiento ético sugieren “entrenar a los carabineros de modo continuo en actividades de discernimiento ético aplicado” y para esto dicen que se debe considerar la incorporación de personas de la sociedad civil.

Y postulan que para el desarrollo de estas capacidades se “deben considerar actividades de formación avanzada en habilidades de pensamiento y de razonamiento, así como de otras competencias y habilidades psicológicas”. En esa línea, proponen que hay que “generar las condiciones para sostener psicológicamente a la policía en el terreno, con el objeto de que sus funcionarios puedan razonar adecuadamente en el ejercicio de sus operaciones, con un adecuado control de sus emociones y un alto nivel de profesionalismo. Para ello, es adecuado dotar a la policía de programas adecuados de apoyo psicológico, especialmente después de eventos traumáticos”.

El estudio identifica cuatro principios para esta reforma. Entre ellos, señalan que “el paradigma de ‘más Carabineros’ debe ser reemplazado por el de ‘mejores Carabineros’. La estrategia nacional de aumento de planta institucional por lo últimos 15 años respondió a una necesidad de mayor cobertura. Sin embargo, ésta no se realizó con la infraestructura y servicios de apoyo necesarios para asegurar que esa mayor cobertura se realizara con altos estándares de calidad. El uso de importantes cantidades recursos en el aumento de planta generaron una profundización de la precariedad. Este cambio de paradigma liberaría recursos para llevar a cabo los procesos transformacionales que se requieren. A modo de ejemplo, los costos de externalizar algunas asignaturas a universidades o centros de formación, quintuplican los costos unitarios actuales”.

Además, se plantea que la formación en DD.HH. debe ser la primera prioridad: “A la fecha, esta dimensión no ha estado dentro de las prioridades enunciadas en los diversos foros públicos de conversación sobre reforma policial”.

Al respecto, el académico UDP Mauricio Duce dijo que “el documento constituye un aporte muy relevante”. Sin embargo, advirtió que “el impacto de las propuestas puede verse minimizado si ellas no se articulan adecuadamente, incluyendo una nueva definición de objetivos y perfil institucional, un alineamiento adecuado con las nuevas políticas y un diseño de arquitectura que ponga en el centro la protección de los derechos humanos”.

En tanto, desde Carabineros señalaron que recibieron la propuesta, pero no se van a referir porque aún la están revisando. Añadieron que antes de dar su parecer a la opinión pública, entregarán su apreciación a la UC. (La Tercera)

Dejar una respuesta