Trastienda de la renuncia de Loreto Silva a la presidencia de ENAP

Trastienda de la renuncia de Loreto Silva a la presidencia de ENAP

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Un sorpresivo anuncio hizo este viernes la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP). A través de un hecho esencial a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), la petrolera informó que Loreto Silva dejará la presidencia de la compañía, luego de asumir en el cargo en marzo de 2018.

En la misiva, el gerente general de la estatal, Andrés Roccatagliata, quien detalló que la salida de la exministra de Obras Públicas se hará efectiva desde este viernes, no detalló los motivos de la renuncia. Sin embargo, según trascendió, el miércoles se comenzó a fraguar la decisión que fue comunicada en una extensa reunión al Presidente de la República, Sebastián Piñera, y que luego obligó a un directorio extraordinario para su oficialización.

El 17 de junio la Contraloría General de la República, luego de una solicitud de los diputados Leonidas Romero y Gabriel Ascencio, emitió un informe en el que advirtió un «vacío legal» al indagar el vínculo de la exministra con abogados de la empresa que construye el Puente Chacao. Esto, ya que la entonces presidenta de la petrolera es también socia del estudio de Jorge Bofill, vinculados en la defensa de la firma Hyundai Engineering & Construction para demandar al Estado tras paralizar la construcción de la obra.

Si bien el dictamen de Jorge Bermúdez no lanzó dardos directos hacia Silva, sí fue claro en advertir y en anunciar que se pondría en conocimiento a las autoridades sobre este «vacío legal», ya que la actual normativa no regula la participación de un funcionario público en sociedades de profesionales en la que uno o más de sus socios asumen la representación de terceros en acciones civiles que puedan entablarse en contra de un organismo de presentación del Estado.

Una semana después, algunos diputados -entre ellos el presidente de RN, Mario Desbordes, y el propio Romero como autor- ingresaron un proyecto para prevenir conflictos de interés entre la función pública y privada a raíz de los cuestionamientos de la Contraloría a Silva. Fue este hecho el que, según comentan cercanos a la estatal, puso en jaque la continuidad de la presidenta de Enap.

Acto seguido, el miércoles la Federación Nacional de Trabajadores del Petróleo (Fenatrapech) apuntó a que «el grave daño de la imagen pública de la empresa, la exposición de ejecutivos para explicar aquello que excede de su responsabilidad y la exposición de la empresa y sus trabajadores a la investigación judicial, no es una experiencia que favorece la conquista de los objetivos que la administración y los trabajadores nos estamos empeñando».

Según explican, la exministra habría llegado a la conclusión que con la iniciativa se abría un frente político que la mantendría como protagonista en el Congreso, cuando la prioridad de su actuar debía estar en la petrolera para enfrentar la crisis financiera que la tiene en un escenario altamente complejo. A su juicio, dicen cercanos, la arremetida del diputado Romero había alcanzado un espectro político que no estaba disponible a seguir en el momento más crítico de ENAP.

La historia de desencuentros entre el diputado de Renovación Nacional (RN) y ENAP no es nueva y tuvo su primer «round» hace tres años. En mayo del año pasado Romero, junto a su jefe de gabinete, Patricio Sáez, pidieron a la presidenta de la estatal y exmilitante RN -según consignó La Tercera en ese minuto- que comprara un terreno de $ 8.000 millones para cumplir con el traslado de más de 200 familias que vivían en los alrededores de la Refinería ENAP del Biobío. Pero la estatal rechazó el ofrecimiento.

Esta negativa habría calado hondo en el parlamentario y desde entonces comenzó a lanzar una serie de cuestionamientos del actuar de la empresa. De hecho, en mayo Romero se lanzó contra la estatal cuando trascendió la entrega de un bono de retención de talentos -que fue impulsado en el gobierno de la exPresidenta Michelle Bachelet y se ofrece cada tres años- en medio de la actual emergencia por el Covid-19. A pesar de todo, el parlamentario ha negado una intención de venganza.

Así, con este telón de fondo, Silva decidió dar un paso al costado para no afectar aún más el escenario de la estatal. Cercanos comentan que sostuvo esta tarde una extensa conversación con el Mandatario y luego comunicó su decisión en un directorio extraordinario donde el propio Roccatagliata se mostró afectado y sorprendido por su salida. Pese a todo, comentan fuentes, la exministra habría enfatizado en la reunión su intención que la compañía siga adelante en medio de sus múltiples desafíos.

Por el momento, el sucesor de Silva será el vicepresidente de la ENAP, Fernando Massú, quien ocupa este rol desde septiembre del año 2018 y que es señalado como una de las figuras más fuertes para ocupar la presidencia. De todas formas, el Presidente Sebastián Piñera tendrá dos caminos: nombrar al presidente de la compañía entre los actuales directores o designar uno nuevo que además tome el timón. (DF)

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