SQM-A: las reglas son las reglas

SQM-A: las reglas son las reglas

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Como titular de la Superintendencia de Valores y Seguros, me correspondió presentar y debatir frente al Congreso la Ley 19.768 de Mercados de Capitales I, promulgada en noviembre de 2001. Esta ley, de gran impacto en el desarrollo del mercado financiero, dentro de varias medidas eliminó el impuesto a las ganancias de capital para acciones transadas en bolsa de sociedades anónimas, con una “adecuada formación de precios”.

El fundamento teórico fue que el precio o valor de este activo es el valor presente de sus flujos esperados y, dado que, las empresas tributan primera categoría y los dividendos se incorporan al global complementario, cuando se aplican impuestos a las ganancias de capital se está, en definitiva, gravando dos veces la misma renta (para un análisis en mayor profundidad ver Arrau, Gerens, 2001; y Galetovic y Engel, Estudios Públicos 79, 2000).

La propia ley determinó que la SVS, hoy en día CMF, mediante una norma especial, definiera dicha expresión, usando para estos efectos el término “presencia bursátil”. Concretamente, la NCG 103, de enero de 2001, especificó que cumplirían esta condición aquellas acciones que mantuvieran una “presencia bursátil ajustada” de 25%, lo que equivale a transar montos de al menos 1000 UF durante los pasados 180 días, en un 25% de los casos.

Desde la perspectiva de la construcción del modelo se procuró que el Estado, a través de diferentes formas, dispusiera permanentemente de las herramientas para cautelar que esta “adecuada formación de precios” no estuviera sujeta a manipulaciones que pudieran facilitar la elusión tributaria. Es decir, que los precios reflejaran correctamente las condiciones de mercado y fueran una variable exógena a vendedores y compradores de acciones.

En enero de 2012, con la intencionalidad de aumentar la liquidez del mercado, la SVS emitió la NCG 327, que estableció un nuevo mecanismo para que una acción sea considerada de “presencia bursátil”, incorporándose la posibilidad de que una sociedad anónima contrate un corredor de bolsa, por un mínimo de 180 días, para que éste desempeñe el rol de proveedor de liquidez o “market maker”, manteniendo vigentes ofertas de compra o venta, por un mínimo de 500 UF, con diferencias de puntas de menos de 3%.

Sobre esta base, acotado a la reciente compra que la empresa china Tianqi Lithium hizo del 25% que Nutrien mantenía en SQM en acciones Serie A , se podría argumentar, legítimamente, que con la NCG 327 se abrió la posibilidad de cumplir con las condiciones de “presencia bursátil” sin transacciones mínimas, sólo por la mera contratación de un “market maker” que mantiene “abierto el mercado” —lo que es un factor endógeno a la empresa—, y no por factores exógenos como la interacción de oferta y demanda. En consecuencia, requisitos manipulables que no cumplen con el “espíritu” de la ley de una “adecuada formación de precios”.

También se podría esgrimir en el sentido contrario: es decir, que las acciones de SQM-A reciben los mismos dividendos y están sujetas a los mismos impuestos que las SQM-B. Por lo tanto, si es del “espíritu” de la ley evitar la doble tributación no debiera pagarse impuesto por las ganancias de capital. Sin embargo, ambos argumentos sólo alcanzan para abrir un debate sobre la materia y, eventualmente, modificar la norma, pero lo concluyente es que aquellas acciones que cumplen con los requisitos de la NCG 327 son considerados de “presencia bursátil” y las reglas deben acatarse. (DF)

Álvaro Clarke

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