La Gran Purga, como se conoce a la sangrienta persecución llevada a cabo por Stalin entre 1936 y 1938 para consolidar su poder en la ex URSS, se ha convertido en un comentario entre algunos militantes del Partido Comunista. No se trata de asesinatos ni vigilancia policial.
Todo se remonta a la noche del 1 de febrero, cuando se eligieron a los nuevos miembros de la nueva comisión política del partido.
En la nómina quedó afuera Marcos Barraza, ex ministro de Bachelet, delfín de Teillier, ex convencional y uno de los articuladores de la disidencia a la directiva de Lautaro Carmona.
Altas fuentes de la colectividad señalan que una vez que Carmona llegó al poder sin contrapesos -y Daniel Jadue ya había tomado el control de facto de la colectividad- la directiva comunista sometió a la votación del Comité Central una lista cerrada de los 18 integrantes para elegir a la nueva Comisión Política sin que pudieran elegirse uno a uno sus candidatos.
Sobre la ausencia de Barraza han existido múltiples versiones. Primero trascendió que salió para que entrara la ministra Jeannette Jara, pese a que se subieron de 15 a 18 los integrantes de la comisión. Luego se dijo que él quería abocarse a su campaña parlamentaria. Otros desdramatizaron su partida, señalando que había ingresado el senador Daniel Núñez, otro de representantes de la generación de recambio. Y los más críticos de Carmona dijeron que el establishment no quería “contagiar la unidad de acción” con el ingreso del sicólogo, lo que habría generado reclamos.
El hecho es que Barraza había obtenido 4244 votos cuando se eligieron a los integrantes del Comité Central, en enero. Vale decir, superó al propio Carmona (4026) y a otros de sus hombres más cercanos, como el ex asesor de Interior Juan Andrés Lagos (3972); el secretario de Organización del PC Guillermo Salinas (3313); y el sindicalista Javier Albornoz (3641), a quien el ex presidente del Colegio de Profesores Jaime Gajardo lo llegó a comparar con un emperador romano.
La salida de Lagos, Salinas y Albornoz era vista con buenos ojos por la disidencia, pero su cercanía con Jadue lo hizo inviable. El ex alcalde sacó las primeras mayorías en la elección del Comité Central y tomó en los hechos el control de la maquinaria partidaria junto a Carmona.
El fantasma de una purga en el PC ha llegado a tal nivel que la posible candidatura senatorial de Barraza es vista como incierta, al igual que la de Karol Cariola e Irací Hassler, otras líderes de la generación de recambio de la colectividad, que fue aplastada en las elecciones internas.
Hoy, de todas formas, existe otro factor que genera ruido interno, vinculado a la dupla Carmona-Jadue. Se trata de una reunión que se realizó la semana en la casa del ex alcalde, donde participaron los presidentes del PC, el Partido Popular (Cristián Cuevas) y del Partido Igualdad (Iván Carrasco), además de Catalina Valenzuela, representante del Partido Humanista.
El partido de Cuevas ha levantado la opción de que Jadue sea candidato presidencial. En el partido están conscientes de que su situación en el Caso Farmacias inviabiliza una candidatura, pero que las conversaciones sí reforzarían su apuesta por convertirse en el articulador de la izquierda extra Gobierno. (Ex Ante)