Pesqueras industriales redujeron 12,5% su huella de carbono en 2019

Pesqueras industriales redujeron 12,5% su huella de carbono en 2019

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En 2018, la Asociación de Industriales Pesqueros (Asipes), que agrupa a Camanchaca Pesca Sur, Blumar, Landes y PacificBlu, comenzó a medir su huella de carbono en el marco del programa Huella Chile del Ministerio del Medio Ambiente (MMA), entidad que hoy les entrega el sello “cuantificación” en reconocimiento de su trabajo de medición de emisiones.

En 2019 lograron una reducción de 25.000 toneladas de dióxido de carbono -Co2 equivalente, porque considera a otros gases de efecto invernadero-, correspondiente a una caída de 12, 5% de las emisiones, pasando de generar 200.000 toneladas de Co2 en 2018 a 175.000 en 2019.

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Carla Sánchez Subgerenta de Asuntos Corporativos de Pesquera Landes. José Ocares Gerente de Operaciones de Blumar. Monserrat Jamett Encargada de Sustentabilidad de Asipes.

La medición incorpora las emisiones directas de Co2 equivalente, de fuentes directas o indirectas, como el consumo de combustibles en calderas o barcos, el consumo eléctrico y las emisiones indirectas asociadas al transporte de materia prima, transporte de personal, gestión de residuos, combustible de proveedores artesanales, entre otros.

Monserrat Jamett, encargada de sustentabilidad de Asipes, comenta que cada empresa elaboró su medición y ABS Group, certificada por Huella Chile, fue el verificador externo.

Señala que se usó la metodología del programa que dispone de una “calculadora de huella de carbono, que después el verificador externo revisa para ver cualquier detalle que haya que corregir o pueda faltar”.

Jamett dice que la medición les permitió identificar que son “la proteína que es menos contaminante con el medio ambiente en comparación con el pollo, cerdo o vacuno, estamos muy bien posicionados”, asegura.

Si bien no tienen una meta de carbono neutralidad, afirma que seguirán avanzando y que están estudiando el uso de gas licuado y natural, y no descartan la utilización de hidrógeno verde en el mediano plazo.

COMBUSTIBLES LIMPIOS

Las compañías socias de Asipes implementaron algunas acciones en común para mitigar sus emisiones, por ejemplo, un mayor uso de combustibles limpios.

Además, debido a una mayor cercanía del jurel a la costa, redujeron en un 36% el combustible asociado a su captura. Sin embargo, cada empresa implementó su estrategia.

En el caso de Blumar -dedicada a la captura y procesamiento del jurel y a la producción de harinna y aceite de pescado- el gerente de Operaciones, José Ocares, señala que fue clave el programa Huella Chile para detectar dónde podían generar cambios significativos y “ahí vimos la oportunidad del uso de combustibles alternativos”.

En este contexto, reemplazaron los combustibles fósiles en las calderas que se utilizan principalmente para harina y pescado, por gas natural. Actualmente el 50% de las calderas de la empresa opera con este combustible limpio. Una incorporación que significó “cambiar todo el sistema de control de nuestro equipo de combustión, de manera de llegar a una mayor eficiencia, porque el gas requiere una mejor operación en nuestro equipo de generación de vapor. Lo que hicimos fue invertir en sistemas de combustión automáticos y de esa manera aseguramos un uso eficiente del gas”, comenta Ocares.

El ejecutivo adelanta que la meta es ampliar las calderas que utilicen gas natural como combustible, contemplando un 75% para el próximo año.

REDUCCIÓN POR EXTERNALIZACIÓN

Pesquera Landes tenía dos líneas de negocio: la captura y procesamiento de jurel, caballa, sardina y jibia y una segunda línea de producción de aceite y harina de pescado para el mercado de la nutrición animal.

La Ley de la Jibia, que prohibió la extracción de esta especie con métodos industriales, los obligó a dar “un giro estratégico”, explica la subgerente de Asuntos Corporativos de la pesquera, Carla Sánchez, el que terminó impactando a la baja la generación de emisiones de esta empresa. “La jibia representaba un tercio de la operación, entonces no pudimos abastecer nuestras plantas y se achicaron los equipos”.

El “giro estratégico” consistió en externalizar la producción de harina y aceite de pescado -para lo cual firmaron un acuerdo con Lota Protein- y concentraron su fuerza laboral en la producción para consumo humano, basada principalmente en congelados de jurel y caballa, que demanda en menor medida el uso de calderas que funcionan con combustibles fósiles, en comparación con la producción de harina y aceite de pescado, que es más intensiva en su uso.

Si bien en este caso, la reducción se logró por la externalización de una de las líneas de producción, Sánchez señala que están evaluando alternativas para para seguir reduciendo emisiones, además de ampliar la medición a más operaciones, como la de Chiloé, ya que por ahora se cuantificó la operación de Talcahuano. (DF)

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