Papa Francisco le pide a Cuba y EE.UU. profundizar su reconciliación

Papa Francisco le pide a Cuba y EE.UU. profundizar su reconciliación

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La visita que inició este sábado el Papa Francisco a Cuba tiene una connotación especial para el jefe de la Iglesia Católica. Como mediador del acercamiento que permitió el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la isla y Estados Unidos tras más de cinco décadas de distanciamiento, el Pontífice arribó pocos minutos antes de las 16:00 al aeropuerto José Martí de La Habana con la satisfacción de haber alcanzado resultados auspiciosos en las gestiones secretas que realizó entre ambos países.

En el aeropuerto lo recibió Raúl Castro, en una breve y sencilla ceremonia de bienvenida donde fue homenajeado por la guardia de honor, y saludado por un grupo de personas que estaban apostadas en ese recinto y que gritaban “Cristo vive”.

Fue Castro el primero en tomar la palabra. El jefe de Estado dijo sentirse honrado con la visita papal y agradeció el papel que asumió el Pontífice en el proceso de normalización de las relaciones con Estados Unidos. “Se trata de un primer paso en el proceso hacia la normalización de los vínculos entre ambos países, que requerirá resolver problemas y reparar injusticias”, indicó la máxima autoridad de la isla.

En este tema volvió a insistir en la necesidad de terminar con el embargo económico a la isla, medida que calificó como “inmoral e injusta”, y a la vez hizo un llamado a Washington a devolver a Cuba la base de Guantánamo. “El bloqueo, que provoca daños humanos y privaciones a las familias cubanas, es cruel, inmoral e ilegal, y debe cesar”, sentenció.

Castro también hizo alusión a los niveles de desigualdad que se observan en la región. Acto seguido mencionó la importancia del mensaje que se expone en la segunda encíclica del Papa Francisco, Laudato Sí, haciendo especial mención a la necesidad de avanzar hacia una economía sustentable y el cuidado del medioambiente. Además, señaló que preservar el socialismo es defender, proteger y proyectar la soberanía de la isla. Finalmente realzó las buenas relaciones que a su juicio existen entre el Estado y la Iglesia Católica y destacó la libertad religiosa que se promueve en la isla.

Al igual que Raúl Castro, el Pontífice también se refirió al acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, señalando que ese proceso es un ejemplo de reconciliación para todo el mundo, en lo que consideró un ambiente planetario de “Tercera Guerra Mundial” que a su juicio se está desarrollando por etapas. “Es un proceso, un signo de la victoria de la cultura del encuentro, del diálogo”, dijo el Pontífice. 

Además, Francisco envió un claro mensaje: “Animo a los responsables políticos a continuar avanzando por este camino y a desarrollar todas sus potencialidades, como prueba del alto servicio que están llamados a prestar a favor de la paz y el bienestar de sus pueblos (…) y como ejemplo de reconciliación para el mundo”.

Según la agencia The Associated Press, el llamado directo del Papa a progresar en la normalización de las relaciones bilaterales es hasta cierto punto una sorpresa, en particular después de que por semanas el Vaticano señaló que no esperaba que el Pontífice hiciera referencias políticas explícitas durante su viaje.

El Papa Francisco aprovechó además su alocución para saludar a las autoridades del gobierno y de la iglesia, y al pueblo cubano por el recibimiento que se le dio a su llegada a La Habana. También envió un especial saludo a Fidel Castro. A su vez, remarcó los 80 años de relaciones ininterrumpidas entre la isla y el Vaticano. Se refirió a Cuba como “un archipiélago que mira a todos los caminos”, y recordó el llamado que hiciera Juan Pablo II para que Cuba se abra al mundo, y el mundo se abra a Cuba. Precisamente, el Papa dijo que llegó a Cuba tras seguir los pasos de sus predecesores, san Juan Pablo II y Benedicto XVI.

GIRA CLAVE

Según coinciden analistas y el propio Vaticano, la gira de nueves días que inició el Pontífice por Cuba y que culmina el 28 de septiembre en Filadelfia (EE.UU.) será el más político de los 10 viajes que ha realizado hasta ahora. Ello, porque tras el éxito diplomático que obtuvo al interceder entre Washington y La Habana, el Papa está consciente del liderazgo que ha alcanzado a partir de este tema, y se muestra dispuesto a reforzarlo, aseguran fuentes al interior de la Iglesia, citadas por la agencia DPA.

Por lo mismo, no es casualidad que este viaje sea el más largo que ha realizado el Papa hasta ahora, donde pronunciará 26 discursos -cuatro en inglés y el resto en español-, y que entre otras actividades, contempla su asistencia al Congreso de Estados Unidos en Washington y a la Asamblea General de la ONU en Nueva York.

La llegada de Francisco a La Habana fue precedida por la decisión de la Casa Blanca de levantar algunas restricciones comerciales que pesaban sobre la isla y por las expectativas que se han generado respecto a sus intervenciones en las distintas actividades que tiene programada en Cuba.

El arzobispo de La Habana, Jaime Ortega, calificó de una “señal extraordinaria”, la determinación de Estados Unidos de eliminar algunas trabas al comercio.

La expectación también se ha extendido a los ciudadanos, miles de los cuales comenzaron desde temprano a copar las principales avenidas de la capital cubano para dar la bienvenida al Pontífice, con frases como “se siente, se siente, el Papa está presente”, consignó la agencia Ansa.

Luego de la ceremonia de bienvenida, el Pontífice se dirigió a la Nunciatura de La Habana para descansar del largo viaje y prepararse para el intenso programa de actividades que tiene hoy.

La jornada dominical comenzará a las 09:00 con una misa al aire libre que encabezará en la Plaza de la Revolución. A este lugar se permitió el libre acceso.

Posteriormente, a las 16:00, se dirigirá al Palacio de la Revolución de La Habana, donde realizará una visita de cortesía a Raúl Castro. Una hora después se reunirá con sacerdotes, religiosos y seminaristas en la catedral de la capital cubana. Finalmente se dirigirá al Centro Cultural Padre Félix Varela, lugar donde sostendrá un encuentro con jóvenes.

 PREPARATIVOS

El Papa Francisco es el tercer pontífice que viaja a este país caribeño, tras Juan Pablo II, que lo hizo en 1998, y Benedicto XVI, en 2012.

La visita de Francisco es también la primera etapa de un viaje que le llevará a Estados Unidos, en concreto a Washington, Nueva York y Filadelfia.

En esta ocasión, el argentino Bergoglio viajó por primera vez a Cuba, y lo hace tres años después de la visita de predecesor, en un contexto político bien distinto, después de su decisiva mediación en el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EE. UU. y Cuba, un conflicto con más de 50 años de tensiones y bloqueo político y económico.

Wojtyla fue el primer pontífice que viajó a la Cuba de Fidel Castro, entre los días 21 y 25 de enero de 1998.

En la isla, Juan Pablo II visitó las ciudades de La Habana, Santiago de Cuba, Santa Clara y Camaguey. Pronunció doce discursos y homilías y recorrió un total de 18.500 kilómetros.

El papa polaco fue el primero que se reunió con el presidente cubano, Fidel Castro, en el Palacio de la Revolución, sede del Gobierno, en una entrevista de aproximadamente 45 minutos, catalogada como “de cortesía”.

Pero no era su primer encuentro, ya que ambos mandatarios, protagonistas del final del siglo XX, se habían reunido en un histórico “mano a mano” en el Vaticano el 19 de noviembre de 1996.

Pocos días después, como gesto al pontífice, el Gobierno cubano autorizó el permiso de residencia para 40 religiosos y religiosas que formaban parte de una larga lista de espera, el grupo más numeroso admitido en bloque desde la década de 1960.

“Que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba para que este pueblo pueda mirar al futuro con esperanza”, le dijo Juan Pablo II a Fidel Castro a su llegada a la isla.

Catorce años después, los días 26 a 28 de marzo de 2012, Benedicto XVI se convirtió en el segundo pontífice que viajaba a la isla y lo hacía como “peregrino de la Caridad” por ser ese el Año Jubilar por los 400 años del hallazgo de la imagen de la patrona del país.

En esa ocasión, el papa Ratzinger se reunió con el entonces presidente, Raúl Castro, y vio también a su hermano Fidel, el líder de la Revolución cubana, retirado del poder desde 2006.

Benedicto dejó en Cuba mensajes en defensa de las libertades, reclamó más espacios para la Iglesia católica, criticó el bloqueo de Estados Unidos contra la isla y abogó por la reconciliación de los cubanos de dentro y fuera del país. Durante su estancia en la mayor de las Antillas ofició dos misas multitudinarias en las principales ciudades del país, Santiago y La Habana.

“Que Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos”, dijo el pontífice en su discurso de despedida en La Habana. Asimismo antes de dejar la isla y delante de Raúl Castro, el papa pidió que en la tarea de construir una sociedad renovada nadie se vea impedido “por la limitación de sus libertades fundamentales”.

Se da la circunstancia de que en 2015 se celebra el 80 aniversario del inicio de relaciones diplomáticas entre Cuba y la Santa Sede.

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