Nueva dinastía socialista: Ortega prepara a su hijo como sucesor en Nicaragua

Nueva dinastía socialista: Ortega prepara a su hijo como sucesor en Nicaragua

Compartir

A sus 40 años, Laureano Ortega Murillo de a poco se ha estado volviendo una cara visible del gobierno nicaragüense. Su padre lleva más de 15 años en el cargo de presidente de forma ininterrumpida, y su madre pronto llevará cinco como vicepresidenta, y entre la cada vez más férrea persecución a la oposición -sobre todo luego de las polémicas elecciones generales de noviembre 2021-, muchos ya ven en Laureano a un posible sucesor de la pareja sandinista.

No es el único hijo, ni de Ortega ni de Murillo, pero de a poco los medios ya lo consideran el favorito para suceder al presidente en caso de que este muera. La Unidad de Inteligencia de The Economist señaló en los últimos días que es esperable que Daniel Ortega mantenga el poder “mientras su salud se lo permita”, pero la sucesión dinástica caería en el hijo tenor.

Amante de la música y los relojes caros, Ortega Murillo gestiona las complicadas relaciones internacionales de un país en constante aislamiento. Sobre su importancia para el régimen, The New York Times señaló: “El meteórico ascenso del hijo, Laureano Ortega, ha ayudado a la familia a consolidar el poder: ahora gestiona las relaciones más importantes de Nicaragua, forjando históricos acuerdos diplomáticos y energéticos con funcionarios chinos y rusos de alto nivel”.

Laureano Ortega y Ma Zhaoxu, vicecanciller chino, oficializando las relaciones diplomáticas entre Nicaragua y China. Foto: AP

Nacido en 1982, Laureano es el cuarto de los siete hijos comunes de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Estudió Sociología en la Universidad Centroamericana, en Managua, pero en 2007, con la vuelta de su padre a la presidencia, fue enviado a Costa Rica a estudiar Producción Audiovisual.

La Constitución nicaragüense prohíbe el nombramiento de familiares -hasta el cuarto grado de consanguinidad- en cargos públicos. Sin embargo, todos los hijos e hijas de Ortega y Murillo tienen cargos en el gobierno. El rol de Laureano, hoy, es el de “asesor para las Inversiones, Comercio y Cooperación Internacional”, en tanto que la mayoría de sus seis hermanos directos y hermanastros tienen cargos en las comunicaciones estatales.

La directora en funciones de la División de las Américas de Human Rights Watch, Tamara Taraciuk, señala al respecto: “Es claro que en Nicaragua la familia opera como una dinastía dentro de la cual se toman las principales decisiones. Esta familia no solo es responsable por graves abusos cometidos durante las protestas contra el gobierno en 2018, sino que también son quienes han concentrado poder a costa de la sociedad nicaragüense”.

Daniel Ortega, Presidente de Nicaragua, y su hijo Laureano Ortega. Foto: AP

Luego de las elecciones de noviembre de 2021, donde la mayoría de los candidatos de la oposición nicaragüense fue encarcelada, las sanciones de Estados Unidos sobre el país centroamericano aumentaron, obligando al régimen a mirar a otras partes. En diciembre pasado, Laureano Ortega estuvo con el viceministro de Relaciones Exteriores de China, Ma Zhaoxu, firmando el restablecimiento de relaciones entre Nicaragua y el gigante asiático, rompiendo a su vez las relaciones con Taiwán.

Un poco antes se había reunido en Rusia con el vicecanciller Sergei Ryabkov, y ya en junio 2022, junto con el canciller nicaragüense Denis Moncada, visitaron al mismo ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov. Aunque no es diplomático, funge como tal, y también se encuentra al frente de la agencia ProNicaragua, entidad estatal dedicada a buscar inversiones extranjeras en el país. Ya en 2014, Ortega Murillo había promovido un “Gran Canal Interoceánico”, que rivalizaría con el Canal de Panamá y cuya concesión había sido entregada a un empresario chino. A pesar de celebrar entonces el inicio de las obras, estas nunca se llevaron a cabo.

Ya en 2019, las sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos empezaron a caer sobre Laureano Ortega, debido a “corrupción y lavado de dinero para ganancia personal y del régimen Daniel Ortega”. En específico, la sanción acusaba a Daniel Ortega y Laureano de continuar “utilizando la Compañía del Gran Canal de Nicaragua como medio para lavar dinero y adquirir propiedades a lo largo de la ruta planificada del canal”.

Laureano Ortega cantando como tenor en la temporada lírica de Managua. Foto: AP

Además de sus ocupaciones diplomáticas, Laureano Ortega es conocido por su vestir y sus gastos: usando relojes Rolex de 40 mil dólares y manejando autos como el Porsche 911 Carrera. Pero lo que más se le reconoce es su pasión por la música clásica, gusto que habría heredado de su padre y que lo llevó a cantar como tenor. Estrella de los festivales de ópera de la Fundación Incanto, Ortega Murillo empezó a estudiar música desde los 17 años, desarrollándose como cantante lírico. La Fundación Incanto, reveló el periódico digital Artículo 66, habría recibido en tres años el total de 250 mil dólares del Fisco, utilizados en el pago de boletos aéreos, viáticos, salarios y hospedaje de músicos italianos invitados a festivales.

Se ha dicho de Laureano que ha sido escogido de entre sus hermanos, ya que el resto no tiene los requisitos que Daniel Ortega y Rosario Murillo buscan. Por lo demás, Laureano es hijo biológico de ambos, y se codea con el capital mundial. En el tiempo en que fue sancionado, el asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., John Bolton, dijo de él: “Ha sido preparado como sucesor por el régimen y se ha involucrado en una gran corrupción bajo el disfraz de la agencia líder de inversiones de Nicaragua”.

Al respecto, la Unidad de Inteligencia de The Economist indicó: “El hijo de la pareja, Laureano Ortega, ha asumido más responsabilidades en los últimos años, una tendencia que esperamos que continúe en el período de previsión 2022-26″. A pesar de las sanciones, el mismo informe señala que “hay poca evidencia hasta ahora de que estas medidas hayan debilitado el control del régimen sobre el poder”. Por eso mismo, el medio británico afirma que lo más probable es que Washington “intensifique la presión” y busque la exclusión de Nicaragua del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana. (La Tercera)