Metas constitucionales de pueblos originarios: plurinacionalidad y autodeterminación

Metas constitucionales de pueblos originarios: plurinacionalidad y autodeterminación

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Lo que los aymaras denominan «Suma Qamaña», los mapuche lo llaman «Kume Mogen» y los quechua «Sumaq Kawsay». Se trata de lo que los Kawésqar nombran directamente como «Buen Vivir», una cosmovisión que implica que un individuo no puede vivir bien si los demás viven mal o si se daña a la Madre Tierra. Es una noción de armonía entre el ser humano y la naturaleza.

Todos estos conceptos están hoy alojados en la página web del Servicio Electoral, donde los candidatos a constituyentes por los distintos pueblos originarios subieron sus programas electorales. En todas las etnias, la idea aparece de una u otra forma.

Todos ellos proponen llevar a la Convención Constitucional tópicos que los atañen colectivamente, como ese, otros que se relacionan más directamente con su identidad local y omiten otros que sí son abordados por las candidaturas no indígenas, como el sistema de gobierno o la autonomía del Banco Central.

Entre las propuestas comunes, destacan de inmediato la estructura estatal de Chile como un país plurinacional, la interculturalidad y el principio de libre determinación de los pueblos originarios, además del reconocimiento de las leyes, costumbres y organizaciones tradicionales que existen en cada etnia, junto con sus lenguas propias.

AYMARA

Los candidatos que se presentan a la elección piden alternativas al modelo de desarrollo extractivo o la adecuación de los actuales sistemas de autorizaciones para proyectos, con énfasis en que «no pongan en riesgo el cuidado del territorio».

Hablan también del «los derechos de la Madre Tierra» o de «la Madre Tierra como sujeto de derechos» y no meramente una receceptora de ellos, una idea que se repite en otros pueblos. Añaden un reconocimiento a la «integridad cultural» que vaya «más allá del folkor», por ejemplo la no criminalización del uso de la hoja de coca, el reconocimiento a la medicina ancestral y el derecho propio en relación a las formas de concebir la propiedad.

Además mencionan el «derecho a una vivienda con identidad» o «que los pueblos indígenas no sean limitados por políticas públicas que no valoran nuestra condición de trashumantes».

CHANGO

Los changos son otro pueblo que aborda el mismo tópico al pedir un «aprovechamiento de la cultura que crece entre el mar y el desierto» pero sin un domicilio fijo, debido a que se trata de una etnia tradicionalmente nómade. Hablan, de hecho, el «martitorio».

Por ello, hay candidatos que piden «títulos de dominio de terrenos por Bienes Nacionales en los asentamientos dondequiera que nos encontremos ejerciendo labores«.

Al tratarse de un pueblo nómade, los changos piden que no se les exija domicilio en una comuna fija para poder acceder a salud pública. Mencionan, además, la necesidad de «educación y cultura dentro de nuestros reductos«, entre otras implicancias de su forma de vida.

«Nos desplazamos por el borde costero y no podemos ejercer el derecho a salud, porque es ejercido de forma comunal. Al no tener registro en dicha comuna, no somos atendidos. Exigimos reconocimiento en los establecimientos de salud a través de una credencial que nos reconozca como changos, con los mismos derechos en cualquier establecimiento de salud pública del país«, exponen.

Resaltan también la importancia de corregir la malla curricular educativa, «donde aparece nuestro pueblo como extinto» y la recuperación de su lengua y su cultura, junto con la conservación y multiplicación de las especies marinas.

COLLA

El pueblo Colla se plantea como prioridad la protección a la infancia, a los adultos mayores —considerados como «sabios, merecedores de respeto y cuidado«— y la igualdad de género. Se inclinan, además, por un Ministerio Indígena antes que por el perfeccionamiento de la Conadi.

Piden también reconocimiento constitucional de los recursos hídricos, participación en la evaluación de proyectos extractivos e incluso en la evaluación de sus impactos en los Derechos Humanos; condiciones básicas en los territorios que habitan en la cordillera —como agua, electricidad, centros de salud, escuelas y llegada de internet— y la creación de «tribunales de la tierra», los que puedan dirimir conflictos propios o indirectos.

DIAGUITA

Las principales propuestas de los candidatos diaguitas están relacionadas con el medio ambiente: la garantización del agua, la protección ambiental y patrimonial «en el territorio de trashumancia, ceremonial y de vida cotidiana«, específicamente «sin actividades productivas, trazados eléctricos, minería ni actividades que modifiquen la biodiversidad, territorio, rutas, patrimonio ancestral, costumbres, sitios ceremoniales y paisaje».

Piden también la inclusión de su alimentación y su medicina ancestral en el sistema público dentro de las regiones de Atacama y Coquimbo, y la protección a su «patrimonio ancestral, natural, cultural material e inmaterial», lo que se traduce en semillas, hierbas, tradiciones, saberes y arqueología.

También se relaciona con eso la solicitud de soberanía alimentaria y la recuperación de la capacidad productiva de los valles.

KAWÉSKAR

Desde Magallanes, los candidatos kawésqar piden un sistema de administración federal o un «modelo regional profundizado», además de la protección del medio ambiente y la «defensa del mar» con una constitución «radicalmente ecológica y en armonía con el pueblo».

También mencionan la importancia de la «reparación histórica y el reconocimiento del genocidio avalado por el Estado, que continúa en cierta forma hoy con el avance de la industria destructiva sobre nuestro territorio».

Asociado a eso, solicitan «protección del mercado doméstico contra los productos excedentarios que se venden más baratos en el mercado internacional, contra la práctica de la venta por debajo de los costos de protección».

MAPUCHE

El pueblo mapuche propone elevar la consulta indígena a rango constitucional, un Estado descentralizado y la «devolución de tierras ancestrales, de derechos de agua y de su protección, y de recursos naturales«, además de una «comisión de esclarecimiento hídrico» para conocer «la verdad sobre los hechos desde la denominada pacificación de La Araucanía» asociada a medidas reparatorias.

También piden «consagrar constitucionalmente los derechos colectivos de los pueblos por estatuto jurídico especial» y «superar la mirada folklorista y/o paternalista en torno a lo mapuche«, con medidas, por ejemplo, como el reconocimiento del mapuzungun y mapudungun «al mismo estatus» que el castellano.

Agregan también la creación de nuevas comunas «sobre la base de criterios territoriales, económicos y socioculturales» y de una «nueva institucionalidad» que involucre un ministerio, una agencia de desarrollo, corporaciones territoriales, y tribunales especiales indígenas, entre otros.

LICAN ANTAY O ATACAMEÑO

El Consejo de Pueblos Atacameño es una de las entidades que logró inscribir candidatos, los cuales promoverán los principios de la organización: el entendimiento de sí mismos como una nación, que considera el territorio como algo «inseparable» y conformado por «el cielo, la tierra, el agua, la naturaleza y el patrimonio material e inmaterial«.

Por ello piden el resguardo de la «puri» o agua, solicitando «la más alta garantía» para el recurso hídrico.

Tal como otros pueblos, piden educación con carácter comunitario y multicultural, el desarrollo de la «medicina de saberes ancestrales» y que la venta de tierras «queden sujetas a herencia de las familias originarias» para que no queden «en manos de privados o terceros ajenos a las tradiciones».

QUECHUA

Los quechua piden, sobre todo, la soberanía de sus semillas: que se preserven y se defiendan de la privatización, junto a «mecanismos efectivos de oposición a la instalación de megaproyectos». «Tenemos derecho a decir no ante la explotación intensiva de recursos», asegura un candidato.

También solicitan títulos nativos sobre tierras y recursos naturales, restauración de patrimonio, presupuesto público para autogobiernos indígenas y la garantización del derecho de niños indígenas a «vivir y ser educados en un contexto comunitario».

RAPA NUI

Desde la isla, los rapa nui piden un «escrito fundamental propio» y un «ordenamiento jurídico en torno a Rapa Nui», o un «capítulo especial en la Constitución para territorio y pueblo rapa nui».

Otras de sus propuestas son «mecanismos para acceso y trato igualitario frente a la justicia», «formas de participación en los mecanismos de organización territorial» y la ampliación del «significado de familia», incluyendo las familias extendidas, monoparentales, homoparentales y otras.

YAGÁN O YAMANA

Se trata de una única candidata, llamada Lidia González, acompañada del candidato alternativo por paridad Luis Gómez.

Sus banderas de lucha son la defensa del medio ambiente debido a que describe a los yámanas como «gente de la naturaleza». «Queremos que en esta nueva Constitución queden plasmados nuestros derechos sobre cuidar nuestra cultura, lo que tiene que ver con cosas como que la beca indígena sea un derecho», dice.

Otras de sus metas son «que se valore la cultura» de su pueblo. (Emol)

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