Los supermercados del futuro

Los supermercados del futuro

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Imagine las siguientes situaciones. Tras una extensa jornada laboral va camino a su casa, cuando recibe un llamado: le piden pasar al supermercado para comprar pan y bebidas. Hay taco en todos lados. O le pidieron llevar la carne para un asado familiar y, para peor, hay una lluvia que hizo aún más complicado el tránsito.

¿Le gustaría pasar a comprar a un supermercado y no tener necesidad de bajarse del auto?

El inventor ruso Semenov Dahir Kurmanbievich presentó una patente para un supermercado que haría esto posible. ¿Cómo? Un cliente conduciría hasta una plaza disponible, al igual que en una estación de servicio, y -mientras está en el auto- seleccionaría los artículos de una columna que tiene estantes rotativos verticalmente, todo operado con un botón. Los productos se colocan inmediatamente sobre una cinta transportadora, donde viajan algunos metros a una caja. Cuando se termina, el cliente avanza, paga al cajero y se va con sus bolsas.

En su solicitud de patente, el señor Kurmanbievich dijo que la invención está dirigida a resolver el problema técnico de mejorar la calidad del servicio al cliente, proporcionando la máxima comodidad y elección de productos, reduciendo el tiempo de servicio a los clientes y los costos de las empresas comerciales asociadas a la presentación y disposición de los bienes en el área de ventas donde hay compradores, es decir, los proveedores.

Los supermercados denominados drive-through (compra a través del auto) ya han sido incorporados por cadena tradicionales, pero estos sistemas operan más como servicios de clic y recolección, ya que los clientes tienen que pedir sus productos en línea con antelación.

«BOOM» DE INTERNET

En el último tiempo, el sector supermercados ha sufrido importantes trastornos a nivel mundial. Varias cadenas han perdido importantes cuotas de mercado ante la irrupción de las compras por Internet, lideradas por Amazon (ver recuadro) y otras innovaciones tecnológicas.

Desde su introducción en la década de los 60, las salas de supermercado se han mantenido tal cual. Se han hecho cientos de mejoras, como el código de barras, pero la esencia se mantiene inalterable: pasillos con góndolas abarrotas de productos y cajas registradora ubicadas a la salida.

La industria busca permanentemente sumar cambios que hagan más fácil la visita. Encontrar todo lo que se necesita en poco tiempo y ojalá a un precio atractivo.

Por lo pronto, el canal Internet está revolucionando el negocio. Ya no hay pasillos, hay listas de productos que se pueden ver a través del teléfono móvil para luego pagar con una tarjeta de crédito. A las horas llegan las bolsas con los productos.

Otra fórmula es la que han incorporado cadenas como la australiana Woolworths, que ha instalado decenas de supermercados virtuales en las paradas de autobuses.

Mediante el uso del móvil se pueden tener los artículos comestibles que figuran en las vallas publicitarias de las paradas de buses en la puerta de su casa.

Se exhiben filas de fotografías de alimentos envasados, cada uno con un código de barras debajo. Cerca de sesenta artículos, incluyendo salchichas crudas y empanadas, botellas de salsa de tomate y servilletas, están disponibles.

Los consumidores descargan una aplicación, nombran una tienda cerca de su casa, exploran los artículos y la empresa luego los entregan.

SALAS MÁS CONFORTABLES

Pero aún hay quienes disfrutan con la ida al supermercado. Hasta ahora, las salas se caracterizan por ser un gran galpón provisto de luz artificial.

Pero la alemana Lidl presentó su concepto Geel, que privilegia el confort, la ergonomía y la durabilidad.

Geel es una tienda con amplios pasillos bañados por la luz natural, como dice la empresa, con una atmósfera agradable para los clientes y los colaboradores y un trabajo facilitado por distancias cortas.

En España, la cadena Mercadona también acaba de presentar su modelo de tienda eficiente que ofrece un espacio más amplio y confortable y una mejor disposición del surtido. Los nuevos espacios facilitan la entrada de luz natural al tiempo que cuentan con instalaciones más ecoeficientes que permiten reducir hasta un 40% el consumo energético.

LAS FALLIDAS FÓRMULAS APLICADAS EN CHILE

En 2012, la cadena estadounidense Walmart -que en el país opera las marcas Lider y Ekono, entre otras- lanzó una aplicación para teléfonos inteligentes. Fue la primera en el país que permitía pagar en caja sin más que un teléfono celular.

«Hoy somos la primera compañía en implementar una ‘billetera electrónica’ en Chile, porque nos interesa innovar y mejorar la experiencia de compra de nuestros clientes», dijo en ese entonces quien era el gerente general de Walmart Chile, Enrique Ostalé. Sin embargo, el resultado no fue el esperado.

Misma situación se da con las cajas de autoservicio. Hay cadenas que las han eliminado en el país debido a los malos resultados que han experimentado.

A nivel mundial, una innovación que ha fracasado, y que no ha llegado al país, tiene relación con los carros inteligentes, específicamente, con los chips RFID (Radio Frecuencia Identificador). Esto permite que si los productos del supermercado cuentan con su respectivo chip, el cliente podrá conocer la facturación total de manera automática al avanzar a la caja, después de que haya pasado con su carro por un detector de alarmas. La estructura tiene como propósito calcular la suma de los precios de todos los productos, lo cual derivará en un considerable ahorro de tiempo. ¿El pero? Su alto costo.

AMAZON REVOLUCIONA EL CONCEPTO DE SUPERMERCADO

Amazon lanzó su primer supermercado físico bajo la denominación Amazon Go. El local no tiene cajas, por lo que no se forman colas para pagar. Está dotado de mucha tecnología capaz de identificar los productos adquiridos por los usuarios.

Para acceder a estos supermercados, es necesario que el comprador disponga de una cuenta en Amazon y que se descargue la aplicación móvil de Amazon Go. Ya en el interior, el centro cuenta con un conjunto de cámaras, sensores y sistemas de ‘deep learning’ (que aprenden por sí mismos a partir del ejemplo) que detectan los productos que ha cogido el consumidor.

«Nuestra tecnología ‘Just Walk Out’ detecta automáticamente cuándo los productos son tomados o devueltos de los estantes y los mantiene en un carrito virtual», destaca la empresa.

De esta manera, la tienda puede cobrar la compra de una forma electrónica una vez que el cliente ha salido del establecimiento, sin necesidad de pasar por caja ni esperar colas. Así, al abandonar el punto de venta, la compañía carga el importe de la compra en la cuenta Amazon del usuario y le envía el recibo correspondiente.

El primer supermercado de Amazon Go cuenta con 167 metros cuadrados y abrió sus puertas en la ciudad de Seattle (donde la compañía tiene su sede) y está operativa en versión beta para sus empleados.

Pero la empresa ya está buscando ubicaciones en Europa, específicamente en Londres. Varios medios británicos han informado de que la marca Amazon Go ya ha sido registrada en Reino Unido, lo que revelaría que los planes de la compañía para llevar su nuevo formato de tienda a Europa. (DF)

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