Los 200 CEO más poderosos de EE.UU. instan a “capitalismo más inclusivo”

Los 200 CEO más poderosos de EE.UU. instan a “capitalismo más inclusivo”

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Uno de los grupos empresariales más grandes de Estados Unidos ha abandonado el credo de “primacía de los accionistas” que ha impulsado el capitalismo estadounidense durante décadas, instando a las compañías a considerar el medio ambiente y el bienestar de los trabajadores junto a su búsqueda de ganancias.

El Business Roundtable (BRT, su sigla en inglés) tiene cerca de 200 miembros, incluyendo a los directores ejecutivos de JPMorgan, Amazon y General Motors, que generan US$ 7 billones (millones de millones) en ingresos anuales. Ayer, una nueva “declaración de objetivos” colocó a los accionistas como una de las cinco partes interesadas, junto a los clientes, trabajadores, proveedores y comunidades.

Es una desviación significativa de la creencia firme de que las empresas sirven a los propietarios de su capital, una filosofía defendida por el economista ganador del Premio Nobel Milton Friedman, y que ha impulsado a las compañías estadounidenses durante décadas.

Las empresas deben “proteger el medio ambiente” y tratar a los trabajadores con “dignidad y respeto”, al mismo tiempo en que ofrecen ganancias a largo plazo para los accionistas, dijo el BRT.

REFORMAR EL CAPITALISMO

El cambio equivale a un llamado a reformar el capitalismo en un momento en que el creciente populismo y la preocupación por el cambio climático han llevado a políticos y accionistas activistas a exigir que las firmas consideren su impacto en el mundo más allá de sus hojas de balance.

“Es un giro importante”, dijo Mohamed El-Erian, principal asesor económico de Allianz. “Refleja un consenso emergente sobre la importancia de un capitalismo más inclusivo”. La declaración del BRT carece de detalles sobre qué acciones podrían tomar las empresas, como aumentar los salarios y reducir las emisiones de carbono.

Larry Summers, quien se desempeñó como secretario del Tesoro de EEUU durante la presidencia de Bill Clinton, dijo que sin una herramienta de aplicación la declaración carecía de dientes y que el gobierno estaba notablemente ausente como accionista.

“Soy cauteloso”, dijo Summers. “Me preocupa que el brazo retórico de las partes interesadas por parte de Business Roundtable sea en parte una estrategia para aguantar la necesaria reforma fiscal y regulatoria”.

La declaración puede ser vista como un esfuerzo para mitigar la presión política para reformas empresariales amplias de personas como los aspirantes demócratas a la presidencia de EEUU, Elizabeth Warren y Bernie Sanders. Ambos políticos han destacado el hecho de que las firmas estadounidenses están obteniendo ganancias récord y gastando cantidades récord en recompras de acciones, mientras que los salaros se han estancado.

El lenguaje del documento tiene ecos de una propuesta de reforma introducida por Warren el año pasado, que requeriría que directores de las empresas consideren a todas las partes interesadas “incluidas los empleados, clientes, accionistas y las comunidades en las que opera la firma”.

Marco Rubio, el senador republicano por Florida, ha llamado a las empresas estadounidenses a pensar más allá de sus participaciones y, en cambio, adoptar una visión a largo plazo de la inversión, lo que cree que podría promover el empleo. En el Reino Unido, Jeremy Corbyn, el líder del opositor Partido Laborista también ha sugerido amplias reformas corporativas.

DILUIR EL ACTIVISMO

Larry Fink, CEO de BlackRock y miembro de BRT, pidió el año pasado a las empresas que se esfuercen por lograr un impacto positivo en la sociedad, además de generar ganancias. Visiones similares se han hecho eco recientemente en Ray Dalio, el fundador de Bridgewater Associates, y en Jamie Dimon, director ejecutivo de JPMorgan y presidente de BRT.

El BRT ha presionado recientemente para diluir el activismo de los accionistas. En junio, el grupo pidió a la Comisión de Bolsa y Valores de EEUU (SEC, su sigla en inglés) subir el umbral para las presentaciones iniciales de propuestas, una medida que limitaría la capacidad de los accionistas de agitar los cambios en las empresas en temas que van desde el cambio climático hasta la compensación ejecutiva.

“La gente está realmente insatisfecha con el capitalismo”, dijo Andy Green, director gerente de política económica en el Center for American Progress, un think-tank de tendencia liberal. “Necesitamos ver los detalles para ver si colocan el dinero donde tienen la boca”. (DF-FT español)

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