Lagos Weber no descarta eventual opción de candidatura presidencial

Lagos Weber no descarta eventual opción de candidatura presidencial

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Un día después de que el Senado enviara a tercer trámite a la Cámara el proyecto de sueldo mínimo del Ejecutivo -votación en que la oposición aprobó el reajuste de 301 mil pesos a marzo de 2019, pero rechazó la plurianualidad hasta 2021 que proponía La Moneda, reduciéndola a marzo de 2020-, el senador Ricardo Lagos Weber (PPD) coincidió con el Presidente Sebastián Piñera en una actividad en el muelle Barón de Valparaíso.

En medio de la gente que se acercaba a saludar al Mandatario, Lagos Weber fue a despedirse de Piñera. “Con tono presidencial, severo pero correcto, me dijo: ‘senador, rechazó el salario mínimo’. Y le dije: ‘Presidente, no lo rechacé. Aprobé los $301 mil y un reajuste hasta 2020. Le ofrecimos al Gobierno 24 meses de plurianualidad en vez de 30 que pedían, y no lo aceptaron’. Y me puso cara sorprendida. No sé si él estaba al tanto de esa posibilidad o no. Sería raro que no le hubieran informado sus ministros”, cuenta el senador.

Como actor protagónico de las negociaciones con La Moneda, que terminaron con un reajuste, tras el envío de un nuevo proyecto esta semana -luego de que el primero se cayera cuando la centroizquierda rechazó el veto que envió el Mandatario-, el senador proyecta los efectos del episodio en el diálogo entre oficialismo y oposición.

-¿Por qué se llegó a un enfrentamiento tan duro?

-Con el monto del reajuste nunca tuvimos dificultades. Pero el Gobierno buscaba no volver a discutir el sueldo mínimo por 30 meses. Había parlamentarios que querían que se negocie año a año, y otros que tuvimos la racionalidad de decir “pensemos en una plurianualidad más larga”. Pero los 30 meses eran excesivos, y por eso le propuse dos veces al Ejecutivo los 24 meses, el 17 y el 21 de agosto. El Gobierno dijo que no, y mandó un veto. Cuando discutíamos el veto, les volví a decir “24 meses”, y desecharon un entendimiento. Y hoy terminaron aceptando 24 meses, lo mismo que ofrecimos tres semanas atrás. Y luego, el clima se crispó con el veto presidencial. ¿Para qué quiere conversar el Presidente entonces? Él, por una actitud de miopía del Gobierno más que de dureza, creyó que la oposición no iba a tener el carácter para rechazar el veto. Y después pensaron que con los poquitos votos opositores en la Cámara, iban a aprobar. Dos errores de cálculo. No entiendo por qué un ministro que tuvo al alcance de la mano un acuerdo en que les dábamos la satisfacción de su plurianualidad, no lo aceptó.

-¿Qué ministro le dijo que no?

-Yo tuve al frente tres ministros permanentemente (Felipe Larraín, Gonzalo Blumel y Nicolás Monckeberg).

-¿Y llegaron a un acuerdo solo cuando entró a la negociación el ministro Andrés Chadwick (Interior)?

-Ciertamente, la presencia de él le dio importancia a este tema.

-¿Y los otros tres ministros admitieron un error?

-No. Las palabras del Presidente de que estamos negando la sal y el agua no los ayudaron mucho.

-¿Es usted “antipatriota”, como tildó el Mandatario a un sector de la oposición?

-Resulta que yo era patriota cuando decidí asistir a la comisión de Infancia de La Moneda. ¿Y a renglón seguido soy antipatriota porque ejerzo mi mayoría, igual de legítima que la del Presidente? Yo les hice una propuesta para alejar la negociación de las municipales. ¿No lo toman y soy antipatriota? Eso no se condice con un Presidente que quiere generar un buen clima. Le pido desterrar ese vocabulario, porque si no, no vamos a tener una sana convivencia en el Parlamento. Es grave lo que dice, polarizante, socava cualquier esfuerzo que hacemos algunos para entendernos con el Gobierno. El Presidente dice “estoy dispuesto a conversar, pero si me dicen que sí”. ¿Entonces, qué es negar la sal y el agua? ¿Cuando no me dan el 100% de lo que pido, porque no quiero mover ni una coma? El Presidente no ha aquilatado aún que no tiene mayoría en el Parlamento. Espero mire un poco la historia de la transición y aprenda de los presidentes Aylwin, Frei y Lagos, que por 15 años tuvieron que gobernar teniendo mayoría electoral, pero con minoría por los senadores designados.

-¿Y cree, como dijo su par PS Juan Pablo Letelier, que se estableció una “nueva forma de relación con el Gobierno” que se va a imponer?

-Está por verse. El Ejecutivo tiene que sentarse a conversar con la oposición, y está por verse cómo nosotros vamos a articularnos. Pero no puede pretender dividirnos. El Presidente apostó a eso, pero el veto hizo que nos reuniéramos de la DC al Frente Amplio (FA) a discutir la reforma tributaria. Eso no había pasado.

-Pero luego de eso, el sueldo mínimo lo terminaron negociando dos senadores (DC y PPD), y el PS, PC y el FA se terminaron sumando al final, con críticas.

-Pero no dimos espacio al Gobierno para que nos dividiera. Con el senador Jorge Pizarro (DC) conversamos con Letelier, y el habló con Larraín.

-¿Y con los diputados?

-Bueno… se dio así. En el futuro nos coordinaremos mejor.

-¿No asoma como poco coherente sellar un acuerdo 24 horas después de que los trataron de antipatriotas?

-El punto estaba hecho ya. Y se aprobó, porque yo no castigaba al Gobierno si no aprobaba, castigaba a los trabajadores.

-¿Pediría ahora mayor diálogo entre el Gobierno y la oposición?

-Al Gobierno le diría que reflexione todas estas cosas. En todas las democracias en que el gobierno tiene minoría en el Parlamento, si quiere ejecutar reformas, tiene dos opciones: conversar o quedar en la parálisis. Ellos debutaron pidiendo grandes acuerdos y le pasaron la pelota a la oposición, que todavía estaba precalentando. Espero que encontremos nuestro tono y que se entienda que esto no se hace solos.

-¿Hay una actitud más dura en algunos sectores de la oposición?

-Hay sectores de la oposición que creen que es muy importante estar permanentemente marcando nítidas diferencias con el Gobierno, que el Ejecutivo, tratándonos de antipatriotas, refuerza. Yo prefiero tener la oportunidad de conversar con el Gobierno, por ejemplo, con la reforma tributaria.

-¿Tiene que ver este rol que está jugando en los acuerdos con la disponibilidad que ha expresado de ser candidato presidencial?

-Yo siempre he estado dispuesto a conversar. Siento que la política no es siempre la derrota del otro, es construir definiciones de sociedad que perduren en el tiempo. No es por una candidatura, sino que porque no soy inseguro de las cosas en que creo. Si el acuerdo me acerca al norte que quiero llegar -porque solo no voy a poder-, entre tener cero y el norte, prefiero llegar al norte. No es malo llegar a acuerdos, pero otra cosa es cuando eso me saca de mi objetivo. Ahí ejerzo una mayoría y digo “no”.

OPCIÓN PRESIDENCIAL

-Y en la reforma tributaria, ¿está abierto a la idea de legislar entonces?

-La reforma tributaria va a requerir mucho trabajo antes de que se apruebe la idea de legislar. Soy partidario de conversar con el Gobierno previo a tomar la decisión de rechazar, identificar en qué cosas tenemos una mirada común, como boleta electrónica, impuestos digitales, depreciación, y viabilicemos eso. Y otros temas que nos generan diferencias los voy a conversar, porque nada es insalvable. Eso sí, acoto que sí veo un camino muy difícil a la reintegración de sistemas. No veo que haga más progresivo el sistema, que es un principio fundamental, junto con que se mantenga la carga tributaria y que se redistribuyan ingresos después del pago de impuestos. Demos el espacio para buscar puntos de acuerdo, a lo mejor hay otra fórmula.

-Y un acuerdo opositor en esta materia, ¿facilitaría el diálogo con el FA, como dicen sus diputados?

-Sería un paso importante para tener confianzas, pero no sacaría como corolario una nueva coalición. Con el FA no quiero ponerme de acuerdo en todos los temas del pasado, pero sí quiero que respeten lo que se hizo en el pasado. No que les guste, solo que lo respeten.

-¿Y cómo vio la división que se generó por la idea DC-PR de excluir al PC de la conmemoración del No?

-Es cierto que los organizadores iniciales de presentarse al Plebiscito fueron un sector. Pero otros sectores hicieron movilizaciones mucho antes de que se discutiera si ir o no al plebiscito. Y posteriormente se sumaron fuerzas que habían sido escépticas. Discutir hoy quién es el padre de eso o decir “no puedes venir porque llegaste después”, en nada aporta y muestra que aún no damos el tono.

-La centroizquierda se ha terminado uniendo básicamente por errores del Gobierno. ¿Le preocupa ese cuadro? Porque cualquier eventual candidato presidencial la tendría difícil sin una coalición ordenada.

-Me preocupa que no seamos capaces de hacer una propuesta para los chilenos que entusiasme. No basta fiscalizar o decir no, tenemos que tener una alternativa distinta. Y eso será de a poco. Aspiro a ser gobierno con una coalición, no con un pacto electoral. Espero contribuir a eso desde el Senado. Pero una cosa es que yo tenga la disponibilidad, y otra que sea candidato. El cuadro está desafiante, y me entusiasma. Pero piano piano , estas entrevistas sirven también para mostrar lo que uno piensa.

-¿Está recorriendo el país ya?

-Estuve en Concepción la semana pasada, estaré en Talca el otro mes, pero en temas concretos. Me invitan a actividades, no me he planteado andar por Chile con un libro. (El Mercurio)

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