La exclusión escolar es y debe ser tema país

La exclusión escolar es y debe ser tema país

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Tras la pandemia, las cifras de ausentismo y deserción escolar representan un desafío para nuestro país y para el mundo. Hoy tenemos más de 50.500 estudiantes que se encontraban matriculados en 2021 y no continuaron sus estudios en 2022. La exclusión de estudiantes del sistema educativo es un problema que nuestro país arrastra desde hace años y que, igual que en el mundo, se agudizó con la pandemia.

El ministro de Educación, Marco Antonio Ávila, profesor de vasta experiencia en aulas, ya advertía de esta situación en julio de este año, presentando un plan para la asistencia y la permanencia, y más recientemente, ha calificado esta situación como “un grave problema que se debe enfrentar como un desafío país”, lo que ha sido reafirmado por el Presidente Boric durante su viaje oficial a México, cuando declaró que “la recuperación educativa pasa a ser una de las prioridades de nuestro Gobierno”.

Traer de regreso a las salas de clases a estudiantes que tras la pandemia salieron del sistema educacional sin concluir sus estudios, es un gran desafío. El gobierno ha estado presente, haciéndose cargo, por ejemplo, con la presentación -en mayo- de la Política de Reactivación Educativa “Seamos Comunidad”, que aborda de forma integral los aspectos que inciden en la pérdida de vinculación de estudiantes y sus familias con la escuela, y por lo tanto, en los aprendizajes. No solo se está trabajando en recuperación de aprendizajes, sino que también en bienestar socioemocional y en que cada establecimiento cuente con todas las herramientas y condiciones necesarias para llevarlo a cabo.

Quienes están día a día buscando a estos estudiantes para que regresen a clases, han sido y son las y los sostenedores, directoras/es, profesoras/es y profesionales de la educación. El ministro Ávila se ha estado reuniendo, escuchando, conociendo las distintas experiencias a nivel nacional, regional y provincial, para entregar las mejores y oportunas herramientas. Y a partir de esto ha impulsado acciones inmediatas para ir respondiendo a los desafíos.

Una medida concreta, por ejemplo, ha sido el fortalecimiento de monitoreo y reportabilidad. Desde el primer semestre el Mineduc ha enviado informes de estudiantes con trayectorias educativas irregulares a todos los sostenedores y establecimientos del sistema público y particular subvencionado, lo que el próximo año será reforzado con un sistema de gestión de datos, que está siendo diseñado con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). De hecho, en una reciente encuesta de dos universidades, el 70% de los directores dice haber implementado acciones a partir de esta información personalizada. Esto es un ejemplo de lo que se puede hacer usando bien los recursos disponibles.

Además, se reforzarán subvenciones, programas y orientaciones que dispone el Mineduc para el sistema escolar, para lo cual su presupuesto ministerial para 2023 aumentará en más de $674 mil millones (5,3%), con foco en reforzar las condiciones basales de la enseñanza y revincular a estudiantes en la educación regular o a través de la modalidad de Educación de Personas Jóvenes y Adultas (EPJA). Y dentro de este presupuesto hay más de 250 mil millones de pesos dedicados exclusivamente a la reactivación educativa.

Desde el inicio de esta gestión, el Mineduc implementó un programa territorial para enfrentar y prevenir problemas de convivencia escolar en 60 comunas, a través de convenios de colaboración para desarrollar competencias y habilidades. Para el 2023 y 2024 se espera llegar a 120 comunas. Esto a la vez que ha ido resolviendo importantes deudas de nuestro sistema educativo, como la falta de cupos en algunas comunas.

Quiero destacar además el Plan Nacional de Tutorías en alianza con 33 universidades. Ya son más de 1.600 tutores/as para cerca de 8 mil estudiantes que tienen mayor rezago en sus aprendizajes. Porque entre todas y todos podemos colaborar en este enorme desafío, abordando integralmente todos los factores que inciden en la desvinculación con las escuelas.

Impulsar la reactivación educativa requiere de un trabajo en conjunto, sin color político. Es deber de todas y todos, autoridades, gobierno, salir a buscar a esos más de 50 mil estudiantes, para que retornen a las salas de clases. La educación es y debe ser siempre un tema país. (La Tercera)

José Ignacio Latorre