La CEP y el recambio parcial

La CEP y el recambio parcial

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No sé si fue una feliz coincidencia o una maldita coincidencia el hecho de que el mismo día de ayer se haya conocido la encuesta del Centro de Estudios Públicos, lapidaria para el Gobierno y el Presidente, y que finalmente también ayer el Presidente lograra rearmar parcialmente su gabinete.

Una primera mirada es que no existe relación entre el resultado de la encuesta y el cambio parcial de gabinete. Cuando a 15 meses del gobierno, dos tercios de los consultados rechazan la gestión presidencial y gubernamental y solo un tercio la aprueba, se está frente a un problema mayor.

La experiencia de gobiernos anteriores nos dice que cuando se tenían estos resultados ameritaba un cambio mayor, y sobre todo en el núcleo de la gestión política, legislativa y comunicacional. Pero no solo eso muestra la encuesta; en otras respuestas, los ciudadanos manifiestan su desafección frente a las dos principales promesas del gobierno: que íbamos a estar mejor en lo económico y que tendríamos mayor seguridad en nuestros barrios, plazas y casas. En definitiva, el resultado de la encuesta ameritaba una cirugía mayor.

Una segunda mirada debe reconocer que el Presidente optó en sus cambios y enroques por la experiencia y no por la innovación en los rostros ministeriales. Teodoro Ribera, actual canciller, fue ministro de Justicia en Piñera 1; Jaime Mañalich vuelve a su cartera que gestionó en Piñera 1; Jobet fue subsecretario de Vivienda y ministro del Trabajo en Piñera 1; Fontaine vuelve a la cartera que desempeño en Piñera 1. Cero innovación, y se privilegia la experiencia en gestión gubernamental.

El problema sustantivo del Gobierno deriva en lo esencial del resultado presidencial y parlamentario del año 2017. Mientras el Presidente Piñera logró un significativo triunfo en la segunda vuelta presidencial, su coalición de gobierno es minoría en ambas cámaras.

Con esa correlación de fuerzas, que expresa la voluntad ciudadana, el programa de gobierno es parcialmente inviable, sobre todo si este pretende retrotraerlo a marzo del 2014 y hacer borrón y cuenta nueva con las reformas de Michelle Bachelet, que más allá de sus errores logró mover el “cerco” hacia una sociedad más justa. La reforma tributaria, el cambio al binominal, la reforma laboral, el proyecto de reforma de pensiones son avances sustantivos en la dirección que la mayoría del país respalda, y en consecuencia, el proyecto estratégico de la derecha en La Moneda no cuenta con mayoría institucional, política y social para llevarlo a cabo.

El Ejecutivo inicia su segunda etapa con un cambio parcial en lo sectorial y un inmovilismo en la conducción política y económica de carácter estratégico. Solo el tiempo dirá si este cambio logra rectificar la “caída libre” que está sufriendo el Gobierno desde el punto de vista de la evaluación ciudadana.

Mientras todo esto ocurre, la oposición “come cabritas”. (El Mercurio)

Francisco Vidal

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