Juan Carlos Fisher: “Boluarte es más moderada, pero de la misma cantera”

Juan Carlos Fisher: “Boluarte es más moderada, pero de la misma cantera”

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Otro capítulo más en la historia política peruana, cargada de dramatismo, se vivió el miércoles cuando el Presidente Castillo intentó disolver el Congreso y hacerse del poder total. Una pésima jugada que terminó con el ex mandatario detenido, y el parlamento peruano declarando como nueva Presidenta a Dina Boluarte, la misma que en 2021 había dicho que su lealtad con Castillo era a prueba de balas y que se iría con él si lo destituían. Pero el Presidente de la Cámara de Comercio Peruano Chilena, Juan Carlos Fisher, confía en que pueda armar un gabinete razonable.

-El abogado de Pedro Castillo dijo que esto había sido un suicidio político del ex presidente. ¿Por qué Perú tiene esta marca trágica?

-Esto es el resultado de una serie de acciones en contra de cualquier lógica de Castillo, habiendo nombrado a 82 ministros en 14 meses de gobierno. Hubo una falta absoluta de norte desde un inicio.

Lo que ha sucedido parte de una denuncia de la fiscal de la Nación, que reunió cincuenta y tantos expedientes con indicios más que comprobados sobre la actuación del ex Presidente para que se dieran dineros a obras concretas, a través de determinados ministerios que estaba copados por su entorno directo. La verdad reventó anoche cuando el director general de la Inteligencia es detenido y luego liberado, gracias a que pudo acogerse a una comparecencia. Lo que permite reducir la pena siempre y cuando la información que des sobre funcionarios de mayor altura se corroboren.

-¿Cuánto dinero estaba involucrado?

-Lo peor del caso es que estamos hablando de cifras de muy poca monta. No son montos muy exagerados. Se encontraron, por ejemplo, 25 mil dólares en el estanque del baño del secretario general de Palacio. Al final ya se hablaba de USD 40, USD 50 millones mensuales.

-Pese a la evidencia, ¿se instaló una narrativa de defensa de Pizarro desde la izquierda continental?

-Hasta la OEA  se alineó con el ex Presidente, porque según ellos aquí la “derecha golpista” quería dar un golpe de estado, porque no soportaba que un campesino fuera presidente… en fin, una narrativa que realmente no se condecía con la realidad, desde el momento que más del 70% de la población peruana ya estaba en contra del presidente de la República.

Entonces, el tema explota cuando los colaboradores más cercanos de Castillo, los viceministros, todos se dan vuelta la chaqueta y se acogen a este beneficio legal y empiezan a contar su historia.

-¿Ese fue el preámbulo del anuncio de golpe? ¿Cómo fueron los entretelones?

-El presidente anoche da un comunicado. Ya no estaba empoderado, estaba vestido con una camisa blanca sin la banda presidencial y bastante nervioso, diciendo que había que tender puentes, que había que hacer un camino al diálogo, en vista que hoy en el Congreso se iba a votar su vacancia por incapacidad moral. De los 130 congresistas, bastaban 87 votos a favor para echarlo y ya se comentaba en los corrillos que anoche había un número muy cercano.

Ante este panorama, el miércoles el presidente provisto de su banda presidencial, de nuevo muy nervioso y con las manos temblorosas da un discurso a la Nación de improviso, en el  cual determina la disolución del Parlamento, del Poder Judicial y de todos los poderes centrales del Estado, absolutamente de todos, declarando un toque de queda y la movilidad para la Fuerzas Armadas.

Eso generó en cadena la renuncia de todo su gabinete, que eran los más cercanos colaboradores que él tenía. Ministros de Cultura, el de Justicia y el de Trabajo eran prácticamente voceros abogados del presidente. Y renuncia con ellos todo el estamento oficial, a la espera de lo que dijera la comandancia en Jefe de las Fuerzas Armadas, que a muy poco andar emite un comunicado en el cual se alinean automática e irrestrictamente hacia los estamentos democráticos de la nación y defienden los fueros del Congreso.

-¿Cuál es tu opinión de Dina Boluarte, nueva presidenta del Perú?

-Es una persona de izquierda indiscutiblemente. Ella subió al poder con el señor Castillo, fue su vicepresidenta, algo más moderada que él pero creo que de la misma cantera. Ella ha sido indicada como una de las personas encargadas de la recolección de dinero para la campaña de Castillo.

Lo más razonable es que ella renunciara, habiendo cumplido con su palabra de irse con Castillo, con lo cual inmediatamente hubiese entrado el presidente del Congreso a tomar posesión de la Presidencia y que llamara a elecciones de inmediato. Esa figura por ahora no se va a dar puesto que ella tiene la opción de continuar hasta terminar el periodo por el cual fue elegido el expresidente Castillo, hasta el año 2026.

-¿Sería complejo que ella insistiera en mantenerse?

-Me inclinaría a pensar que no sería lo más razonable que ella se mantuviera. Al contrario, esta señora pudiera pasar a la historia como una verdadera demócrata llamando a elecciones para el año 2023. Podría tener un año de un gobierno de transición donde se ordene un poco el gallinero. Llamando a un gabinete técnico y terminar con esta suerte de parentalismo que ha dominado al Perú en los últimos 14 años, donde los presidentes ponen a sus parientes y amigos en todos los cargos.

Si ella es una presidenta de izquierda es natural que se quiera rodear de la misma gente, pero lo importante es que por lo menos sea gente capacitada. Acá hubo una destrucción constante y permanente del aparato estatal, que ha hecho que la economía se haya estancado. La incertidumbre que se vive es absolutamente tremenda.

-¿Dirías que Castillo es un corrupto o un incompetente?

-El señor era el jefe de la corrupción. Porque una cosa es robar plata para sí mismo y otra cosa es permitir que tu señora, tus hijos, tus hermanos, tus sobrinos y todos tus allegados roben plata enfrente tuyo y tú no hagas nada para evitarlo. Eso te convierte en cómplice.

Y por otro lado, al contrario de lo que opina mucha gente en este país, estamos muy lejos de estar al lado de una persona ignorante. Puede ser una persona no muy culta, pero que el tipo se las traía y sabía exactamente lo que estaba haciendo, sin ninguna duda. Este es un hombre que tuvo una formación sindical muy importante, paralizó en 2017 la educación por una huelga que organizó. Él es un dirigente comunal, un dirigente gremial, más que un presidente de la República. Pero de ahí a que sea un ignorante, tengo mis serias dudas. Creo más bien que es un vivo.

-¿Ves cierta similitud con lo que está pasando con Cristina Fernández en Argentina?

-No creo que ninguno de estos discursos o narrativas que se ha dado en toda la izquierda de Sudamérica, sean casuales. Hay una narrativa internacional común. Ojalá que esto pueda servir y poner las “barbas al remojo”. Lo que pasa es que el Perú lamentablemente ha tenido una historia terrible. De los últimos cinco presidentes; cuatro presos y uno muerto por suicidio y ahora el quinto destituido, entonces es notable. Pero lo de la señora Kirchner cae por su propio peso. Ya era hora, ¿no?

-¿Y cómo ves a Chile en esa comparación?

-Si bien yo soy chileno, vivo acá en Perú hace mucho tiempo y presido las cámaras de comercio de los dos países. En ese sentido hay que guardar mucho las distancias. No creo que se pueda dar un caso similar. El hecho que Boric y Castillo tengan las mismas tendencias políticas, no los pone necesariamente en el mismo saco. En Chile las instituciones siguen funcionando dentro de todo. No hay este nivel de caos que se ha visto en los últimos 14 meses acá. Este gobierno fue una locura, algo nunca visto.

-¿Cómo está la situación en Lima?

-Tranquila. En Perú no se dan situaciones de violencia extrema como se han podido dar en Chile en los últimos años. Hay una sensación de alegría, de cierto nivel de tranquilidad, porque ya no se resistía más esta situación.

-¿Castillo ni siquiera organizó bien su escape?

-Claro. Al señor Castillo lo han intervenido en la mitad de su camino a la embajada de México, en la hora de mayor tráfico. Y ahí lo han detenido. La actual Presidenta sabe que eso le puede pasar. Tengo la impresión que pueda tener a un gabinete razonable, dentro de todo, para permitir que la desaceleración pare y seguir el camino de crecimiento. Y de la mano, evidentemente, de uno de los principales aliados económicos que es, ha sido y va a seguir siendo Chile. (Ex Ante)