José Luis Daza y su momento más complejo como administrador de activos

José Luis Daza y su momento más complejo como administrador de activos

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“En 30 años la gente se preguntará ‘¿cuándo se jodió Chile?’, y la respuesta será: en el Gobierno de Bachelet”.

La frase la dijo José Luis Daza en una entrevista con La Tercera el 31 de julio pasado y es una de la tantas que en los últimos 3 años lo han convertido en uno de los más duros críticos de la administración de Michelle Bachelet y sus reformas.

No es el único economista que ha tenido palabras duras hacia la agenda reformista de este Gobierno, pero su historia y pergaminos lo transformaron en un primus inter pares.

Es hijo de Pedro Daza, el diplomático y último embajador de Chile en Bolivia. Durante la dictadura del general Augusto Pinochet, Daza fue el representante de Chile en la OEA y también en la ONU.

Daza es, asimismo, uno de los chilenos que más alto han llegado en Wall Street. A pesar de no haber pasado ni por Chicago, Harvard o MIT (su MBA es de Georgetown University, una escuela de negocios de segunda línea), el economista llegó a liderar los departamentos de estudios y estrategias de JP Morgan y Deutsche Bank.

Pero su obra maestra es QFR Capital Management, el hedge fund que fundó junto al argentino David Sekiguchi. Daza y su equipo supieron anticipar la crisis subprime y, en sus 11 años de existencia, el fondo ha tenido 9 años positivos y dos negativos.

Hasta junio de 2013 nunca habían tenido un trimestre negativo. Acumulan retornos promedios anualizados de 8,82%, logrando algo que pocos fondos han conseguido: superar a los índices de referencia. Durante los mismos 11 años, el S&P 500 acumula retornos de 7,54% y el Índice de Mercados Emergentes (MSCIEM) de +5,69%.

Pero los inversionistas tienen memoria corta y los dos años de retornos negativos le están pasando la cuenta. En Wall Street lo describen como “el ocaso de un grande”, y en Chile –donde es considerado un gurú financiero– la reacción es de shock.

QFR Capital enfrenta una fuga masiva de aportantes. En menos de tres años pasó de administrar US$ 3.400 millones a una cifra por debajo de US$ 100 millones a octubre de este año, de acuerdo a fuentes que tienen acceso a detalles del fondo y a un informe del medio especializado Hedge Fund Monitor (HFM Week). El Mostrador Mercados no pudo confirmar la cifra. Algunos de los documentos a los que tuvimos acceso sugieren que los activos bajo administración serían alrededor de US$ 40 millones, pero también hay evidencia de que la cifra podría estar por sobre los US$ 200 millones.

Cabe mencionar que Daza y su equipo llegaron a tener más de US$ 4.000 millones. Pero a pesar de que en promedio su fondo ha superado al S&P 500 desde su creación, nunca se recuperó de las pérdidas que registró en 2013 y 2014.

En 2013 el fondo cayó casi 14% y en 2014 la caída estuvo por debajo de 10%, pero igual golpeó el negocio. Ese año pasaron de administrar US$ 2.500 millones a US$ 1.850 y de ahí nunca se recuperaron.

Daza y su socio se han visto obligados a recortar sus comisiones y mudarse de sus oficinas históricas. En la industria la norma es 2/20. 2% por administrar el fondo y 20% de las utilidades por sobre el 8%. Siguen fieles a su filosofía de inversión y están cómodos manejando menos plata. Tienen varias opciones sobre la mesa y cerrar el fondo no es una de ellas.

En la industria de hedge funds destacan que Daza y Sekiguchi han tenido un enorme éxito invirtiendo en mercados emergentes, pese a las dos enormes crisis que han golpeado a esos mercados en los 11 años del fondo. Invierten en acciones, pero la mayor parte del portafolio del fondo son opciones, warrants y bonos, de acuerdo a fuentes que conocen detalles de cómo operan ambos socios.

Cero riesgo y baja volatilidad

Como ejemplo apuntan a que US$ 100 invertidos en QFR al lanzamiento del fondo hoy serían US$ 253, mientras que los mismos US$ 100 invertidos en el S&P 500 serían US$ 222 y en el índice de mercados emergentes la cifra estaría en US$ 222.

Y eso con una fracción de la volatilidad y con un portafolio sin riesgo (beta = 0). “Muy pocos fondos en el mundo pueden hacer eso”, destacan las fuentes.

Una de las medidas estadísticas más utilizadas para medir el comportamiento de los fondos es la beta. Muchas veces se hace referencia a la beta de un fondo o de una acción para indicar su nivel de riesgo. Valores con una beta superior a 1 son considerados como valores “agresivos” y de alto riesgo, mientras que valores con una beta inferior a 1 son supuestamente “defensivos” y de bajo riesgo.

La estrategia de QFR apunta a tener una volatilidad por debajo de los índices y con un beta igual a cero. Es más, el fondo nunca ha tenido una volatilidad por sobre el 80% del VIX

Ese tipo de fondos en general atrae atención en mercados bajistas. Sin embargo, no les va bien en mercados alcistas en un escenario de tasas bajas, y eso es precisamente lo que le comenzó a suceder a QFR a partir de 2010, lo que culminó con las fuertes pérdidas de 2013 y ahí estriba el comienzo de la fuerte fuga de clientes.

Pero Daza y Sekiguchi hicieron su reputación y millones siguiendo esa filosofía y no están dispuestos a abandonarla.

Quienes conocen lo que están pensando, señalan que ellos reconocen que es muy difícil replicar los retornos de 2008 a 2010 en las actuales condiciones de los mercados. Revelan que en los últimos 3 años algunos de sus mayores aportantes se han acercado sugiriéndoles un cambio de estrategia, pero Daza y su equipo siguen fieles a su filosofía de inversión y se están concentrando en los dos o tres aportantes grandes, al tiempo que aceptan que tendrán que acostumbrarse a jugar en una división inferior a la que venían disputando en los últimos años.

Un ex empleado del fondo apunta que son “testarudos, pero intelectualmente honestos”. Agrega que han intentado convencer a los inversores de continuar con ellos, pero son pocos los que los siguen acompañando.

Daza, que hasta 2014 fue director de Moneda Asset Management y es el invitado estrella al seminario anual de la empresa, es admirado en la industria financiera y entre los empresarios locales. Algunas de las grandes fortunas locales habrían invertido en su fondo, pero este medio no pudo confirmarlo.

Asimismo, algunos de los actores más influyentes del mercado local expresaron sorpresa acerca de la fuga de clientes que afecta al fondo y se preguntan si hay algo más detrás de la estampida. “Es raro que por dos años malos, después de todos los buenos, un número tan significativo de los aportantes decida irse. Hay algo que no cierra”, dice un experimentado corredor de bolsa y reconocido inversionista local que conoce bien a Daza y su fondo.

Medios especializados en Estados Unidos describen la situación al interior de QFR como “crítica” y señalan que el fondo ahora emplea a 15 personas, la mitad de los que empleaba en el máximo de su apogeo. También revelan que a principios de año el fondo se vio obligado a dejar sus oficinas y subarrendar espacio de otra firma en Nueva York.

Ricardo Caballero, el destacado economista chileno del MIT, dejó de asesorar el fondo en 2015. Las circunstancias no son claras y El Mostrador Mercados trató de contactarse con él, pero sin éxito.

Una industria en crisis

Las penumbras que está sufriendo Daza y sus socios son compartidas por la industria. QFR Capital se suma a la creciente lista de fondos de cobertura que se han visto forzados a reestructurarse o cerrar este año.

A septiembre, inversionistas, fondos de pensiones y “family offices” han retirado US$ 25.000 millones de la industria, la mayor cifra desde la crisis subprime, según un reportaje de Bloomberg. Los fondos mayores están siendo los más afectados. Fondos de pensiones y de grandes instituciones se cansaron de pagar comisiones tan altas y ver retornos tan bajos y desilusionantes.

Todos están siendo forzados a hacer lo que ha tenido que realizar Daza: reducir personal y costos. Los hedge funds también están siendo objeto de una mayor regulación y se hallan bajo presión para mejorar sus gobiernos corporativos (“compliance” ).

Quienes conocen a Daza y sus socios afirman que la llegada de Trump y la inminente escalada de tasas los entusiasma, ya que lo ven como un escenario “amigable” para la filosofía de inversión del fondo.

El Mostrador/El Mostrador

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