Izquierdista Petro gana balotaje presidencial en Colombia: 50% vs 47%

Izquierdista Petro gana balotaje presidencial en Colombia: 50% vs 47%

Compartir

El candidato de izquierda, del Pacto Histórico, Gustavo Petro lograba esta tarde un triunfo histórico para la izquierda en Colombia. Según el 94% escrutado, el candidato izquierdista obtenía un 50%, mientras que su rival, el populista Rodolfo Hernández, lograba un 47%. La diferencia era de más de 777.973 mil votos.

La tercera era la vencida para Petro, un senador de 62 años, que con su victoria ponía fin a la prolongada marginación de la izquierda por parte de los votantes debido a su asociación que percibían con el conflicto armado de la nación. Petro fue una vez un rebelde del ahora desaparecido movimiento M-19 y se le concedió amnistía tras la firma de un acuerdo de paz con el Estado en 1991.

Petro había ganado fácilmente la primera ronda el mes pasado con un 40% de los sufragios frente al 28% de Hernández. Sin embargo, los temores de que llevara adelante un gobierno radical de izquierda eran altos, algo que logró superar tras esta votación. “Estamos a un paso de lograr el cambio real que hemos esperado toda la vida”, dijo Petro en su cuenta de Twitter. “No hay dudas, solo certezas. Vamos a hacer historia”.

Gustavo Petro, candidato presidencial de la coalición Pacto Histórico, muestra su boleta antes de votar en una segunda vuelta presidencial en Bogotá, Colombia, el domingo 19 de junio de 2022. Foto: AP

El líder del Pacto Histórico, se convirtió así en la última victoria política de izquierda en América Latina alimentada por el deseo de cambio de los votantes. Chile, Perú y Honduras eligieron presidentes de izquierda en 2021.

Luego de depositar su voto, Petro invitó a votar masivamente para “derrotar cualquier intento de fraude” y denunció, sin mostrar pruebas, que en algunos puestos de votación entregarían la tarjeta electoral previamente marcada en el voto en blanco para “anular votos que irían por el cambio”.

El mandatario electo propuso durante su campaña reformas ambiciosas de pensiones, impuestos, salud y agricultura, y cambios en la forma en que Colombia lucha contra los cárteles de la droga y otros grupos armados.

Tras la apertura de las urnas, el saliente Presidente conservador Iván Duque invitó a los colombianos a votar y a confiar en las instituciones “con plena confianza en el veredicto del pueblo”. El gobierno dijo tener información sobre posibles manifestaciones luego del cierre de las urnas y rechazó de antemano cualquier acto de violencia.

Silvia Otero Bahamón, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad del Rosario, dijo a la agencia The Associated Press que en estas elecciones ambos candidatos tenían “una ideología basada en la división entre élite corrupta y pueblo puro”, cada uno ve su lucha contra el establishment de manera diferente.

Así fue mi voto, en medio de mi pueblo trabajador de Puente Aranda, Bogotá pic.twitter.com/q0n4yTpD23

— Gustavo Petro (@petrogustavo) June 19, 2022

“Petro se relaciona con los pobres, las minorías étnicas y culturales de las regiones más periféricas de la nación, que por fin son tenidos en cuenta e invitados a participar en la democracia”, explicó Otero.

Durante los últimos cuatro años, Colombia ha sido gobernada por un gobierno conservador que ahora es profundamente impopular. El actual presidente Iván Duque no es elegible para la reelección y su partido, que ha dominado la política nacional, está en decadencia.

“El resultado de esta elección polarizada y competitiva será fundamental para dar forma al futuro del país en los años venideros”, dijo diario Financial Times, Alberto Ramos, director de investigación para América Latina de Goldman Sachs.

Las encuestas muestran que la gran mayoría de los colombianos cree que el país va en la dirección equivocada y desaprueba al presidente Duque, quien no era elegible para buscar la reelección. La pandemia retrasó los esfuerzos contra la pobreza del país en al menos una década. Las cifras oficiales muestran que el 39% de los colombianos vivían con menos de 89 dólares al mes el año pasado, una ligera mejora respecto del 42,5% en 2020.

HERNÁNDEZ RECONOCE DERROTA

Tras conocerse los resultados del balotaje presidencial en Colombia, que arrojaron como ganador a Gustavo Petro, el Mandatario electo calificó su triunfo como la «primera victoria popular».

Petro, que tomará las llaves de la Casa de Nariño el 7 de agosto, manifestó: «Hoy es día de fiesta para el pueblo. Que festeje la primera victoria popular. Que tantos sufrimientos se amortigüen en la alegría que hoy inunda el corazón de la Patria».

«Esta victoria para Dios y para el Pueblo y su historia. Hoy es el día de las calles y las plazas», dijo en Twitter.

Por otro lado, el derrotado de esta jornada, Rodolfo Hernández, reconoció el triunfo de Petro y le pidió que «sea fiel a su discurso contra la corrupción y que no defraude a quienes confiaron en él».

«Le deseo al doctor Gustavo Petro que sepa dirigir el país, que sea fiel a su discurso contra la corrupción y que no defraude a quienes confiaron en él«, dijo el ingeniero.

Durante la jornada electoral, Hernández aseguró que reconocería la derrota con los primeros resultados: «La mayoría de los ciudadanos y ciudadanas que votaron lo han hecho escogiendo al otro candidato. Como les expresé reiteradamente, acepto el resultado como debe ser, si deseamos que nuestras instituciones sean firmes».

«Sinceramente espero que esta decisión que han tomado sea beneficiosa para todos y que Colombia se encamine hacia el cambio que predominó en el voto de la primera vuelta», cerró el abanderado de la Liga de Gobernantes Anticorrupción.

LOS DESAFÍOS DE PETRO

El primer escalón ya fue superado: lograr la Presidencia de Colombia. Pero este es solo un paso en el camino de cuatro años que le espera por delante al nuevo jefe del Ejecutivo. Ahora, la lista de retos que el gobierno entrante deberá abordar se posiciona como la primera prioridad de una nación que no consideró al centro ni a la derecha tradicional en su primera vuelta presidencial.

Con el “estallido social” de 2021 a cuestas, las consecuencias sanitarias y económicas provocadas por el Covid-19, las implicancias del Acuerdo de Paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Farc) junto a un eventual avance similar con el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Estos son algunos de los desafíos que le esperan al nuevo inquilino del Palacio de Nariño, quien ya tiene un camino delineado. Cómo lo va a desarrollar es la pregunta para los meses venideros.

ACUERDO DE PAZ

Con el proceso político de 2016 que llevó a la disolución de las Farc y a su posterior integración política, son varios los cabos sueltos que faltan por cerrar. Respetar el acuerdo firmado entre Juan Manuel Santos y el entonces líder de las Farc o traspasarlo al ELN fue una de las preguntas más repetidas durante la primera y segunda vuelta presidencial, y todos se mostraron de acuerdo con mantenerlo, con distintos matices. Sin embargo, llevarlo a cabo será una tarea para el gobierno entrante.

Un informe realizado por el Instituto Kroc para Estudios Internacionales de Paz reveló que, hasta abril pasado, fecha en la que se publicó el reporte, solo se había implementado un poco más de un tercio de los acuerdos y disposiciones negociadas en el pacto. “Registramos 37% de las disposiciones en un estado ‘mínimo’ de implementación, es decir, han iniciado, pero apenas, y el reto es garantizar que, por empezar, pasen al estado ‘intermedio’”, dijo a France 24 Gerard Martin, analista de la institución.

Guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) previo a su disolución. Foto: Europa Press

En entrevista con La Tercera, la investigadora colombiana del Instituto Arnold Bergstraesser, Viviana García Pinzón, el problema se heredará de un gobierno al otro, pues el saliente Presidente Iván Duque “no ha implementado el Acuerdo de Paz. Muy por el contrario, parte de su campaña fue el estar en contra de varias medidas del pacto, y eso se tradujo en la no implementación de muchas de las reformas de fondo que tenía contemplado el acuerdo”.

INSEGURIDAD Y NARCOPARAMILITARES

Por otra parte, la desarticulación de las Farc dio paso a la aparición de otros grupos que tomaron la posta, como es el caso de las disidencias de las Farc, quienes no suscribieron al acuerdo, por lo que continúan operando como guerrilla. El propio Ejército de Liberación Nacional (ELN), que en algún momento quiso sumarse al proceso de paz, también será parte de la agenda del gobierno entrante. Pero, además, dio paso a organizaciones como el grupo narcoparamilitar Clan del Golfo, también conocido como Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).

“A nivel regional, los índices de violencia están creciendo de la mano del regreso de hechos de violencia como masacres y desplazamientos. Cifras de asesinatos de líderes sociales de derechos humanos que son impresionantes, y una sensación de inseguridad en contextos urbanos”, detalló la doctora en Ciencia Política de la Universidad de Marburgo a este medio.

DEMANDAS SOCIALES

El estallido social colombiano, como fue apodado por la prensa, no solo puso en la palestra los problemas económicos que el Covid-19 conllevó en el momento más álgido de la pandemia, sino que también concitó la atención las organizaciones de derechos humanos en Colombia.

Acusaciones de abuso policial que incluyeron investigaciones por violaciones a DD.HH. y un saldo de más de 70 muertos hicieron escalar el conflicto hacia múltiples dimensiones. Por eso, encontrar solución a estas demandas será tarea central de la próxima administración que asumirá el 7 de agosto de este año.

Según García Pinzón, “Colombia viene en una ola de protestas masivas. En el 2019 fue grande y en 2021 fue incluso mayor, por lo que la administración entrante probablemente se enfrentará a más protestas y movilizaciones”.

Imagen de las protestas de 2021 en la ciudad colombiana de Cali.
POBREZA E INFORMALIDAD

Ningún proyecto político se puede siquiera planificar sin un soporte económico acorde a los gastos que conlleve. El analista político Pedro Viveros afirmó a EFE que “lo primero que tiene que hacer el próximo gobierno es garantizar que haya recursos para poder hacer todas las reformas sociales”, destacando la importancia de este punto para el desarrollo de su programa.

Las cifras de pobreza alcanzadas durante la crisis originada por el Covid-19 son altas. Un informe de la Cámara de la Industria de Alimentos (ANDI) junto a la Red de Bancos de Alimentos de Colombia (Abaco) detalló que, para 2021, siete millones de personas vivían en situación de pobreza económica extrema, mientras que 21 millones de colombianos no podían costearse alimento todos los días.

“La mitad de las personas que trabajan lo hacen en la informalidad, y si bien en las proyecciones Colombia aparece como uno de los países de la región con los mejores índices a futuro, eso no significa que todos se vean beneficiados por ello, considerando que tenemos una estructura social bastante desigual. Esto explica, en parte, las movilizaciones y protestas sociales del año pasado”, argumentó García Pinzón.

VENEZUELA Y LA CRISIS MIGRATORIA

Durante 2021, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), una media de 2.000 venezolanos viajaron a diario hacia el oeste para cruzar la frontera con Colombia. Si bien el número ha disminuido desde 2015, fecha en que la emigración masiva inició, la cifra nunca llegó a cero.

Como fue la tónica en la región, tras la pandemia del Covid-19 el fenómeno migratorio también se agudizó. Desde el flanco norte, y también en 2021, la crisis se intensificó en la frontera de Colombia con Panamá, donde se registró un alza desde los 300 a 400 migrantes diarios, hasta los 800.

People queue to try to cross into Venezuela from Colombia through the Simon Bolivar international bridge in Cucuta
Personas tratan de cruzar de Venezuela a Colombia a través del Puente Internacional Simón Bolívar, en Cúcuta.

“Algunos migrantes denunciaron mafias que les venden paquetes turísticos para hacer el recorrido desde Ipiales en Nariño (sur del país) con costos que llegan a los 300 dólares para pasar la frontera”, afirmó Carlos Camargo, el defensor del Pueblo de Colombia, según consigna EFE.

Con la elección presidencial ya en el pasado, un nuevo desafío se asoma para el recién electo mandatario colombiano. A problemáticas que se arrastran desde hace décadas, como lo son los conflictos armados internos, se suman otras más recientes, como la crisis de la migración y el descontento social. Solucionarlos será la próxima tarea del electo mandatario.

DOS MUERTOS EN LAS ELECCIONES

La violencia se cobró este domingo, cuando se celebran las elecciones presidenciales de Colombia, la vida de un soldado en el departamento del Caquetá (sur) y de un testigo electoral del izquierdista Pacto Histórico en la localidad de Guapi (suroeste), informaron las autoridades.

El primer caso ocurrió en San Vicente del Caguán (Caquetá), donde «tropas del Comando Específico del Caguán que prestan seguridad en la vereda (aldea) Campo Hermoso» fueron tiroteadas por desconocidos, hecho en el que fue asesinado el soldado Eric Enrique Estrada López.

«En la reacción de las tropas se logra la captura de los dos sujetos que cometieron el ataque, quienes resultaron heridos y, en garantía de sus derechos humanos, se les brindan los primeros auxilios por parte de los enfermeros de combate», agregó el Ejército en un comunicado.

La institución dijo que, al parecer, los atacantes hacen parte de disidencias de las antiguas FARC y que a los detenidos les incautaron sus armas.

TESTIGO ELECTORAL ASESINADO

Por otra parte, el Pacto Histórico, del que hace parte el candidato presidencial izquierdista Gustavo Petro, denunció que Roberto Carlos Rivas, quien iba a ser testigo electoral en los comicios por esa coalición, fue asesinado por desconocidos que le dispararon cuando salía de su casa en el municipio de Guapi, en el convulso Cauca (suroeste).

El hombre era presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) del barrio San Martín y «había sido designado como testigo del Pacto Histórico», según esa coalición.

Igualmente, el Pacto Histórico denunció el asesinato del defensor de derechos humanos Ersaín de Jesús Ramírez Ospina por parte de sicarios que le dispararon cuando trotaba en el municipio de Patía, también en el Cauca.

El hombre, dijo la coalición, participó activamente en la campaña en esa región del país, razón por la cual pidieron a las autoridades esclarecer estos crímenes perpetrados el día de las elecciones en las que Petro disputa la Presidencia con el populista independiente Rodolfo Hernández.

PRIMERA VICEPRESIDENTA DE ASCENDENCIA AFRICANA

Con la promesa de mejorar los derechos de las mujeres y ayudar a los pobres a acceder a la salud y la educación, Francia Márquez acompañó a Gustavo Petro como su formula presidencia. Y hoy se convirtió en vicepresidenta de Colombia.

Esta madre soltera, negra, feminista, ambientalista y activista de un municipio minero muy pobre en el Pacífico colombiano, fue el fenómeno electoral de la campaña luego de obtener la tercera mayor votación en las primarias de marzo, por encima de políticos tradicionales.

El cargo de vicepresidente es nebuloso en Colombia, país en el que los presidentes son libres de asignar ministerios u otras responsabilidades a su segundo al mando. Petro es conocido como un gestor obstinado, que chocó repetidamente con los funcionarios cuando fue alcalde de Bogotá.

Según las promesas de campaña, Márquez, que nunca ha ocupado un cargo de elección popular, lideraría un nuevo ministerio de igualdad. “Si Petro reniega de los planes para dar a Márquez un papel para la formulación de políticas o microgestiona sus decisiones, los dos podrían chocar una vez en el Gobierno”, dijo a Reuters Gimena Sánchez-Garzoli, directora de los Andes en el Centro de Estudios de la Oficina de Washington para América Latina.

La candidata colombiana a la vicepresidencia de izquierda, Francia Márquez, de la coalición Pacto Histórico, muestra su papeleta antes de votar durante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Suárez, Colombia, el 19 de junio de 2022. Foto: Reuters

“Él siempre ha puesto lo que cree que es más importante, o su idea de lo que deberían ser las cosas, antes de conseguir realmente un consenso total con los demás”, dijo Sánchez-Garzoli, asegurando que Petro y Márquez “se enfrentarán” si él la margina.

Márquez, que quedó en segundo lugar detrás de Petro en las primarias de la coalición del izquierdista Pacto Histórico en marzo, con 783.000 votos, tiene un importante apoyo por sus propios méritos, opinó Sánchez-Garzoli, al recordar que obtuvo más sufragios que el ganador de las primarias del centro.

Para Daniela Cuéllar, de FTI Consulting, Márquez podría ser una ayuda crucial para el desarrollo económico, al servir de enlace entre la población local, a menudo escéptica, y las grandes empresas.

“Márquez podría ayudar a las empresas a tener un intermediario respetado por las comunidades en el gobierno, lo cual podría ayudar a las empresas a identificar y a trabajar temas de interés común con las comunidades”, aseguró.

Nacida en Cauca, la candidata inició su vida en las luchas ambientalistas desde niña, cuando solo tenía 15 años. Un año después, llegó un hijo cuyo padre arrancó. El segundo corrió la misma suerte. Con un niño en cada brazo, Márquez estudió Derecho y materializó a través del estudio teórico las luchas que de joven la llamaban a ser parte. Corría el año 2009 cuando, en compañía de otros líderes comunitarios, inició un proceso legal que escaló hasta la Corte Constitucional para detener el desalojo de comunidades afrodescendientes en su pueblo natal, La Toma.

Explosión de confeti en la sede de la noche electoral del candidato presidencial Gustavo Petro, izquierda, y su compañera de fórmula Francia Márquez en Bogotá, Colombia, el domingo 19 de junio de 2022. Foto: AP

Títulos de explotación minera en manos de multinacionales exigían la salida de quienes ahí habitaban, pero la corte ordenó lo contrario, declaró el territorio como un lugar ancestral y suspendió los títulos mineros. Como resultado, Márquez debió huir con sus dos hijos tras recibir amenazas de grupos paramilitares, lo que la obligó a entrar a otros hogares a realizar labores de aseo antes de dar el salto definitivo a la política.

Luego, en 2015, le otorgaron el Premio Nacional de Derechos Humanos y tres años después, en 2018, el Premio Goldman, una suerte de nobel del medioambiente. El interés por la política era evidente desde su juventud, pero se concretó cuando anunció vía Twitter que iniciaría su carrera para la presidencia de Colombia, durante 2020.

“Nos dijeron que la política no era para nosotras, que el lugar nuestro como mujeres negras era como empleadas domésticas. Poniéndoles lindas sus casas, criándoles a sus hijos. Para volver aquí para enterrar a los nuestros. Hay que romper esas cadenas de opresión”, afirmó en un discurso. Y es que su forma de hacer política, coinciden aliados, enemigos y analistas, vino a cambiarlo todo.

“La candidatura de Francia Márquez ha articulado estos elementos: mujer, afrocolombiana y lideresa social, que ha buscado guardar los mayores niveles de coherencia en sus posiciones y propuestas”, explicó al diario colombiano, El Tiempo.

Sus discursos son claras representaciones de esto, donde suele apelar a la dignidad, al rol de la mujer y la madre, a la exclusión política de las minorías y a los “nadies”, como llama a sus seguidores.

“Colombia es mujer porque hemos sido las mujeres quienes hemos sostenido la vida en este país. Porque hemos sido las mujeres, campesinas, negras, indígenas, de sectores populares quienes hemos cuidado a nuestras familias y a nuestros hijos. Hemos sido las mujeres quienes hemos asumido la responsabilidad maternal y paternal de cuidar la vida, y eso nos hace hoy, como mujeres, avanzar a ocupar la política”, dijo frente a sus seguidores en una de sus actividades públicas. (La Tercera-El Mostrador-Agencias)