Inclusión y equidad en la Universidad

Inclusión y equidad en la Universidad

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Hace unas semanas finalizó el proceso de ingreso a las universidades. Miles de estudiantes rindieron la PSU y postularon con sus antecedentes escolares (NEM y ranking de notas) a las universidades del país.

Junto a lo anterior, todas las instituciones desarrollaron el proceso de admisión especial, que busca atraer a estudiantes con talento académico y que, por diferentes razones, no se ha expresado en la PSU. Debido a que las pruebas se basan en el programa educativo, muchos estudiantes -en especial, los del sistema público y técnico profesional- quedan en desventaja, ya que no han tenido acceso a estos contenidos curriculares. Dentro de estos estudiantes, quienes se destacan y están entre los de rendimiento superior en sus respectivos contextos educacionales demuestran gran talento y capacidad.

Así, los sistemas de ingreso por inclusión y equidad buscan nivelar de alguna manera sus oportunidades y ofrecer una alternativa de formación universitaria de calidad. Se busca eliminar barreras, tales como la diversa formación escolar en contextos de mayor vulnerabilidad, o la inequidad académica y presencia de necesidades educativas especiales. Para esto, se han creado programas de acceso nacional como el PACE, las Becas BEA y otros que dependen de cada universidad. En el caso de la UC, se han desarrollado innovadores programas, como Talento e Inclusión, PIANE o programa de necesidades educativas especiales, y el programa intercultural para estudiantes migrantes y provenientes de pueblos originarios, entre otros.

En este sentido, para acoger de manera inclusiva a estos estudiantes, es crucial que las universidades cuenten con programas de nivelación académica y de competencias orientados a los estudiantes de colegios vulnerables, para asegurarles una mejor inserción en la vida universitaria. A través de estos programas se deben fortalecer competencias básicas transversales, como la comunicación escrita en castellano y el razonamiento matemático, a través de cursos de apoyo dictados durante el semestre, y también en temporadas académicas de verano. Lo anterior permite perfeccionar las metodologías de estudio y las orientaciones vocacionales.

En nuestra institución, la nivelación de contenidos del idioma inglés también es de relevancia para sus estudios. En el caso de los estudiantes que presentan discapacidad sensorial o motora, se ofrecen consejerías y tutorías, junto a apoyo tecnológico, psicológico y pedagógico.

El adecuado apoyo académico a los estudiantes que ingresan por vías de inclusión es clave para su rendimiento posterior. La invitación debe ser no solo al ingreso a la universidad, sino a una graduación efectiva, que cumpla con todas las exigencias de calidad. Así, la inclusión de estos estudiantes aporta calidad a todas las universidades de nuestro país. (La Tercera)

Ignacio Sánchez

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