Guaidó no improvisa-Sascha Hannig

Guaidó no improvisa-Sascha Hannig

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Desde el 23 de enero, las cosas han cambiado drásticamente en Venezuela. La dictadura chavista, antes bastante acompañada —y tolerada— en la región, se enfrenta a una situación geopolítica, económica y de rechazo popular sin precedentes en su historia. Podríamos decir que las redes sociales, los medios digitales y los canales virtuales han sido un elemento importante en la ruta hacia la democracia y la denuncia de los autoritarismos. Las vimos en acción en la primavera árabe y ahora vuelven para jugar un papel crucial en la legitimaciónde Juan Guaidó, en el reconocimiento internacional y además en la difusión bajo censura. ¿Qué es distinto hoy con respecto a situaciones críticas anteriores?

Hay que recordar que erégimen de Maduro —antes, de Chávez— siempre ha denunciado que los medios de comunicación, en complicidad con “la derecha” y los Estados Unidos, están en su contra. Hoy los acusa de respaldar el golpe de estado”. Claro que esto suena curioso en un país donde casi solo quedan medios oficialistas y donde el gobierno ha sido decidido en sus esfuerzos por censurar a la prensa. Una muestra reciente: todos vimos cómo acosaron y detuvieron a periodistas extranjeros como los de TVN (Chile) o EFE (España)espantando a la propia izquierda chilena y al emblemático rostro del Podemos español, Pablo Iglesias. En este contexto, parte crucial del rol informativo lo ha asumido la gente común, con un teléfono, grabando la violencia gubernamental —y su debilidad en las calles—. Los hashtags diarios, como#23ene o simplemente #Venezuela, han permanecido entre los más relevantes de habla hispana y en esto ha sido clave el activismo de los millones de venezolanos en el exterior que, además, mantienen mejor informados a sus familiares y amigos en Venezuela.

Los canales digitales han sido utilizados incluso por figuras como el Presidente Benjamín Netanyahu, en Israel, o el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, quienes que han entregado su apoyo a Juan Guaidó a través de un mensaje o video corto. A ellos se suman otras instituciones y naciones que han reconocido la legitimidad del joven presidente encargado abiertamente en redes sociales. Además, han sido vitales ciertas figuras reconocidas en internet. Estos “influencers” políticos han viralizado mensajes para reportar sobre la crisis venezolana y sus visiones. Cuando un Luis Almagro tuitea en apoyo al proceso de transición hacia la democracia, tiene efectos inmediatos. También cuando lo hacen Alejandro Sanz, Miguel Bosé, Vin Diesel, Angelina Jolie, Cayetana Álvarez de Toledo.

Así, el gobierno provisional de la Asamblea Nacional ha sabido aprovechar esto con inteligencia, apoyándose tanto en sus propias plataformas, como en las de instituciones relevantes en el extranjero. Guaidó no improvisa. Cada dicho, cada aparición, cada tuit ha sido pensado con cautelaTambién cada hashtages ideado para mantener la conversación con sus seguidores. El nombramiento de los embajadores por Twitter o los comunicados difundidos por esta vía son ejemplos de cómo se están usando hábilmente estos medios. ¡Y es que no hay otra forma de comunicarse con la gente frente a la censura!

Toda esta exposición, coordinación digital y apoyo ha blindado a Guaidó frente a acciones violentas que el régimen hubiera podido ejercer (abusando de su posición) en cualquier otro escenario y le ha permitido actuar con respaldo tanto nacional como internacional. Esto es algo que, en otras ocasiones, no tuvieron los opositores del régimen que acabaron en las muchas prisiones políticas, como La Tumba o el Helicoide. Maduro se mantiene inhabilitado, mirando cómo el mundo se pone en su contra y descompone todo el trabajo comunicacional que Chávez realizó cuando no había tal masividad de discursos.

Las redes sociales juegan un nuevo rol en la búsqueda de democracia: si hasta hace poco eran sólo un canal de denuncia, hoy son el refugio y escudo de quienes se atreven a levantarse contra la opresión. ¿Qué seguirá? (El Líbero)

Sascha Hanning

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