GfK Adimark libera estudio de cómo nos vemos los chilenos

GfK Adimark libera estudio de cómo nos vemos los chilenos

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Cada año desde 2011, la consultora  GfK Adimark realiza un gran estudio sobre los hábitos y el estilo de vida en este país, llamado Chile 3D. La última versión se va a dar a conocer el martes y estos son algunos de los datos que ese informe va a revelar y que habla de una población que en los últimos cinco años está cambiando sus símbolos de estatus, que quiere más tiempo libre y encuentra su principal fuente de felicidad puertas adentro.

1 Viajes: el nuevo plasma

La encuesta Chile 3D, que entrevista a 4.135 personas en 37 comunas de todo el país, hace una sencilla pregunta sobre las vacaciones: ¿Se tomó o no el año anterior? El año pasado, el 60 por ciento de los encuestados afirmaba que lo había hecho, cifra que este aumentó al 72 por ciento. Salir de la casa, viajar y conocer lugares nuevos es hoy por una parte más posible que hace años, y por otra, un símbolo de estatus, de acuerdo a José Miguel Ventura, gerente comercial & marketing de GfK Adimark. Esto tiene que ver con algo de lo que se viene hablando ya desde hace algunos años: la búsqueda de experiencias. Los bienes tangibles, la ropa y los aparatos tecnológicos como teléfonos o televisores, pasan rápidamente de moda o quedan obsoletos ante el lanzamiento de nuevos modelos. Las vivencias en cambio quedan, más todavía en estos tiempos en que vía redes sociales se pueden compartir ampliamente.

“El viaje es hoy el único bien de consumo que permite escalar en la pirámide social. Yo me puedo poner a la par con alguien que fue a Miami si también fui. Así me puedo equiparar con los segmentos más altos porque tuvimos una experiencia similar. Ya no estamos en una economía de acumulación de bienes, sino que de experiencias. ¿Por qué funciona tan bien Airbnb? Porque te baja de los costos de vivir estas experiencias”, dice Ventura. De acuerdo a los datos de Chile 3D, si bien todos los segmentos sociales salieron más de vacaciones el año pasado, el salto más grande lo dio la clase media, el C3. Si hace un año el 58 por ciento del C3 reportaba haberse tomado vacaciones, este año la cifra llegó casi al 80 por ciento y superó al C2 a la hora de vacacionar. En Chile, hoy, tal como lo dijo el sociólogo Eugenio Tironi en una polémica columna publicada a comienzos de marzo en El Mercurio, la mayoría vacaciona (y enero y febrero son los meses en que más gente lo hace) y recorrer el país ya no es privilegio de pocos. De hecho, cuando a los encuestados se les pregunta de qué forma les gusta “autopremiarse”, la tercera opción es irse de viaje o vacaciones.

Salir del país, en cambio, sigue siendo algo exclusivo, un lujo que sólo el 8 por ciento ha podido darse en el último año y de ellos, casi 6 de cada 10 fue a un país sudamericano.

2 ¿Cuál crisis? 

Esta semana se dio a conocer que de acuerdo a la encuesta del Centro de Microdatos de la Universidad de Chile, la tasa de desempleo en el Gran Santiago fue de 9,4 por ciento en marzo, cifra que representó un fuerte aumento de 2,6 puntos frente al mismo mes de 2015, lo que a juicio de algunos analistas sería la confirmación de que hay un proceso de contracción en la economía. Fenómeno que al menos en enero y febrero, cuando se realizó la encuesta Chile 3D, no parecía haber golpeado con fuerza las percepciones de la población. En la encuesta de este año hay más personas que reportan que pueden ahorrar, aunque sea con dificultades, que las que decían lo mismo el año anterior. Sin embargo, sólo dos de cada 10 dicen que pueden hacerlo sin problemas. 

Eso sí, hay que tener en cuenta que estas cifras están bastante por debajo de las personas que contestaban lo mismo, que podían ahorrar aunque fuera un poco, en 2011, cuando los que contestaban eso sumaban el 68  por ciento.

Otro aspecto que llama la atención es que cuando se les pregunta a las personas para qué guardan el dinero, cae el número que dice que lo hace para cubrir emergencias o imprevistos o para educación y aumenta el grupo que argumenta que es para “darse un gustito” o viajar. “Cuando hay crisis la gente ahorra para el futuro, y hoy lo están haciendo para consumir o para irse vacaciones. Son cosas suntuarias, que si yo estoy complicado lo primero que hago es dejar de consumirlas”, dice José Miguel Ventura. Por otra parte, el 47 por ciento dice que está feliz con la situación económica de su hogar, no representa un alza significativa con respecto al año pasado (45 por ciento) sí lo es con respecto a los años 2012 y 2013 cuando sólo un tercio de la población decía lo mismo. Algo similar pasa con respecto a los sueldos: la mayoría no está satisfecho con sus ingresos, sólo el 38 por ciento dice que sí lo está y es el resultado más alto de satisfacción en ese ítem desde que se hace la encuesta.

3 La comida: un eje

Comer es mucho más que una necesidad básica en la vida contemporánea de la gente en este país. De acuerdo a los resultados de Chile 3D, autogratificarse es algo que a la población le cuesta hacer o al menos admitirlo y cuando a los encuestados se les pregunta qué actividad realizan cuando quieren premiarse la respuesta que aparece con más frecuencia es “nada”. Pero tras eso, la opción con más menciones es “salir a comer” seguida por “comprar algo rico”, antes que otras actividades como salir de shopping o a tomar algo.

Cocinar y comer aparecen entre los primeros intereses que reporta la gente, y un 59 por ciento asegura tener afición por ello. Aunque está abajo de ver televisión y escuchar música que son siempre las entretenciones que ocupan los primeros lugares entre las actividades a las que se destina el tiempo libre, supera a otras como la decoración o mejoramiento de la casa, la tecnología o los deportes en general. Un 11 por ciento de las personas que están estresadas afirma que trata de relajarse comiendo, opción que le gana a los que dicen que para tranquilizarse toman alcohol, salen de compras o tienen sexo.

Hoy en Chile comer y las actividades asociadas a la comida está entre lo que más nos gusta. Y no lo disimulamos. Cuando se pregunta por los lugares de esparcimiento visitados en el último mes, en los seis primeros lugares aparecen tres relacionados con la comida: el restaurante –segundo-, la heladería –cuarta- y el local de comida    rápida –sexto-. De los que comen en restaurantes, un cuarto dice que lo hace al menos una vez al mes. Cuando se trata de salir, la mayoría prefiere establecimientos de comida chilena, seguida de la china, las parrilladas, el sushi y la comida peruana. Y pese a que tiene mala prensa, un 54 por ciento de los encuestados dice que consume comida rápida, la cifra más alta desde que se hace la encuesta.

Según un sondeo hecho por el sitio especializado en establecimientos gastronómicos Zomato, entre 2014 y 2015 el número de restaurantes en Santiago aumentó un 13,3 por ciento, alcanzando los 8.500. Ya sabe por qué. 

4 El pulso a la agenda valórica

El estudio Chile 3D también ahonda en las actitudes hacia temas que se están discutiendo a nivel político y social y muestra que las posiciones en torno a estos no son estáticas. Pasa este año por ejemplo con el aborto: el año pasado el 55 por ciento decía estar de acuerdo con la frase “el aborto debería ser un derecho de cada mujer” y en esta versión un 48 por ciento lo afirma, justo en el momento en que el Congreso está discutiendo la despenalización de esta práctica en tres causales. En ese indicador se ven diferencias importantes por género y la frase tiene mayor adhesión entre ellas (52 por ciento versus 44 por ciento). Por otra parte, aumenta el apoyo de un 41 a un 48 por ciento al matrimonio homosexual y disminuyen significativamente las personas que dicen que la apariencia es importante para alcanzar el éxito profesional, aunque el 63 por ciento siga pensando que sí lo es.

La encuesta incluye además una serie de preguntas nuevas ligadas a discusiones que han estado en la agenda en los últimos meses, como la asamblea constituyente o las farmacias populares. En términos generales, en casi todas las preguntas las mujeres se muestran menos conservadoras que los hombres. Ellas apoyan en mayor medida el matrimonio homosexual, la asamblea constituyente y la entrega de mar a Bolivia. ¿Ellos? Sólo equiparan el nivel de aceptación en temas como el autocultivo de la marihuana y la aceptación de los extranjeros que llegan a vivir a Chile.

5 Mi casa es mi castillo

Mientras el discurso en torno a la sociedad, las instituciones y el poder parece estar dominado por la idea de la desconfianza, la casa y las relaciones que se dan en torno a ella son el espacio donde las personas encuentran mayor bienestar emocional: alrededor de tres cuartos de la población se declara feliz con su relación de pareja, la que tiene con su familia y -pese a lo mucho que se ha discutido sobre el asunto a nivel público-  con la educación de sus hijos.

“Tenemos una crisis más de percepción en relación a todo lo que está fuera. Es supersimple: todo lo que es sociedad es malo. La educación, las leyes, los políticos, los medios. Opinan así porque son cosas que no pueden elegir, pero cuando se traslada a lo personal se ve que no es tan así”, dice Ventura y agrega otros datos de la encuesta que según él lo demuestran, como el aumento de las personas que dicen que están felices con su trabajo, el barrio donde viven, su vivienda o el aprovechamiento de su tiempo libre. Sin embargo, el indicador felicidad general cae con respecto al año pasado desde un 68 a un 63 por ciento, aunque se mantiene dentro de los rangos que ha mostrado en los últimos años.

La familia como fuente de bienestar también es algo que posiblemente explique que la gente al momento de escoger un lugar ideal para vivir priorice que esté cerca de ese círculo, antes que la cercanía al lugar de trabajo o el colegio de los hijos, o el buen acceso al transporte. Y entre las actividades que se realizan con más frecuencia en el tiempo libre ocupan un lugar relevante varias que están ligadas prioritariamente a la casa, como ver televisión, invitar familiares a la propia o visitar la de ellos, cocinar, hacer arreglos y decorar, dormir siesta. Pero también aunque son menos masivas, hay actividades puertas afuera que reportan crecimientos significativos, por ejemplo ir a recitales: si el año pasado el 4 por ciento decía que lo hacía a menudo, hoy el 12 por ciento dice lo mismo, como también aumentan los que dicen que salen a hacer actividades al aire libre, a bailar o a ver espectáculos deportivos.

6 Cómo nos vemos 

Las cifras del Minsal no son alentadoras con respecto a nuestra salud: de acuerdo al organismo, el 50 por ciento de la población mayor de 15 años tiene sobrepeso, cuatro de cada cinco personas son sedentarias y Chile es el tercer país de América con estilo de vida menos saludable, después de México y Estados Unidos.

La encuesta Chile 3D muestra por su parte que el 37 por ciento de los encuestados se considera con sobrepeso, el porcentaje más bajo desde que se empezó a preguntar este ítem en 2012. Aunque, según datos de la misma encuesta calculando el IMC de los participantes, el chileno promedio efectivamente tiene sobrepeso –es decir, registra un IMC arriba de 25,0-. A eso se suma que seis de cada 10 encuestados consideran que llevan una vida saludable. El 39 por ciento reporta que hace ejercicio con regularidad, la cifra más alta desde que se hace la encuesta. De la mayoría –seis de cada 10- que no hace deporte, la mitad dice que es por falta de tiempo, el 28 por ciento porque no lo motiva y un 11 por ciento porque simplemente no lo necesita.  “Hoy estar gordo es una elección, porque cuando se miran en el espejo están más satisfechos que nunca”, dice Ventura y como prueba muestra el dato de que el 56 por ciento de los encuestados dice que está feliz con su aspecto. 

Nuestra nueva y sorpresivamente alta autoestima, se invierte cuando miramos al país en general. Como está centrado en estilos de vida y hábitos, este estudio no hace preguntas en relación con la confianza en las instituciones o política pero sí incluye algunas sobre cómo se ve la sociedad en general y por ejemplo, en esta versión, el porcentaje de personas que cree que Chile es el mejor país de Latinoamérica para vivir baja (de 54 a 50 por ciento) al igual que los que consideran que es un lugar en que se puede vivir en forma segura (40 por ciento) y sólo el 29 por ciento se declara feliz con respecto al nivel de seguridad ciudadana. Pero lo interesante es que los temas que han estado dominando la agenda pública en los últimos años sí están afectando la percepción de las personas con respecto a sí mismas, algo que GfK Adimark midió a través de un estudio complementario al Chile 3D en que les pidió a los encuestados que indicaran entre una lista de cerca de cincuenta adjetivos cómo no querían ser vistos: “mentiroso” fue lo primero que apareció, seguido de “ladrón” y tercero, “sinvergüenza o chanta”. Más atrás se repite el esquema con “desleal” e “irresponsable”.  “Si hubiera preguntado esto hace cinco años, no habrían aparecido estos resultados. Habría salido que no querían ser llamados ‘apocados’ o ‘pobre’, por ejemplo”, explica Ventura, quien agrega que también se pidió a los encuestados que dijeran cuál de las características negativas representaba mejor a los chilenos en general: “La sorpresa fue mayúscula: irresponsables, arribistas, sin conciencia social, clasistas, oportunistas y sinvergüenzas fueron las más votadas”.

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