Finanzas digitales-Sebastián Claro

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El anuncio de apertura en bolsa de AntGroup, el brazo financiero del gigante chino Alibaba, refleja muy bien los desafíos de la industria financiera en el mundo. Las finanzas y los medios de pago son tan cotidianos como invisibles para las personas. Mientras el mundo vive una revolución digital en esta materia, en Chile los billetes siguen gozando de popularidad.

Alibaba es conocida mundialmente por su portal de compras, que ofrece productos a precios muy bajos y despachos expeditos. Es cosa de ver los miles de paquetitos dando vuelta por todas partes. Pero la plataforma de compras es solo una parte del negocio. Su contacto con millones de clientes le ha permitido penetrar agresivamente en el mercado financiero a través de su app Alipay, que ofrece servicios financieros.

La aplicación en el celular y conexiones con miles de comercios permite a las personas pagar con un solo clic, ya sea presencialmente o por internet. Los pagos no necesariamente requieren de una cuenta bancaria o tarjeta de crédito: el gigante chino ha abierto billeteras electrónicas o cuentas de prepago para que las personas mantengan sus fondos, y de esa manera financien sus compras. Pero hay más. Entusiasmado por su éxito, el brazo financiero de Alibaba ha abierto cuentas para administrar los ahorros de las personas y, en pocos años, se ha transformado en uno de los administradores de fondos más grandes del mundo. Con cerca de mil millones de clientes, la empresa podría tener un valor de mercado cercano a 200 billones de dólares.

Las nuevas generaciones posiblemente nunca conocerán una sucursal bancaria, y tienen una atracción fatal por los celulares. Por ello, los medios de pago presenciales van en retirada, y el modelo basado en tarjetas bancarias —dominante en Occidente— está amenazado. No es obvio que vaya a ser desbancado, en parte porque los supervisores y bancos centrales miran con justificado recelo los riesgos financieros, operacionales y a la fe pública de estas plataformas. Pero la escala alcanzada por estos modelos de negocio hace cada vez más necesaria una regulación que logre equilibrar el desarrollo de mercado, la competencia y la estabilidad financiera.

Los esfuerzos por introducir en Chile una buena regulación a las plataformas Fintech no se han materializado, y tampoco nos hemos adaptado adecuadamente a la nueva realidad en medios de pago. Por ello, hay que acelerar el paso y conducir el proceso antes que un camión nos pase por arriba. No son demasiadas las áreas donde reformas que promueven la productividad tienen a su vez un impacto tan directo y positivo en la vida cotidiana de las personas. Esta es una de ellas. (El Mercurio)

Sebastián Claro

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