Elecciones 2020: la UDI con la marca del fantasma de José Antonio...

Elecciones 2020: la UDI con la marca del fantasma de José Antonio Kast

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Las dos intervenciones públicas que se le escucharon la semana pasada a la presidenta de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe, primero, en defensa del exsubsecretario de Desarrollo Regional, Felipe Salaberry –donde acusó a la Fiscalía de ser un “brazo armado de la izquierda”–, y segundo, para defender al coronel (r) Cristián Labbé, condenado por torturas, llamaron la atención de sus correligionarios de Chile Vamos. Lo que se evidenció al interior del conglomerado oficialista fue el complejo e inédito escenario preelectoral que deberá enfrentar el gremialismo. Como nunca antes había ocurrido, en esta ocasión la tienda –con sede en avenida Suecia– deberá estar siempre con un ojo en el retrovisor del costado derecho, donde –quiéralo o no– aparece la figura de José Antonio Kast.

Si bien al interior de Chile Vamos se ha hecho común escuchar que, por todo lo que se ha hablado y publicado, el movimiento del ex-UDI tendría menos dificultades para constituirse en partido, también es cierto que el fantasma de este nuevo actor, que ingresa por la derecha del gremialismo, es tema relevante a la hora de planear las elecciones municipales y de gobernadores regionales del próximo año, que han sido catalogadas en innumerables ocasiones como las que definirán el escenario presidencial para el 2021.

En la UDI al parecer aprendieron la lección que dejó la respuesta del líder del Partido Republicano, cuando en septiembre pasado acusó una operación en su contra al destaparse las platas que mantiene en paraísos fiscales, específicamente en Panamá. En aquella ocasión, Kast no dudó en devolver el tiro hacia donde asumió que se había construido el caso: su expartido.

Así fue como de inmediato pidió que se investiguen las platas de Joaquín Lavín, la figura con más posibilidades de poder llevar a la Unión Demócrata Independiente, por primera vez, a comandar un Gobierno desde el retorno a la democracia. El contragolpe lo sintieron, reconocieron en su momento.

En la ocasión, fue la propia Van Rysselberghe quien señaló que “una situación similar le costó la candidatura a Golborne”. En torno a la posibilidad de pactar con el movimiento republicano, desde la sede de la colectividad aclararon que las únicas condiciones que la “Coca” tiene, son que deje atrás los cuestionamientos al Gobierno y se alinee con Chile Vamos, algo que otros cercanos a la senadora  definieron como palabras “bonitas”, pero que detrás esconden la verdadera intención de alejar al excandidato presidencial de la UDI, pues señalaron, de cumplir cualquiera de aquellas condiciones, difumina el personaje.

De esta manera es que puede entenderse que el llamado de La Moneda a abrirse a nuevas fuerzas, en clara alusión al partido en formación, encontró más buenas caras que malas, al menos públicamente, en la sede del gremialismo.

En la tienda en cuestión existen dos miradas. Por un lado, están quienes creen que, en el ámbito presidencial, el excandidato podría dañar a la figura del alcalde de Las Condes y, por otro, es que pensando el 2020 en la lógica de primarias y que “cada vez vota más gente”, la centroderecha tiene mayores posibilidades de ganar que la centroizquierda.

El problema sería en las elecciones más próximas del 2020, ya que no son pocos los que acusaron a aquella instancia como el espacio que tiene José Antonio Kast para desangrar a más de un candidato de la derecha, alcanzado incluso a “mascar parte de RN”. Varios entendieron que rechazar al Partido Republicano a priori, solo va a fortalecer su posición “antigobierno”.

Para el analista político Jorge Navarrete, “el problema es para las elecciones municipales y parlamentarias, donde una lista aparte de Kast podría hacerle mucho daño a la UDI (…). Con todo, la UDI ha tenido que derechizar todavía más su discurso –como si aquello fuera posible– para enfrentar la fuga de adherentes, militantes, como también de actuales y futuros representantes. El daño que propina Kast no es solo a la UDI, sino también a un pequeño grupo de militantes RN, donde, más que el contenido, lo que se valora en él es su estilo frontal y orgullo por lo que representa. Es difícil calcular el nivel de penetración de Kast en el electorado de la centroderecha, pero podría andar en un tercio de las personas que se declaran de ese sector”.

Siguiendo en el debate por el alcance que pueda tener el ex-UDI, pensando en las elecciones municipales y de Gores, el analista Tomás Duval, respecto al gremialismo en este punto, dijo que “es un escenario distinto, complejo, porque van por primera vez a competir con candidatos que están más a la derecha que ellos, que se han posicionado en una parte de la derecha que complica mucho a la UDI. Eso no lo vivió en materia parlamentaria ni municipal porque no existía JAK, y en las próximas dos elecciones ese va a ser el gran riesgo para la UDI: de qué manera este partido posicionado podría afectarla como nunca, porque afecta en el voto más a la derecha que la propia UDI”.

Desde Renovación Nacional afirmaron sentirse tranquilos y optimistas para una eventual competencia o negociación con sus pares gremialistas. Desde el Parlamento señalaron que “entre menos lucas y la médula carcomida por la derecha”, versus la amplia oferta que ofrecería el partido presidido por Mario Desbordes, que va desde “Ossandón a Camila Flores”, esto los posicionaría con una mayor levedad a la hora de sentarse a la mesa para tomar definiciones.

Respecto de los aportes en dinero por los que siempre ha destacado, para bien y para mal, el partido con sede en avenida Suecia, si bien todos asumieron que es una situación que ha variado, primero por los ajustes de la nueva ley de gasto electoral, y luego por lo dañada que habría quedado la marca tras el caso Penta, de igual manera, antes y después de la nueva ley, según datos del Servel, los montos de mayor holgura siguen estando de su lado.

Para Navarrete, sobre el aporte electoral “habrá una merma, pero no muy significativa, para la UDI, pues sigue siendo el partido que representa de manera más eficaz los intereses del mundo empresarial”.

INTROMISIÓN DE LA MONEDA

El lunes recién pasado, La Moneda fijó postura respecto de la estrategia electoral que debería asumir Chile Vamos, “como Gobierno, por cierto, esperamos que las próximas elecciones municipales y de gobernadores regionales, se puedan enfrentar con la mayor amplitud posible dentro de la centroderecha”, con estas palabras, la vocera Cecilia Pérez, y en línea de lo que había comentado el ministro del Interior, Andrés Chadwick, en la reunión, dejó en claro la aspiración del Ejecutivo para los tiempos venideros.

Desde Palacio la estrategia empleada se explicó, en palabras simples, tras la jugada de JAK de pedir participar en primarias. El haber presentado una postura negativa solo le entregaba terreno para la generación de un discurso con mayor mística y épica; por el contrario, abriéndose, se le neutralizaba.

Jorge Navarrete agregó que “este es un tema donde el Gobierno no debería meterse, primero, porque JAK ha sido muy crítico de la gestión de Piñera y el hecho de incorporarlo más no asegura su mayor moderación”.

Dicho y hecho. Un día después de la respuesta gubernamental a la solicitud realizada desde el movimiento republicano, el propio Kast –a través de una columna publicada en El Líbero– prefirió no dejar a un lado su personaje y, en contra de lo que se supuso en la La Moneda, sus palabras no bajaron de calibre: “Por lo pronto, hay que cambiar a algunos actores. El Comité Político está desgastado, falto de confianza y de iniciativa para enfrentar a la oposición. Hay ministros que están cansados y que no tienen la fuerza necesaria para impulsar materias esenciales que se debaten con la oposición (…), pero el problema no es solo de forma, también de fondo. El Gobierno tiene que estar dispuesto a atacar con convicción y carácter a sus rivales, aunque pierda algunas jugadas”, dice parte del texto.

Otra de las repercusiones que trajo la determinación del Ejecutivo de entrar a marcar la pauta sobre cómo el oficialismo debiese operar, es la molestia de algunos miembros de Evópoli, partido que,en más de una ocasión dejó en claro la imposibilidad de “compartir pieza” con el movimiento de José Antonio Kast. Y es que, si bien su presidente, Hernán Larraín Matte, prefirió bajarle el perfil, sin micrófono de por medio, representantes de la tercera fuerza oficialista no reaccionaron tan calmos.

La primera respuesta advirtió que no le corresponde “ni al Gobierno ni al ministro” pautearlos de esa manera. Recordaron que, tal como están, la evaluación del bloque es de casi el 40 por ciento, la mejor evaluada, y que JAK, por el contrario, arrastraría una carga de rechazo muy significativa. Que ni siquiera han sido capaces de demostrar la fuerza que prometieron tener y que “alcanzaría para alinear al sector”, por todo aquello, concluyeron que La Moneda se apuró, “ni siquiera son partido todavía”, reclamaron respecto a la colectividad encabezada por Kast.

Para el analista Cristóbal Bellolio, “lamentablemente uno no puede ganar en todos los sentidos, obviamente ideológicamente le pone mucha presión a Evópoli, el partido que estaría más incómodo conviviendo con un movimiento abiertamente pinochetista en la coalición. Si Chile Vamos ya ha tenido algunas tensiones con la UDI, imagínate con el partido de Kast. Yo creo que esos dos partidos están tan lejos como lo estaba la DC del PC (…), los incentivos están puestos en distintos lugares. Si tú lo que quieres es tener una mayoría, tienes que juntar gente que es muy distinta, pero si juntas gente muy distinta, vas a tener problemas de convivencia interna, no puedes tener las dos cosas, no puedes tener una amplia diversidad ideológica, que sirve para ganar y, al mismo tiempo, no creer que eso te va a traer problemas de convivencia interna. Es la una o es la otra, no hay mucha ciencia”, concluyó. (Por Hernán Leighton, El Mostrador)

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