El paradójico 2020-Cecilia Cifuentes

El paradójico 2020-Cecilia Cifuentes

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El 2020 podría ser el año más raro de nuestras vidas, y digo raro en vez de malo, porque aunque para muchos significó enormes dificultades y sufrimientos, también nos dejó grandes aprendizajes. Las dificultades y las crisis suelen ser transitorias, en cambio los aprendizajes que dejan son permanentes, con consecuencias positivas que se prolongan en el tiempo. De acuerdo con las frases atribuidas a Einstein, “la crisis es la mejor bendición que puede sucederles a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado”. En lo puramente económico, ese aprendizaje significó una aceleración del proceso de cambios tecnológicos, cuyas consecuencias positivas ya se empiezan a percibir.

No obstante, enfrentamos en 2020 la recesión más profunda desde 1982, año en que el PIB cayó un 11%, el consumo se contrajo cerca de un 15% y la inversión casi un 40%. En los tres primeros trimestres del año pasado, el PIB cayó un 8%, el consumo de bienes un 6% y la inversión un 13%, lo que ya es un primer indicio de que las políticas de amortiguación del shock funcionaron mejor que en la trágica situación de inicios de los años 80. La principal diferencia probablemente es que esta vez mantuvimos pleno acceso a los mercados de capitales, lo que permitió implementar una política fiscal y monetaria fuertemente anticíclica. Y no solo se trató de la intervención de los organismos fiscales y financieros estatales, sino también del sistema financiero privado. Esta es la primera vez que se registra un aumento de las colocaciones bancarias en una situación recesiva, por lo que efectivamente el sistema financiero contribuyó a amortiguar los efectos de la crisis.

¿Y qué hay de los efectos de la política fiscal y las ayudas a la población, que han sido consideradas muy insuficientes por parte del mundo político? Los datos de Cuentas Nacionales por Sector Institucional, recientemente publicados por el Banco Central, entregan interesantes luces al respecto. Si miramos el sector hogares, veremos que frente a la caída mencionada del PIB de casi 8% en los tres primeros trimestres, los ingresos laborales y de capital de los hogares cayeron a una tasa similar, de 6,6% en ese período, pero dado que las transferencias del Estado a los hogares se multiplicaron por casi cuatro veces, finalmente la caída de ingresos se redujo a solo un 2,6%. Es cierto que este es el promedio, pero no parece para nada una situación dramática, ni tampoco permite afirmar que la política fiscal no llegaba a las familias. Si tomamos solo el segundo y tercer trimestre, el momento más grave de la pandemia, las trasferencias del Estado a los hogares se multiplican por casi cinco veces. ¿Y qué ocurre si sumamos el primer retiro de los fondos de pensiones? Aquí es donde tenemos otra gran paradoja del 2020, ya que frente a la crisis más profunda de los últimos 38 años, el ingreso disponible de los hogares aumentó, y bastante, más de un 10% entre enero y septiembre. Es evidente que si se buscaba contrarrestar una caída de ingresos disponibles de menos de 3%, resultó una política no solo muy mal enfocada, sino también excesiva. Debemos considerar, además, que el aumento de ingreso disponible será mayor aún cuando se consideren los números del cuarto trimestre, que incorporan el segundo retiro.

Pero eso no es lo más grave. Dijimos al inicio que las crisis generan daños transitorios, que a largo plazo se pueden compensar con los aprendizajes que permiten. Pero con la política de los retiros nuestros parlamentarios enfrentaron un problema transitorio, y menos grave de lo que pregonaban, generando un enorme daño permanente, agudizando en forma significativa uno de los problemas más serios que enfrentamos: las pensiones. Pero, además, se le entregó a la población un mensaje profundamente errado, con una mirada de un cortoplacismo alarmante: cualquier urgencia de corto plazo es válida para generar graves daños permanentes, impidiendo de esta forma que durante “la crisis nazcan la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias”. (El Mercurio)

Cecilia Cifuentes
Directora Ejecutiva Centro de Estudios Financieros ESE Business School

U. de Los Andes

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