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El Líbero: Investigación en el epicentro del robo de madera en la Macrozona

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Toda la madera robada que sale de la costa de la Provincia de Arauco, Región del Biobío, circula principalmente por las rutas P-40, que conecta Arauco y Lebu; y por la Ruta 160, una carretera que inicia en Concepción y finaliza en Lebu.

Las evidencias están a la vista: camiones que circulan con alrededor de 40 metros cúbicos de madera, casi el doble de lo permitido, pues un camión que sale de una faena formal transporta entre 23 y 25 metros cúbicos. Se nota el sobrepeso pues los rollizos de madera deberían estar al menos diez centímetros por debajo del alto del atril que los soporta, pero cuando un vehículo lleva madera robada, ésta incluso puede superar el alto de la cabina del conductor.

La ausencia de patentes es otra señal. Las esconden. Letras y números a los costados de los vehículos de carga son tapados con barro. Quienes incurren en esto, además, cubren los números de la placa, las tapan con un imán, las doblan o las borran. Otro método es simplemente no llevarla, y los conductores al ser advertidos de la presencia de carabineros en algún punto de la vía más adelante, la colocan frente al cristal. 

Ir sin patente permite a los choferes de estos camiones incurrir en otra irregularidad: evadir el pesaje obligatorio en la romana; una infracción que implica un parte que supera los $400.000; una multa que no se impone pues al no tener placa resulta imposible identificarlos con las cámaras.

Y así, una suma de infracciones alimenta el delito del robo de madera. Un crimen que según reconocen distintas autoridades de este gobierno, y el pasado, financia la violencia en la Macrozona Sur. 

Robo de madera “sin control”

Cuando el Gobernador del Biobío, Rodrigo Díaz, acusó que desde 2018 el Servicio de Impuestos Internos dejó de perseguir la ruta del dinero, señaló que se trata de organizaciones criminales “que manejan del orden de 100 millones de dólares en madera robada”.

Cifras de la Corporación Nacional de la Madera (Corma) dan cuenta de que las bandas organizadas que se dedican al robo y hurto de este material año a año han ido aumentando sus réditos. En 2018 el monto de los delitos asociados era de US $20 millones; para 2019 ese número se había más que duplicado hasta llegar a US $45,2 millones y en 2020 dio otro salto hasta alcanzar los US $67,8 millones.

“No hay control”, es la frase que repiten quienes están vinculados al mundo forestal. Para ellos bastaría con que se aplicaran las leyes ya vigentes y fiscalizaran las infracciones arriba señaladas como el punto de partida para comenzar a atacar este flagelo.

“Todos los camiones forestales se tienen que controlar. Es la única forma. Pero tiene que ser con un plan. Llamémosle un control ‘en serio’. Legal. Y definamos la legalidad: que haya un plan de manejo, que haya una guía o una factura, que existan camiones autorizados, con patente, que tenga la documentación el chofer (…). Si a ti te pillan conduciendo un vehículo sin licencia te meten preso. Esa es la ley. Acá no. Esas son las condiciones distintas. Por eso no funciona, porque hay espacio para todo”, lamenta René Muñoz, gerente de la Asociación de Contratistas Forestales (Acoforag).

¿Y por qué se abrieron esos espacios? “Porque nadie controló. Nadie se preocupó del tema. La puerta se abrió y hoy para cerrarla tiene que existir voluntad política”, responde Muñoz.El modus operandi

Se calcula que en la Provincia de Arauco transitan diariamente más de 80 camiones con madera robada.

El método para cometer este ilícito, que se lleva a cabo durante varios días e incluso semanas a través de faenas que están completamente industrializadas, consta de diversas etapas. La mayoría de ellas muy visibles y que pueden darse a plena luz del día.

La primera es la usurpación o “recuperación” de un bosque; luego, el corte y producción de madera en el terreno; sigue la aparición de un comprador que adquiere la madera y la traslada a canchas intermedias, satélites; y es así como la madera llega a destino “blanqueada” con una guía y un rol conocido.

Es obligatorio que al transportar la madera se cuente con una guía de despacho, pero estas pueden ser “ideológicamente falsas”, ya que los implicados identifican como origen de la madera predios forestales que no fueron los explotados o que se explotaron en volúmenes muy superiores a los documentados en el plan de manejo entregado por la Conaf.

También está la creación de empresas de papel, cuyo único propósito es la obtención de documentos tributarios para facilitarlos a terceros.

Y en el camino se siguen sumando irregularidades. Puede ocurrir que los conductores de los camiones que transportan la madera robada ni siquiera tengan la licencia A5 profesional necesaria para este tipo de vehículo pesado; y sean detenidos con una licencia Clase B.

Otro ejemplo es que en el Peaje Chivilingo, en la Ruta 160, los responsables de la carretera tuvieron que instalar un segundo control de acceso con una señal de “Pare” a la altura del parabrisa de los camiones, pues los conductores de vehículos con madera robada circulan a exceso de velocidad y también se saltan el control en dicho pórtico, especialmente en las noches.

La “simbiosis” entre las mafias de la madera y las orgánicas radicales 

Extraoficialmente El Líbero pudo conocer que hay “soldados armados” pagados con la plata del robo de madera, a quienes se les remunera con $300.000 para atentar.

René Muñoz no está al tanto de tales detalles pero asegura que está comprobado que existe una “simbiosis permanente” entre las mafias del robo de madera y las orgánicas radicalizadas de la Macrozona Sur, como la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) o la Weichan Auka Mapu (WAM).

“¿Ellos qué hacen? Cometen los atentados y nosotros (los contratistas forestales) no vamos a ese sector para proteger la vida de nuestros trabajadores. Nos tenemos que ir porque hay amenazas presentes y luego quién llega: las mafias que roban madera. Entonces, se produce una simbiosis, un sincronismo entre los terroristas y las mafias que roban madera”, explica Muñoz

Resume: “Las mafias les pagan a estas organizaciones ilícitas para que atenten contra nosotros y luego queda el camino abierto para que puedan robar madera, así funciona. Es una simbiosis permanente. Y de ahí los grupos radicales empiezan a mutar a la droga, a las armas, al abigeato, receptación de vehículos, a todo, y se genera lo que hemos denominado el círculo virtuoso del delito. Hoy en la zona existe eso, y sin control”.

Las cifras de Acoforag son demoledoras. Únicamente en lo que va de 2022, cuatro trabajadores forestales han sido asesinados. Y en total, en los primeros cinco meses del año fueron víctimas de 42 atentados. Asimismo, desde 2014 -fecha desde que llevan registro- la cifra total de atentados en su contra es de 368; con pérdidas que ascienden a $151 mil millones.

“Ese es el abandono que nosotros acusamos del Estado. Por eso nuestro reclamo siempre va a ser fuerte, va a ser duro, porque notamos que nadie se conmueve”, dice Muñoz. 

«Plata o plomo»

Las empresas forestales cuentan con unidades de resguardo patrimonial que proveen a Carabineros de fotografías con georreferenciación, imágenes captadas por drones del momento en que está ocurriendo el hurto, sistemas de cámara que operan desde tierra, fotografías de los camiones que se utilizan para trasladar el material robado y la presencia de operadores en terreno.

Sin embargo, las evidencias no siempre los favorecen y aunque se haya logrado una detención los camiones no siempre son incautados sino que, por el contrario, pueden ser liberados el mismo día. Y también hay casos en que grupos asociados a estas mafias acuden en masa en un punto en que carabineros realiza un control y al encarar a los oficiales y cortar la ruta, logran llevarse el camión. 

En entrevista con Tolerancia Cero, el Gobernador del Biobío, Rodrigo Díaz, afirmó que “la fiscalización de Carabineros es ocasional”. Y el mismo Díaz advirtió que es posible que haya corrupción. “¿Por qué tendríamos que ser distintos a otros países que han tenido crimen organizado instalado?”, contestó.

Desde la VIII Región, fuentes que prefieren el anonimato por seguridad, comparan las mafias de robo de madera, con las organizaciones de narcotráfico colombianas. “Esto es como con Pablo Escobar. Plata o plomo. El mismo sistema”.

Para René Muñoz, “la verdad es que los carabineros no van a los atentados o van tarde. Por más que nosotros tengamos alertas tempranas, y se de aviso, carabineros llega una hora o una hora y media más tarde, cuando ya se produjo el hecho y se retiraron. Entonces, todo lo que hagamos va a chocar en que carabineros no acude con el tiempo requerido a los lugares de los atentados, porque no tienen el suficiente personal, equipos, armamento para enfrentarlos. Llegan tarde para evitar el enfrentamiento”.

El origen de la violencia

“El robo de madera es altamente rentable y está enriqueciendo a algunos a costa de la pobreza del territorio, y al mismo tiempo generando violencia en la Provincia de Arauco”, afirma a El Líbero Humberto Toro, delegado presidencial provincial.

Toro asegura que carabineros sí ejerce su función en cuanto al decomiso, detención e incautación de camiones. No obstante, agrega que se necesita la colaboración de las distintas instancias del Estado. “Es el conjunto de acciones de todos los actores lo que va a permitir efectivamente resolver un tema que hoy día parece impune, pero que desde el punto de vista del gobierno es prioridad porque es lo que genera actos de violencia en la Provincia de Arauco y es lo que tenemos que detener para darle tranquilidad al territorio”, subraya el delegado.

Para esto apunta que hay que trabajar en la trazabilidad que permita conocer a ciencia cierta la propiedad de la madera y las hectáreas que se pueden cosechar en un determinado predio.

En esa línea, indica que se trata de una tarea “integral” pues no basta con detener un camión y a su conductor, sino que hay que apuntar efectivamente al gran ilícito “que son los que en definitiva transportan la madera, la meten en los puertos o en algún otro tipo de empresas”.

Agrega Toro que ahora se está trabajando en que haya mayor equipamiento para carabineros y que se incorporen con mayor fuerza la fiscalía y el SII “para detener el robo de la madera no sólo en la ruta donde físicamente se está transportando, sino que en la ruta del dinero, que es la que más se complica y es más compleja”; e insiste en que este delito es el que produce “la situación de violencia en el territorio”.

“Al ser tanta la plata, da para todo”

Datos de Corma indican que en Chile hay 23 mil propietarios de bosques productivos, 90 mil propietarios de bosque nativo y 19 mil empresas que operan en la actividad forestal.

Cada uno de los camiones que circulan con madera robada llevan una carga cuyo valor ronda los $2 millones. Quienes conocen cómo funciona este delito explican que a los conductores de los camiones les pueden pagar hasta $80 mil por viaje, con lo cual si hace 15 viajes en el mes puede ganar hasta $1.200.000. Además, se les garantiza que no serán detenidos e incluso ponen abogados a su disposición en caso de ser sujetos a algún control. Profesionales que estarían disponibles incluso durante la noche y la madrugada. Con lo cual hay registro de camiones que han sido denunciados al menos ocho veces, y conductores con hasta tres detenciones.

Y así como las forestales cuentan con unidades de resguardo patrimonial, estas “mafias” también tienen a su disposición personal que recorre las vías para advertir la presencia de controles policiales o militares -cuando hay Estado de Excepción-; y cuentan con “escoltas” armados para la custodia de algunas cargas.

“Al ser tanta plata, da para todo”, dicen desde Biobío.

René Muñoz explica por qué el robo de madera resulta en un “negocio” tan rentable: “No tienen costos de inversión. El costo de inversión para ellos es cero. Preparar el terreno, plantar, construir cerco, fumigar, manejar el bosque, hacer los caminos. Ese costo para los que roban es cero; entonces el margen es súper grande. Estamos hablando que en 2021 el ilícito del robo de madera representó 100 millones de dólares; 80.000 camionadas, más o menos. Alrededor de 5.000 hectáreas”. Superficie equivalente a 81 Estadios Nacionales.

Zonas de evasión

El negocio también involucra a los aserraderos, que compran la madera robada más barata y, una vez procesada, la venden al precio de mercado.

Y algunos de estos establecimientos se encuentran ubicados a las orillas de la propia Ruta 160, en plena vía pública. Asimismo a lo largo de estos caminos hay poblados que sirven de escondite para los camiones, que se estacionan allí cada vez que se enteran de algún punto cercano de control en la vía y en zonas como Carampangue trascendió que hay puntos que se dedican a la “venta” de guías de despacho, para madera hurtada en territorios más al sur y que podría ser transportada hasta el Maule.  destino es San José de Colico, donde también buscan despistar los controles y ocultarse.

El caso Yani

Para llegar a la zona de Yani, en la comuna de Arauco, se circula tanto por la Ruta 160, como por la P-40. En otro tiempo fue una zona turística, conocida por sus playas y dunas; pero desde hace dos años el camino público que conduce al sector fue tomado; y del turismo se pasó a faenas ilegales de extracción, carga, traslado y comercialización de madera robada.

Allí hay un predio forestal, de alrededor de 1.700 hectáreas, que pertenece a Forestal Arauco, del que se han logrado robar unas 175 hectáreas, durante 18 meses. 

En el área además se instaló un aserradero clandestino, a la vista de cualquiera que logre pasar, junto a la Ruta P-328. Precisamente esa vía se encuentra bloqueada desde hace dos años en los kilómetros 20,4 y 28,4. No con troncos atravesados, sino derechamente con portones.

Desde el aire no solo se observa la inmensa extensión del bosque talado, sino también zonas de acopio y carga, y maquinaria como skidders y cargadores frontales.

la madera que sale de ese bosque debe pasar por las Rutas 160 y P-40; ese es el origen del ataque que sufrió carabineros el pasado 24 de mayo, cuando un grupo de alrededor de 60 personas concurrió hasta el fundo forestal Quidico, en la P-40, y amenazó al personal de carabineros que presta resguardo a esa faena, que tiene una medida de protección. 

La presencia policial en la zona inhibe la circulación de los camiones con madera robada.

Cuando la actividad está en plena marcha, tras cruzar la P-40, los camiones se dirigen al Parque Industrial de Curanilahue, donde traspasan la madera a otros vehículos, con el fin de evadir las fiscalizaciones, diciendo que el material proviene de este lugar y no de la costa.

El daño colateral

Antes de que ocurriera la llegada masiva de comuneros al sector ubicado en el cruce Frutillar, hubo cortes de árboles. Troncos que un par de semanas después todavía se encuentran a la orilla de la carretera. Además, uno de estos árboles fue lanzado sobre los cables de energía, dejando el sector sin electricidad.

Pero además de este servicio, el corte de ruta, sumado al hecho de que los caminos se han vuelto rutas obligadas para el robo de madera han puesto en peligro las atenciones médicas en la zona, y también la labor de los pescadores de las costas de Arauco.

Luis Miere, presidente de la Asociación de Funcionarios de Salud Municipal (Afusam) de Arauco relata que hace un año la Posta de Salud Rural Yani sufrió un atentado precisamente relacionado al robo de madera, desde entonces no prestan servicio físicamente en la Posta sino que comenzaron a hacer unas rondas; es decir que el personal de salud asistía en furgones a ver a los pacientes al domicilio; pero cuando ocurrió la amenaza contra el Campamento Quidico funcionarios del equipo quedaron atrapados y no pudieron salir de la residencia de un paciente.

“Yani es un sector alejado, casi a 40 km de la Tenencia de Arauco. La dotación del personal policial es poca. Si bien es cierto este Estado de Excepción ha mejorado un poco la seguridad, en especial en las vías, respecto al tema principal que es el robo de madera no es mucho el impacto. Esto se viene dando hace tiempo y sigue pasando, independiente que haya un Estado de Excepción. ¿Cómo nos afecta a nosotros? Como funcionarios, lamentablemente no podemos asistir a Yani; y los que se están viendo más perjudicados son los pacientes, en su mayoría adultos mayores”, dice Miere.

¿Y la pesca?

También está afectada la actividad de los pescadores artesanales de Arauco. Jonathan Lagos, dirigente del sector pesquero, señala a El Líbero que la afectación de las rutas les preocupa ya que temen que podrían quemar sus vehículos. Además de que ahora “están matando gente”.

“Nos afecta harto el miedo de que nos quiten nuestro vehículo, que es una herramienta de trabajo; que perdamos la vida, porque hoy día ya no solo quitan los vehículos, están matando a la gente. También nos conlleva un gasto extra y tiempo extra porque tenemos que dar la vuelta por la Ruta 160, que es un tramo mucho más largo”, en lugar de ir directo por la P-40.

Por su lado, Miere sostiene que están tratando de hacer el nexo con las FF.AA. para que los apoyen con la entrega de medicamentos. Mientras Lagos hace un llamado a “que el gobierno tome cartas en el asunto y le dé una solución. Una mesa de trabajo con los pueblos indígenas para que lleguen a un consenso porque al final con represión no creo que logremos mucho, pero que ellos puedan dialogar y así no vernos afectados terceros, porque al final nosotros somos terceros que estamos afectados en este conflicto”.

Adicionalmente, en el caso de Yani ya van más de dos años sin que Vialidad MOP pueda acceder a los caminos públicos. (por Emily Avendaño El Líbero)