Deserción escolar y uso de la marihuana

Deserción escolar y uso de la marihuana

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Existe inquietud porque nuevos estudios han mostrado una cifra muchísimo más alta de niños fuera del sistema educativo de la que fuera medida por Casen en 2017.

El Gobierno se apresta a diseñar mecanismos preventivos para frenar la deserción escolar.

Hay un elemento que es muy necesario considerar si se quiere lograr mantener a los niños en los colegios o hacer regresar a aquellos que los han abandonado. Se trata del consumo de marihuana. Estudios internacionales y nacionales demuestran la alta correlación que existe entre la deserción escolar y el uso de la marihuana. En los pocos lugares del mundo en los que se ha liberalizado su consumo, el aumento de casos de niños que abandonan sus lugares de estudio ha experimentado un alza explosiva.

Los motivos son claros: menor comprensión de las materias tratadas por la baja de las funciones ejecutivas; disminución en la capacidad de memorización y retención de conceptos; menor capacidad para organizarse, falta de motivación e iniciativa. A ello se suma que la marihuana es hoy siete veces más potente y adictiva que el producto original de los años 70. El niño, desorientado e incapacitado, se va marginando paulatinamente hasta excluirse completamente del sistema.

Hay que tomar conciencia de que Chile ostenta el triste récord mundial de consumo de marihuana en niños y adolescentes, lo que se acompaña del menor índice de percepción de riesgo de todo el bloque de países americanos. Sencillamente se ha hecho creer a los niños, y también a los padres y profesores, que el uso de marihuana es “buena onda” y que no produce ningún tipo de daño. Todas las organizaciones científicas y médicas del mundo han tratado de hacer ver a las instancias gubernativas la aberración que esto significa.

Desgraciadamente hay intereses gigantescos de enormes compañías transnacionales que están promoviendo correr la línea de percepción de riesgo para presentar esta droga como inocua ante la sociedad, y así luego poder tener participación en un mercado que ellos consideran de gran potencial.

Pensamos que es una obligación del Gobierno hacer ver mediante publicidad y mensajes claros a la población el efecto que produce el uso de cannabis en nuestros niños. Es necesario hacer bajar el nivel de prevalencia, que ya se encuentra en un 30%. El riesgo no está solo en la deserción escolar, sino también en una pérdida importante de nuestro capital humano. (El Mercurio Cartas)

Anneliese Dörr A.
Directora Dpto. Psiquiatría Oriente U. de Chile

María Elena Gorostegui
Psic. Clínica, Dra. en Educación Directora Sociedad Nacional Psicólogos Clínicos

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