"Desalojo 2.0": el relato tras la ofensiva de Allamand

"Desalojo 2.0": el relato tras la ofensiva de Allamand

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Aunque se encuentra en España hace un par de semanas disfrutando de vacaciones en familia, la sombra del senador Andrés Allamand está instalada por estos días en las discusiones de los principales dirigentes de RN.

Antes de partir a fines de enero con rumbo a Europa, el ex ministro comenzó a socializar entre sus cercanos un diagnóstico que lo tiene analizando la idea de levantar a su regreso una candidatura a la presidencia del partido que lideró entre 1990 y 1997, lo que ha generado una fuerte tensión interna.

El “desalojo 2.0” -como se ha denominado la tesis entre los cercanos al senador- ha comenzado a tomar forma en la cabeza de Allamand en los últimos meses, como una respuesta al hecho de que pese a los niveles de rechazo a la gestión del gobierno de Michelle Bachelet e incluso a algunas de sus reformas, la oposición no logra capitalizar esa desaprobación. “Esta es una coalición débil”, ha señalado el también ex ministro a todos quienes han solicitado su opinión, instando a fortalecer el perfil opositor, en particular de RN, que -a diferencia de la UDI- ha mantenido cierta distancia de los escándalos de financiamiento irregular de la política.

La fórmula propiciada por Allamand -sin embargo- no es nueva. Aún más, fue impulsada por el propio ex ministro en 2007 y no pocos le atribuyen a ella haber allanado el triunfo de Sebastián Piñera tres años después y, junto con ello, consolidar el regreso de la derecha al poder por primera vez desde el retorno a la democracia en 1990.

En ese año, el senador publicó un libro titulado El desalojo, por qué la Concertación debe irse en 2010, en el que hacía un duro balance de los 25 años de gobiernos de ese conglomerado, que ya llevaba cuatro administraciones consecutivas, y llamaba a la alternancia en el poder.

En la práctica, el texto puso una lápida a la “política de los acuerdos” que caracterizó el escenario de las décadas precedentes, uno de cuyos impulsores fue también Allamand, para dar paso a una oposición de fuerte carácter fiscalizador.

“Con la misma fuerza con la que logramos llegar al gobierno en 2010, hoy tenemos que recuperar nuestra capacidad opositora y ser protagonistas para mostrar cuál es nuestro camino para corregir los errores de la Nueva Mayoría”, afirmó a Reportajes el diputado Nicolás Monckeberg, quien es uno de los parlamentarios RN que respaldan la estrategia de Allamand.

El denominado “desalojo” -a fines de la década pasada- encauzó la acción de los líderes y parlamentarios opositores en la idea de evidenciar el deterioro de la Concertación en el poder para exacerbar el hastío ciudadano, todo en medio de un cuadro de rencillas internas del oficialismo. La estrategia terminó por levantar una fuerte fiscalización y asumir una postura de denuncia dura en contra del gobierno, cuyo principal efecto fue unir a la oposición con los desencantados de la Concertación, que tuvo su punto álgido en la acusación constitucional en contra de la entonces ministra de Educación Yasna Provoste, en 2008.

Autor intelectual de la tesis, Allamand gozó por esos años de un sitial privilegiado en la oposición, al punto que llegó a ser uno de los más influyentes miembros del comando presidencial de Piñera y punto fijo para integrar un futuro gabinete.

Guerra interna

El camino de Allamand -en todo caso- no se ve fácil. En especial, porque su estrategia tiene como primer desafío conquistar la presidencia de RN.

No es un misterio que el senador ha sido un crítico de la demora en la articulación de la oposición bajo el alero de Chile Vamos. Pero lo cierto es que -además- Allamand tiene diferencias de fondo con este proceso, porque sostiene que no hay una definición estratégica respecto de si se va a potenciar al conglomerado o a los partidos que lo integran. “Al final, no hacen ni lo uno ni lo otro”, ha afirmado a sus cercanos. A ello se agrega que desde Chile Vamos no se ha logrado -a su juicio- perfilar con claridad una propuesta programática alternativa a la de la Nueva Mayoría.

En esa línea, Allamand y su entorno han señalado que sólo desde la presidencia de RN -cuyas elecciones internas en principio están fijadas para el 28 de mayo- el parlamentario puede impulsar su tesis del “desalojo 2.0” con mayor fuerza.

Y en este camino no son pocos en RN los que sostienen que el senador ya dio un paso en falso al no adelantar sus pretensiones al actual timonel, Cristián Monckeberg, lo que desató un verano lleno de recriminaciones y negociaciones en el partido.

El ex ministro -no obstante- ha asegurado que esa idea no estaba en sus planes y que fue la demanda de senadores y parlamentarios RN a fines de enero lo que lo tiene evaluando esa alternativa, la que -de acuerdo a miembros de su entorno- sólo oficializará a fines de marzo.

Monckeberg y parte de la actual directiva RN -en tanto- lo tomaron como una afrenta, debido a que ya habían adelantado su interés en ir a la reelección y las últimas semanas las han destinado a conversar con senadores, diputados y dirigentes de base de RN para asegurar su respaldo.

Consciente de que la elite del partido es más proclive a la arremetida de Allamand, el presidente de RN se ha dedicado a sellar alianzas con dirigentes de base e intermedios. Eso sí, parte importante de sus esfuerzos se han centrado en conseguir el apoyo de los dos presidenciables de la colectividad: ya sumó al senador Alberto Espina y -en principio- a su par Manuel José Ossandón (ver entrevista).

Monckeberg también cerró acuerdo con el secretario general de RN, Mario Desbordes -quien de triunfar en las internas seguiría en su cargo-, un hombre clave para tender puentes hacia el ex senador y ex presidente de RN Carlos Larraín, de gran ascendiente en la colectividad.

Hasta ahora, Larraín no se ha manifestado públicamente en la disputa, aunque se ha reunido tanto con Allamand como con Monckeberg.

Cercanos al primero -en todo caso- afirman que Larraín siempre ha apoyado sus desafíos políticos, pero que -más importante aún- ambos comparten el diagnóstico de que la oposición debe endurecer su rol crítico y fiscalizador frente al gobierno.

La irrupción de Allamand en el escenario interno ha mantenido a la colectividad en tratativas internas durante todo el verano y -poco a poco- los parlamentarios comienzan a definir su bando.

“Es importante que en los próximos años haya una continuidad y por eso Cristián Monckeberg debe seguir siendo el presidente de RN. Obviamente, contará con mi apoyo”, señaló a Reportajes el diputado Gonzalo Fuenzalida.

Lo concreto es que la opción de Allamand toma ventaja en las bancadas parlamentarias: entre los senadores Baldo Prokurica, José García y Francisco Chahuán, además de la mayoría de los diputados.

Monckeberg, en tanto, mantiene el respaldo de 15 de los 16 presidentes regionales del partido, lo que ha alentado su convicción de que las bases de la colectividad apoyan su gestión.

Además de una candidatura paralela de Allamand, el actual timonel RN resiente las críticas a su conducción respecto de que ha realizado una “oposición blanda”. En privado, Monckeberg señala que el primero en impulsar una ofensiva en contra del gobierno de Bachelet ha sido él, pero que los parlamentarios -acosados por el escenario judicial sobre el financiamiento irregular de la política- han optado por un perfil bajo.

Más aún, el timonel ha acusado a Allamand de esconder sus verdaderos propósitos en esta crítica política, señalando que el verdadero objetivo del ex senador es impulsar un partido único de la oposición y tomar un lugar de privilegio en ese sitial.

“Aquí hay dos proyectos: el de una coalición y partido fuerte que recupere el gobierno y levante al sector o una coalición con marcado rol opositor y con partidos debilitados. Yo estoy por lo primero”, señaló Monckeberg al ser consultado sobre el tema.

Las tensiones tienen a los principales dirigentes de RN preparándose para una batalla aún incierta, que se va a resolver a fines de marzo. Y a la que -aun en un plano menos controversial- se ha sumado el ex alcalde de Ñuñoa Pedro Sabat, también con una candidatura a la presidencia.

El grupo cercano a Allamand ha estado trabajando durante estas semanas en la elaboración fina del diagnóstico que esperan marque el debate opositor en los próximos meses, incluso más allá de RN.

En esa línea, el entorno del ex senador comenzará a plantear que se necesita elaborar una propuesta programática que haga rivalizar a Chile Vamos con las reformas del gobierno de Bachelet. Así, Allamand ha asegurado que el bloque opositor debe definirse frente a temas como la nueva Constitución o los efectos de la gratuidad en la educación superior.

El factor Piñera

Una de las incógnitas del nuevo escenario es el rol que va a jugar el ex Mandatario Sebastián Piñera y los integrantes de su Fundación Avanza Chile. Cercanos al ex presidente aseguran que éste -plenamente consciente de su calidad de primus inter pares en la oposición- mantendrá neutralidad frente a las rivalidades que comenzaron a gestarse en el seno de su ex partido.

No son un misterio las desavenencias públicas que han sostenido en los últimos años Allamand y Piñera. Ambos -en todo caso- han limado sus asperezas y hoy mantienen una relación, aunque no cercana, sí de intercambio de opiniones permanente.

“Como fundación no participamos de los procesos internos ni de las decisiones de los partidos en este ámbito. El (ex) Presidente Piñera y cada uno de nosotros seguirá siendo respetuoso de mantener la neutralidad en el proceso electoral de RN sin perjuicio que una vez que los militantes elijan a la nueva directiva, quien encabece RN contará con el apoyo del presidente y su fundación”, señaló la ex vocera y vicepresidenta de Avanza Chile, Cecilia Pérez.

Allamand tiene planeado su retorno para fines de febrero y entre sus pendientes está reunirse con Piñera, con quien analizará la posibilidad de retomar el timón de RN tras 19 años alejado de la conducción.

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