Convergencia Progresista: el primer intento de reunificar la centroizquierda

Convergencia Progresista: el primer intento de reunificar la centroizquierda

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“Hemos decidido iniciar un trabajo programático de mediano y largo plazo a través de las fundaciones de nuestros tres partidos”, dijo ayer el presidente del PPD, Heraldo Muñoz, anunciando la conformación de Convergencia Progresista, el nuevo bloque de centroizquierda que agrupará a ese partido junto al PR y el PS.

Se trata del primer intento formal por recomponer al sector luego del fracaso de la Nueva Mayoría. Desde la derrota ocurrida en las últimas presidenciales, las colectividades que formaban parte de la coalición nunca pudieron reencontrarse, forzados por el aislamiento de la DC y las dudas ante la conveniencia de permanecer junto al PC.

Luego de siete meses de infructuosas gestiones, los tres partidos que forman parte de la Internacional Socialista lograron unir fuerzas y se comprometieron a trabajar en distintas fases para reunificar a toda la oposición, incluyendo desde la DC al Frente Amplio (FA): La idea es obtener acuerdos electorales y programáticos, sin exclusiones.

Sin embargo, la idea no convence totalmente a los expertos consultados por Emol. Aunque hay quienes ven con buenos ojos la creación de la instancia, aseguran que es complejo tratar de sentar en una misma mesa a democratacristianos y frenteamplistas. En tanto, otros derechamente dudan del éxito de este esfuerzo.

Uno de ellos es el analista político y académico de la Universidad de Chile, Ernesto Águila, quien cree que “este bloque es un intento muy tradicional. No hay un análisis de la derrota presidencial pasada y va a rigidizar el cuadro de alianzas”, dijo, adelantando que en las bases del PS “este paso no generará acuerdo”.

“En el partido se está iniciando un congreso partidario que tiene por responsabilidad definir entre otros aspectos la política de alianzas y esta definición de la directiva se adelanta a ese debate. El punto primero es definir un programa y en función de este definir la política de alianzas“, advirtió.

Asimismo, subrayó que “aquí no se observa acuerdo programático, es un acuerdo que pareciera querer instalar un eje equidistante de la DC, del PC y del Frente Amplio. Con este acuerdo el PS pierde capacidad de articulación de la oposición en su conjunto y de la izquierda y el PPD es el gran ganador con su tesis de la ‘geometría variable'”.

Consultado sobre si cree que este intento es un punto de inflexión para la centroizquerida, Águila subrayó que “no lo creo, porque no da cuenta de los cambios que han operado en la sociedad chilena y que se expresaron en la última elección con la emergencia de nuevos actores políticos y de nuevas subjetividades sociales“.

“Es un acuerdo que al no partir de un análisis de la derrota, de sus causas políticas, sociales y programáticas, revive formas de respuestas y de alianzas muy tradicionales. No le veo mucha proyección, quizás tiene alguna en la esfera del parlamento, pero como acuerdo político-electoral no le auguro un gran futuro”, concluyó.

MÁS CERCA DE LA DC QUE DEL FA

Una visión distinta planteó el cientista político y académico de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, quien cree que “este un punto de recomposición. Estos partidos dieron el puntapié inicial y, por cierto, esperan que se sumen otros. Ellos comienzan jugando y, al parecer, el que inicia el juego pone las reglas”.

En ese contexto, el académico explicó que “este esfuerzo, si bien en un principio parece ser muy tibio, pensando en que las elecciones locales y de gobernador regional son recién el 2020, el hecho de dar este primer paso parece positivo y natural para la centroizquierda luego del fracaso de la NM“.

“Llama la atención y por eso me parece que es un buen paso, que este grupo germen esté constituido por el PPD, el PS y el PR, dejando fuera a dos actores polares de la antigua coalición, que eran la DC y el PC. El gran asunto que debe definir este grupo emergente es si quiere crecer hacia el centro o hacia la izquierda”, indicó.

En esa línea, sostuvo que “ambas cuestiones de manera simultánea hoy parecen ser inviables. La viabilidad de esta gran coalición, que sería desde la DC hasta el FA, tendría un camino netamente instrumental. Es decir, no constituirse como un pacto político programático, sino que constituirse solo como un pacto de estrategia electoral”.

Debido a que las próximas elecciones de alcaldes y gobernadores de 2020 son uninominales, Morales sostuvo que “de manera natural va a existir algún mecanismo de coordinación. Ese mecanismo tiene dos posibilidades: La primera es una gran coalición instrumental desde la DC hasta el FA”.

Dado que hay resquemores desde la DC al PC y al FA, entonces es muy probable que se constituyan dos coaliciones, la antigua Concertación y la coalición del FA y el PC”, dijo, advirtiendo que la única forma de que ello funcione es que ambas compitan “pero de manera regulada. Es decir, mediante los conocidos pactos por omisión”.

Según el cientista político, “no es viable hoy día que la centroizquierda forme una gran coalición, porque las diferencias programáticas son muy profundas, partiendo por el tema de los DD.HH“. Por ello, indicó que “es adecuado no incorporar de inmediato a la DC ni al FA”.

“Este primer paso podría implicar la configuración de dos grandes coaliciones consecuentes programáticamente, que deben actuar coordinadas. En tanto, la DC debe entrar en esta política, porque la elección de 2017 dejó en claro que la estrategia del camino propio es suicida”, recalcó.

En tanto, el decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad Central, Marco Moreno, sostuvo que “este intento de entendimiento lo que busca es articular un acuerdo electoral. El desafío de las próximas elecciones está llevando a los partidos a buscar un entendimiento que puede ser el punto de inicio de un entendimiento programático”.

Sin embargo, cree que “este primer paso tiene que ser leído desde una perspectiva más bien de pacto electoral. Evidentemente está abierta la puerta para que ingrese la DC, pero creo que para ellos es difícil, porque tienen mayor número de candidatos y ese ha sido históricamente la dificultad para armar las listas”.

En cuanto a una eventual convergencia con el FA, “lo veo más difícil, porque en Chile como en España con Podemos, ellos siempre han visto a las fuerzas de centroizquierda como su enemigo, y por lo que hemos visto del discurso de quienes dirigen hoy día el FA, se ve lejana la posibilidad de un entendimiento con miras a las elecciones del 2020″.

También se ve complejo el entendimiento para una competencia presidencial y parlamentaria, donde el FA tiene como principal objetivo -y que fue el que lo vio nacer- ser el impugnador del sistema político. Por lo tanto, veo difícil por ahora un entendimiento electoral”, finalizó. (Emol)

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