Claves electorales para no suicidarse el 11 de abril

Claves electorales para no suicidarse el 11 de abril

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Calibrar las expectativas de lo que puede y no puede pasar el 11 de abril en la noche, será clave para entender los resultados, sus alcances y las consecuencias de ese día, pues todas las fuerzas políticas se declararán ganadoras y efectivamente hay tantas elecciones en juego, tantos territorios y candidaturas, que todos los partidos tocarán algo de lo cual estarán orgullosos. Pero filtrar y ponderar esos celebrados triunfos parciales, será fundamental para separar lo importante de lo accesorio.

En primer lugar, hay que tener claro que el sistema electoral plurinominal proporcional que se usará para la elección de constituyentes, favorece al pacto que concentre más votación en cada uno de los 28 distritos. Este sistema ha favorecido más a la derecha siempre, porque son capaces de agrupar la votación y no se dispersan como lo hacen otras fuerzas.

La importancia de la lista única de oposición era no tener una sola lista (eso es casi imposible) de todas las que iban a concursar, sino ser la lista más grande en cada territorio. Solo siendo la más votada en cada distrito, se le aminora la sobrerrepresentación a la derecha. Pero esa “máxima” matemática nunca quiso ser entendida por algunos dirigentes políticos, que sacaron argumentos enteramente falaces para justificar algún cálculo mezquino (la palabra correcta es miserable).

De los 138 cupos que se disputan a nivel de distritos –155, menos los 17 de pueblos originarios–, Chile Vamos entra con 42 ya electos, teniendo un mínimo de rendimiento (actualmente tiene 68 diputados con el mismo sistema) y perfectamente puede llegar a 60 o más constituyentes sin ser una sorpresa estadística, por el solo hecho de concentrar los votos frente a cinco listas de oposición que son las que van en promedio a lo largo de Chile. Con este número, el sueño de los 2/3 se esfuma de un golpe. Entonces, sí valdrá la pena ver cómo se distribuyen dentro del pacto los electos de derecha. Con un optimismo muy moderado y algo de ingenuidad, tal vez existan diferencias entre un republicano de JA Kast y un Evópoli, a la hora de discutir derechos sociales o las reformas al sistema político.

En esta misma línea, sí encontraremos diferencias entre los independientes, pues hay cierta opinión pública que tiende a ver tintes angelicales y de pureza en estos candidatos y candidatas, siendo que muchos de ellos han participado activamente en política y militado en partidos y organizaciones sociales en extremo politizadas. La electividad de este segmento es un misterio (por lo menos para mí), pues no hay parámetros de simulación, ni por distrito ni nacionales, que sean confiables. Al mismo tiempo que la naturaleza de cada lista independiente no es muy comparable. De las más de 70 listas que compiten fuera de los partidos, muchas de ellas son regionales o distritales y no más de cinco podríamos decir que tienen carácter nacional (No neutrales, Del Pueblo, Felices, entre otras).

De acuerdo con estudios hechos por TúInfluyes.com, más del 65% de las personas está más proclive a votar por independientes para la Convención Constitucional que por militantes de partidos, pero el punto es otro y es que, con la cantidad de candidatos que habrá por distrito, el poco tiempo de campaña y la saturación comunicacional de las otras elecciones, la variable “conocimiento” aparece como la más relevante electoralmente. En ese plano, algunos independientes dentro de pactos de partidos llevan cierta delantera, junto a muchas exautoridades, que cuando el elector se ve enfrentado a la sábana del voto, aparece como no tan terrible “el diablo conocido” dentro de un mar de nombres desconocidos.

Para terminar el recuento, los partidos tendrán –más allá de su mala fama- muchos constituyentes electos (la mayoría), específicamente por dos vías: los que sean arrastrados por algunos famosos independientes y los que salgan por efecto de votación territorial municipal.

El escenario de votar por el conocido es, por lejos, lo más común en el electorado y saberlo antes es clave para no suicidarse la noche del 11 de abril, pues no serán pocos los carcamales que estén de vuelta. Y es muy sencilla la explicación: en las comunas rurales y sectores populares, la elección del alcalde o alcaldesa es por lejos más relevante que la contienda por los constituyentes. Y en este tipo de elecciones, los candidatos a alcaldes tienden a ser de partidos políticos y, en la mayoría de los casos, más conocidos que los propios candidatos a la convención. El que busca la foto con el alcalde es el aspirante a constituyente y no al revés.

Entonces, ¿dónde me refugio esa noche?

Lo más fácil diría que en algunas gobernaciones importantes que puede ganar la oposición a pesar de la oposición, pues el staff de candidatos y candidatas que ofrece la derecha no es fuerte, más alguna sorpresa comunal en la Región Metropolitana. Pero, sin duda, lo más sabroso estará en los desplazamientos que producirá la paridad de género en la elección de constituyentes, pues veremos caer algunas mayorías relevantes en beneficio de candidatos y candidatas hasta ese día desconocidos.

Esa noche tendremos también electos a 17 representantes de los pueblos originarios, hecho tan inédito como la paridad de género, más un número importante de independientes y militantes. Y quién sabe, tal vez al final esa mezcla de personas, historias, ideas y sueños den a luz una Constitución que nos represente a todos, como nunca Chile ha tenido. (El Mostrador)

Axel Callis

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