Argentina: una elección, una lección- Álvaro Iriarte

Argentina: una elección, una lección- Álvaro Iriarte

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Las primarias 2019 en Argentina han vuelto a poner a América Latina en la palestra. Existió un alto nivel de participación y una holgada diferencia de la fórmula presidencial de Alberto Fernández y Cristina Kirchner por sobre la opción del presidente Mauricio Macri, quien busca la relección. El propio Presidente ha reconocido que fue una mala jornada electoral para su coalición, con algunas excepciones.

Sin lugar a dudas la situación económica por la que atraviesa Argentina ha sido un factor relevante. Desde la oposición, liderados por la ex presidenta y actual senadora Cristina Kirchner, se ha utilizado este flanco para plantear la incapacidad de la coalición gobernante, así como una crítica a una serie de reformas necesarias que buscan evaluar y cambiar medidas y programas que no producen efectos pero que significan un gran gasto público. Desde algunos sectores opositores al kirchnerismo y que dieron su apoyo en 2015 al actual presidente Mauricio Macri, una de las críticas que ha recibido el gobierno ha sido su gradualismo en las reformas económicas y al Estado, tan necesarias para sacar a Argentina de la postración en que se encuentra sumida tras décadas de peronismo y socialismo del siglo XXI.

Pero quizás merece la atención otro aspecto del que podemos extraer una valiosa lección.

El socialismo del siglo XXI es populismo, y como tal sabe que debe apelar a la emoción más que a la razón de los ciudadanos. Cuando un gobierno como del presidente Mauricio Macri en Argentina tiene como oposición a grupos que adscriben a estas ideas y doctrinas, no resulta efectivo contrarrestar el discurso con cifras ni razones lógicas. ¿Por qué? Porque no se está discutiendo en un mismo plano. Mientras los populistas convencen y movilizan en base a la emoción, al sentimiento, quienes no están en la corriente populista buscan convencer y movilizar en base a la razón, con argumentos, cifras y experiencia. Existe entonces un abismo insalvable entre quienes deciden votar por la opción populista y quienes no. 

Muchas veces los gobiernos no populistas, en especial aquellos que se definen como de “centroderecha” en el concierto latinoamericano, quedan en una incómoda situación ante una oposición que no tiene ningún problema en exigir lo imposible, o en promover abiertamente políticas públicas que serán un rotundo fracaso. Este escenario complejo se suma a las dificultades propias de hacer una buena gestión del país, que en la mayoría de las ocasiones se hereda con desorden fiscal, sobrendeudamiento y un aparato estatal exorbitante.

¿Cómo enfrentar políticamente a los proyectos populistas, y en especial a las izquierdas del siglo XXI? Si bien no existen recetas que garanticen el éxito, hay algunas interesantes aproximaciones que bien podrían ser útiles para la región, sobre todo considerando que se acerca un nuevo ciclo electoral. Desde el mundo de las ideas, Arthur Brooks en su libro The Conservative Heart(2016) se hace cargo expresamente de esta importante arista. El autor, que proviene de un mundo que podríamos catalogar como de “centroizquierda”, nos recuerda la necesidad de recuperar y transmitir la justicia y moralidad de las ideas de una sociedad libre. Su argumento es enfrentar al populismo en su propio campo de juego: llevar los argumentos y razones que hacen superior una sociedad libre a un lenguaje cercano, emotivo y afectivo.

En el pasado ciclo presidencial en América Latina, Argentina, Perú, Brasil y Chile, entre otros, desecharon abiertamente proyectos cobijados en el socialismo del siglo XXI. Al revisar estos procesos electorales, queda en evidencia que esta derrota se logró también por transmitir y comunicar el mensaje que se quería entregar a los ciudadanos en una clave más emotiva. No se trata de dejar de lado las políticas públicas, los datos o la razón. Se trata de lograr que el proyecto y las propuestas hagan sentido a los millones de electores que día a día trabajan para tener una mejor calidad de vida y pensando en el futuro de sus hijos. Las propuestas enmarcadas en una sociedad libre, como lo son una economía libre o una sociedad civil vigorosa, requieren ser comunicadas adecuadamente para ser consideradas como un camino efectivo al desarrollo en donde se garantice la libertad y dignidad de las personas.

Por muy obvio que parezca, no es suficiente tener la razón, hay que saber cómo comunicar. El camino no es sencillo, pues en la vereda populista siempre habrá una nueva idea que será recogida rápidamente por la prensa y que será popular en las encuestas. La tentación de abandonar las propuestas adecuadas y caer en el juego del populismo es muy fuerte, y ceder ante el socialismo del siglo XXI genera un daño irreparable en la institucionalidad republicana.

 

La Tercera/Agencias

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