A. Delpiano: “Hay que hacer todo lo que se pueda para regresar...

A. Delpiano: “Hay que hacer todo lo que se pueda para regresar a clases”

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La advertencia de Adriana Delpiano, exministra de Educación (2015-2018), es clara. Cree que es urgente construir las confianzas para reabrir los colegios y que los apoderados envíen a sus hijos. “La credibilidad no se inventa, no se logra dando órdenes”, reflexiona frente a las reticencias que provoca retomar las clases presenciales. Para romper esas dudas, Delpiano propone que el Ministerio de Educación convoque a una mesa transversal de expertos, similar a la que tiene el Ministerio de Salud, que permita que la ciudadanía confíe en los establecimientos. ¿Y si hay familias que no quieren enviar a sus hijos? “No importa -dice la exministra-, pues quienes sí lleguen al colegio generarán un ‘efecto de demostración’ sobre el resto”.

Los colegios llevan siete meses cerrados. ¿Ya debemos pensar en un año perdido?

No. Creo que ha sido un año donde todas las actividades del país se han visto afectadas profundamente por la pandemia. No solo sucede en Chile, sino que en todo el mundo, y debemos mirar con cuidado lo que pasa en países que partieron antes con la pandemia para no cometer sus errores y aprender de lo positivo. No se puede decir que fue un año perdido tampoco para las empresas, para el gobierno o para la gente: ha sido un año especial, distinto y extraño. Para los niños, esto tiene un efecto especial, porque están en su proceso formativo, no es solo los contenidos que aprenden. Para ellos, el colegio tiene un efecto en la formación de su personalidad y su socialización, es una etapa de sus vidas muy importante, en la que juegan un rol importante los otros niños. Entonces, lo que está en juego es la salud mental de los niños, la socialización y el proceso de formación y crecimiento.

El énfasis se ha puesto en las consecuencias negativas también tras la pérdida de conocimientos…

Un gran tema es la brecha que se puede generar entre las familias con más recursos respecto de las familias con menos recursos, en cuanto a su acceso a la educación a distancia y contar con profesores. La mayoría de ellos ha hecho un trabajo destacado en inventar metodologías para llegar a los niños. Pero más allá de todo ese esfuerzo, un estudio de Sylvia Eyzaguirre dice que hay un 10,7% de niños a los cuales los colegios le han perdido la pista, no están conectados con ellos, y eso significa una posibilidad de deserción escolar, lo que sería muy grave para los niños y el país.

¿Qué otros impactos negativos provoca el cierre de las escuelas?

La mayoría de las familias ha hecho un esfuerzo para que los procesos de aprendizaje no se atrasen y cuando se pueda volver a clases habrá que recuperar ciertas habilidades básicas, como la lectura comprensiva y las matemáticas básicas. Pero otro problema es que, en Chile, muchas de las familias tienen un hijo único, los que han estado solos, sin otros niños, durante siete meses. Y eso es un problema muy grave para la salud mental. En el orden de las cosas, el no contagiarse de Covid es muy importante, pero hay que sopesarlo con estos otros elementos. Además, han aumentado las denuncias de violencia intrafamiliar y uno puede suponer que en esas familias hay hijos que son objeto de esa violencia o la ven entre sus padres. El colegio cumple funciones que no las podemos dejar de lado. El 60% de los niños que va a la educación pública se alimenta en el colegio y es un espacio de contención emocional.

¿Los sostenedores tienen que hacer más esfuerzos por abrir los colegios?

La respuesta no es blanco y negro. Tenemos una cantidad de comunas donde no ha habido casos de Covid y ahí es absurdo que los colegios estén cerrados. Creo que todo lo que se pueda hacer para regresar parcialmente a clases, se debe hacer. Los padres tienen susto de enviar a los hijos al colegio, y como vivimos en una sociedad donde a las autoridades se les cree poco, el gobierno debe establecer una comisión interdisciplinaria, con profesionales de la salud, psicólogos, educadores y académicos, que se llame “Comisión Retorno a Clases”, y que esta valide las medidas que se están tomando y que vigile dónde se están cumpliendo las normas, más allá de los organismos públicos que están hechos para eso.

¿Cuánta es la urgencia para reabrir los colegios?

Quien debe dar la partida de esto es el ministro de Salud, porque tiene que verificar las condiciones sanitarias. Además, cualquier vuelta a clases tendrá que ser en pequeños grupos de alumnos y por pocas horas. Pero si no lo hacemos ahora, esto se puede ir postergando indefinidamente. Nadie dice que en marzo estaremos muy distinto de lo que estamos ahora y tenemos que aprender a funcionar con esta situación. Entonces, debe haber un grupo de personas que les dé garantías a los padres, niños y educadores de que habrá una preocupación especial por ellos. Si los niños van uno o dos días al colegio, eso es un avance. Hay una falta de credibilidad en la ciudadanía respecto de lo que dice el ministerio, entonces hay que apoyarse en otras instituciones o personas para generar esa confianza.

¿Al ministro Raúl Figueroa le ha faltado pericia para manejar el regreso a clases y evitar situaciones como la que vivió en Pirque, donde en un colegio no asistieron los alumnos?

En algún momento tuve la oportunidad de conversar con el ministro sobre la necesidad de apoyarse en otras instituciones, porque aunque él tenga o crea tener toda la razón, hay un hecho real, que es la falta de credibilidad. La credibilidad no se inventa, no se logra dando órdenes, sino que poniendo por delante a personas que por su trayectoria o por el rol que cumplen dan confianza en un momento en que las confianzas están rotas.

Y qué pasa con los apoderados, ¿deben cambiar su postura de no enviar a sus hijos al colegio a toda costa?

Esto no es una orden que se da desde el Mineduc de volver tal día a clases, eso produce rechazo. Lo que hay que hacer es que los colegios inviten a los padres a conversar sobre el tema y llegar a un acuerdo sobre las condiciones para enviar a los niños, para que sea la comunidad educativa la que tome la decisión de volver, en grupos y con horarios. Eso es lo que falta, que sea la comunidad educativa la que tome la decisión y acuerde una fecha para volver. Y si hay familias que no están de acuerdo, no enviarán a sus hijos al colegio, y eso no importa, porque igual se genera un efecto de demostración. Quizás hay que partir con los niños más grandes, o los de 1° básico, que están en el año en que aprenden a leer y escribir, y muchas familias no tienen el tiempo o la paciencia y confían en el colegio para enseñar esa habilidad. Las comunidades tienen que decidir, en el entendido de que cualquier vuelta al colegio -ni siquiera diría a clases- es muy positivo para los niños. Pero todo esto con los cuidados necesarios.

Con toda probabilidad, el 2021 seguirá siendo online o con clases híbridas, ¿qué cosas debe hacer el Mineduc desde ya para que el próximo año sea mejor?

Es muy importante que se levante una plataforma que recoja las buenas prácticas que se han desarrollado en la pandemia. Hay una cantidad de aprendizajes muy importantes que ha habido este año; hay, además, una cantidad de profesores y profesoras que han logrado sacar adelante a sus niños en condiciones difíciles. No estoy hablando de los colegios particulares pagados, sino que de los colegios públicos y particulares subvencionados. Yo no dejaría repitiendo a ningún niño, salvo que sea una necesidad extrema, porque sería injusto cargarle en su vida un problema que ha sido mundial. Por lo tanto, de aquí a marzo hay que mostrar a los colegios que sí han abierto, cómo han funcionado y conversar con los centros de padres, porque se genera un efecto de demostración. El ministerio debería dedicarse a eso este año, para que las mismas comunidades den ideas. Si las familias y los docentes participan, sentirán el retorno como una decisión propia.

El Mineduc ha cuestionado el rol que ha jugado el Colegio de Profesores, dice que no está ayudando al retorno a clases, ¿opina lo mismo?

Insisto en que se necesita una comisión de mujeres y hombres creíbles ante la ciudadanía, que establezca mínimos para reabrir los colegios y que convenza a la gente de que esto es por el bien de los niños, y en esa comisión debe estar el Colegio de Profesores. Este tema les importa a las familias, a los investigadores, a los médicos, y esta comisión debería ocuparse de la salud mental y las condiciones físicas de los colegios para retornar.

¿Integraría esa comisión?

No creo que me convoquen, pero siempre estoy dispuesta a aportar en algo de utiidad.

EDUCACIÓN Y DEBATE CONSTITUCIONAL

En los últimos 10 años ha habido gran polarización en el sector educacional. Lo hemos visto en las tomas de colegios y en las protestas universitarias. ¿Ve en el proceso constituyente una posibilidad para superar eso?

El tema es que necesitamos una Constitución que establezca la educación como un derecho de todas las personas que nacen en el país. Eso no lo dice la actual Constitución, que tiene dos postulados: uno es el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos y le da al Estado el rol de velar por que este derecho se cumpla. Pero en educación, la Constitución no le entrega al Estado un rol que sí lo tiene, por ejemplo, en la salud, que es el de establecer un sistema educacional de calidad para todo el país. No está establecido que las personas tengan un derecho a la educación y, si queremos una Constitución que establezca derechos universales, eso debe estar establecido. Además, la actual Constitución también establece el derecho a abrir establecimientos sin otra limitación que las buenas costumbres, la moral, etcétera. Pero lo que debería decir es que se podrán abrir establecimientos, pero de acuerdo a normas y principios. Si tengo un colegio en una esquina y quieren poner otro colegio al frente, debiera haber una distribución territorial, porque esto no es como un mercado para abrir una tienda de retail y al frente poner otra que le compite. El papel de los privados en la educación es importante, coadyuvante del Estado.

¿Así se superarán estos años de polarización en el sector?

Sin duda. No será algo automático ni por sí, pero en el espíritu de la Constitución debe estar el reconocimiento de derechos fundamentales a todos los habitantes del país, como principio general, que luego se precise en cada uno de sus puntos, en la salud, el trabajo, etcétera. Pero se deben establecer derechos esenciales, el rol garante del Estado y no un rol subsidiario como el que tiene hoy. No creo en una postura estatista, sino que en que el Estado tenga el rol garante de esos derechos.

¿Se debiera mantener el principio de la libertad de enseñanza?

Sí, por supuesto, porque adquiere su expresión en la libertad de cátedra, en la libertad de contenidos que amplíen el currículum nacional, eso me parece bien.

¿Será candidata a la constituyente?

No, pero estoy acá para apoyar lo que sea necesario. (La Tercera)

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