Convergencia progresista insiste en coalición desde la DC al FA

“Convergencia Progresista: Lo que somos y lo que buscamos” se titula un documento firmado por los presidentes de los partidos del nuevo bloque opositor, Álvaro Elizalde (PS), Heraldo Muñoz (PPD) y Carlos Maldonado (PR).

El espacio fue formado por las directivas de los tres partidos el 9 de octubre, para así formalizar la primera coordinación entre colectividades de la centroizquierda, luego de la derrota presidencial del año pasado, la que terminó con la existencia de la Nueva Mayoría, coalición que sustentó el gobierno de Michelle Bachelet.

Tras los cuestionamientos que recibió la nueva instancia de parte de la DC -que se ha resistido a retomar una coordinación con el resto de las colectividades- y el PC, que la comparó con la ex-Concertación, los timoneles resolvieron elaborar un texto fundacional del nuevo eje PS-PPD-PR -que será lanzado este lunes, en la reunión quincenal del bloque-, en el que fijan los ejes en torno a los cuales esperan ir aunando posturas y acuerdos con el resto de los conglomerados de la oposición, incluido el Frente Amplio (FA).

DESDE LA DC AL FA

El documento -cuya elaboración final fue liderada por el secretario general PS Andrés Santander- inicia señalando que “la Convergencia Progresista es un espacio de coordinación entre partidos que compartimos el propósito de promover un amplio diálogo estratégico entre las fuerzas de centroizquierda, sin exclusiones, con todas las fuerzas de oposición al actual gobierno de derecha. Aspiramos a la unidad más amplia de todos los progresistas, desde la DC al Frente Amplio”.

Luego explican que, a través de reuniones con todos los partidos del sector, estarán por “construir un camino que permita buscar coincidencias programáticas, y reconstruir un proyecto progresista amplio, capaz de entregar gobernabilidad y desarrollo inclusivo a Chile, poniendo la calidad de vida de las personas como objetivo principal”.

Para ello, delinean una serie de prioridades: crecimiento económico inclusivo; avanzar en productividad, innovación y diversificación de nuestra economía; enfrentar “sin matices la corrupción, trabajando para fortalecer la democracia y derrotar el desencanto”, elevando los niveles de transparencia; prevención y sanción de los abusos; empleo digno y estable; seguridad ciudadana y prevención del delito; mejor transporte público; nueva Constitución, y un compromiso “permanente con la necesidad de promover un rol activo del Estado -y cuotas crecientes de solidaridad- en sistemas sociales básicos: educación pública gratuita y de calidad, salud, mejores pensiones”.

Además, apuntan como meta “alcanzar el desarrollo sostenible” a través de los objetivos de la agenda 2030 de la ONU: crecimiento económico, inclusión social y protección del medio ambiente.

También dedican un párrafo a los DD.HH. y la democracia en Chile, señalado que su compromiso con “la defensa y promoción” de estos es “inclaudicable”. “Rechazamos el negacionismo y la justificación de crímenes de lesa humanidad de una parte significativa de la derecha chilena”, afirman, pidiendo pleno respeto a la diversidad y la igualdad de género.

METAS DEL BLOQUE

Luego de plantear sus ejes temáticos, reiteran que esta coordinación no será excluyente con otros “esfuerzos tendientes a lograr la unidad de los actores comprometidos con los cambios que Chile demanda, pues estamos convencidos de que solo la unidad más amplia, social y política, nos permitirá avanzar en las tareas pendientes”.

Y, en medio de la dispersión de la oposición, definen su meta: “No somos una coalición política, pero sí aspiramos a contribuir en el mediano plazo a la formación de una coalición amplia, o -al menos- a la materialización de amplios acuerdos programáticos y electorales”, de cara principalmente a la elección de alcaldes y gobernadores regionales, y a luego “alcanzar un gobierno y una mayoría parlamentaria con un programa”.

A ese respecto, proyectan un punto de partida, emitiendo una opinión institucional sobre el accionar de la centroizquierda en las últimas tres décadas. Ahí, pese a valorar los logros del sector, Convergencia Progresista plantea una crítica, meses después de la derrota electoral.

“Estamos orgullosos de lo realizado durante el ciclo de 30 años desde el triunfo del No sobre la dictadura, pero nuestra mirada es autocrítica respecto a lo que no se pudo lograr y, por eso, nuestra visión está puesta en el futuro y en lo mucho que aún resta por hacer, para tener un Chile más digno, donde el objetivo último de la actividad política sea construir un mejor país”, sentencian, explicando que para corregir ello deberán “visualizar una agenda ambiciosa, pero concreta y viable, técnicamente sólida, centrada en los más desposeídos y en la clase media”.

Para ello, mandatarán el lunes a sus centros de estudios iniciar un proceso de detección de coincidencias programáticas con sus símiles desde la DC al Frente Amplio. (El Mercurio)

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